• Buscar

Para comprender la crisis con Rusia

https://global-strategy.org/para-comprender-la-crisis-con-rusia/ Para comprender la crisis con Rusia 2022-01-24 17:28:59 José-Miguel Palacios Blog post Estudios Globales Rusia

“What difference does it make if it’s true? If it’s a story and it breaks, they’re gonna run with it.”

 Wag the Dog (1997)

Estas últimas semanas se está escribiendo mucho sobre el conflicto entre Occidente y Rusia. Y, como siempre que un tema se pone de moda, podemos encontrar entre lo publicado comentarios y análisis de muy diferente calidad. Los hay magistrales, los hay correctos y los hay también disparatados. Para no perdernos en esta jungla informativa, quizá no esté de más reconsiderar nuestras suposiciones básicas[1], que son, al fin y al cabo, los cimientos sobre los que construimos nuestros argumentos. Vamos allá.

Putin es Putin (ni Milošević, ni Hitler, ni Stalin)

Putin es Putin, y hay que juzgarlo en sus propios términos. Aunque, en ocasiones, las comparaciones con el pasado puedan resultar útiles, son siempre peligrosas.

  1. Cuando se habla de que es un error humillar a Rusia, como en 1919 fue humillar a Alemania[2], se está aludiendo indirectamente a que Putin puede ser un nuevo Hitler. Un hombre al que, según la conocida broma de Woody Allen[3], cada vez que escuchaba a Wagner le entraban ganas de conquistar Polonia. Pero Putin no es un Hitler redivivo. Parece que ni siquiera le gusta Wagner[4].
  2. Cuando se habla de que quiere reconstruir el imperio soviético, se está sugiriendo que es un nuevo Stalin[5]. Pero Putin, que ha elogiado la sagacidad de Stalin al comprender la amenaza que representaba Hitler, ha condenado también en términos muy duros el régimen de terror que el dirigente georgiano instauró en la Unión Soviética[6].
  3. El tratamiento informativo y político que en Occidente se está dando a la actual crisis recuerda mucho al que se utilizó durante las guerras yugoslavas (muy en particular, la de Kósovo) en los años noventa del siglo XX. Pero Putin no es Milošević. No siente la fascinación por Occidente (por Estados Unidos, en particular) que sentía el líder serbio. Y, además, comprende bien cómo funciona la ‘estrategia del salami’, que Occidente utilizó con eficacia contra Milošević. Sabe que, tarde o temprano, el salami se acaba.

Putin puede gustarnos poco, mucho o nada. Podemos aprobar o condenar sus proyectos y sus acciones. Incluso su estilo. Pero debería ser por lo que él mismo dice y hace, no porque asociemos su figura a la de algunos de los más conocidos ‘villanos’ de la historia reciente.

Putin tiene una marcada inclinación al ‘control indirecto’

Putin se siente más cómodo con el control indirecto que con el directo. Y es que el control indirecto tiene la enorme ventaja de que resulta mucho más económico, lo que permite a Putin concentrar los recursos de Rusia en la propia Federación Rusa. Por eso, no ha hecho nada para anexionar Bielorrusia a Rusia, a pesar de que hace más de veinte años que ambos países tienen un Tratado de Unión que permitiría reconstituir una entidad estatal sobre bases parecidas a las de la antigua Unión Soviética. Incluso dentro de la propia Rusia, ha utilizado la idea del control indirecto (a través del presidente Kadyrov) para resolver el que durante años pareció intratable problema de Chechenia.

En este sentido, la idea británica de que Putin querría imponer a un líder prorruso en Ucrania[7] parece mucho más sofisticada que la norteamericana de un ataque militar[8].

Es evidente que a Putin le gustaría que todos los países de su entorno estuvieran gobernados por líderes favorables a Rusia. Como fueron Yanukovich en Ucrania, o Dodon en Moldavia. También es verdad que todos los líderes ‘prorrusos’ que hemos conocido llegaron al poder cuando ganaron elecciones y que desde el final de la URSS en ninguno de los estados postsoviéticos se dan casos de líderes ‘impuestos’ por Moscú.

Evidentemente, a Putin le gustaría que el presidente de Ucrania fuera un político favorable al entendimiento de Moscú, y le gustaría también que ese eventual presidente dispusiera de una sólida mayoría en la Rada. El problema (para Putin) es que no sabe cómo conseguirlo.

No están nada claros los objetivos militares de una acción rusa en Ucrania

Como señala José Luis Calvo Albero, “no cabe duda de que, en una situación de confrontación abierta, [los rusos] podrían arrollar con relativa facilidad la primera línea de defensa del ejército ucraniano y puede que incluso consiguiesen llegar al Dniéper en algunos puntos, si realmente se lo proponen. Otra cosa es que pudiesen mantener un esfuerzo intenso por mucho tiempo”[9].

Tampoco está claro para qué le serviría a Rusia. En el mejor de los casos (el que esbozaba el coronel Calvo Albero), conseguiría ocupar una parte considerable de territorio ucraniano y, quizá, crear allí una ‘Novorossia’ (Nueva Rusia), sometida a sanciones internacionales y cuyos gastos tendría que pagar Moscú. No parece muy atractivo.

Rusia, a diferencia de la Unión Soviética, no está informativamente aislada del mundo

Los que hablan de una nueva guerra fría no se dan cuenta de una diferencia fundamental. La URSS estaba informativamente aislada del resto del mundo. Ni los soviéticos sabían muy bien lo que ocurría en Occidente, ni los occidentales nos enterábamos de mucho de lo que ocurría en la URSS.

En la actualidad, la situación es muy distinta. La penetración de internet en la sociedad rusa es alta (85% en 2021) y la gran mayoría de los rusos, si lo desean, pueden saber lo que están diciendo las fuentes occidentales. Incluso en su propio idioma, pueden obtener con facilidad a informaciones y análisis diferentes de los que ofrecen las autoridades de Moscú. Aunque todas las publicaciones editadas en Rusia fueran oficialistas (no lo son), los rusos seguirían disponiendo de enfoques alternativos en medios en lengua rusa editados (principalmente) en Ucrania, Israel y los países bálticos. Si, por ejemplo, hubiéramos buscado en Google “российское вторжение в Украину” (ataque ruso a Ucrania) el 24.01.2022, a las 0711 horas, entre los diez primeros resultados nos habríamos encontrado cinco páginas ucranianas, dos norteamericanas, una alemana, una polaca y una internacional.

También hay que prestar atención a lo que no está ocurriendo

A veces prestamos demasiada atención a lo que está ocurriendo y muy poca a lo que no llega a ocurrir. Que, en bastantes ocasiones, tiene importancia. ¿Qué no está ocurriendo, por ejemplo, en estos momentos?

  1. No estamos observando movimientos importantes antioccidentales (en consecuencia, prorrusos) en Ucrania. En el censo de 2001, 30% de los ucranianos declaraban que el ruso era su lengua materna, y, además, el ruso sigue siendo la lengua hegemónica en el este y sur del país. Es posible que la gran mayoría de los rusófonos hayan aceptado de buena gana la política de ucranización, pero en un grupo tan amplio no resultaría difícil encontrar unos cuantos miles de descontentos si los servicios de inteligencia rusos se empeñaran en buscarlos y activarlos.
  2. Algo parecido puede decirse de países bálticos como Letonia y Estonia, donde siguen sin advertirse intentos serios de desestabilización utilizando a la población rusófona.
  3. Tampoco existe un importante movimiento de protesta (‘antiguerra’) que se oponga en Occidente a las políticas de Estados Unidos y de la OTAN. Podemos recordar que en los años ochenta del siglo XX movimientos de ese tipo tuvieron una gran fuerza en varios países de Europa Occidental. Era la época en que los soviéticos dedicaban una gran atención a lo que llamaban ‘medidas activas’ (активные мероприятия)[10].

A modo de conclusión

Los conflictos a gran escala de nuestros días no tienen por qué parecerse demasiado a las dos guerras mundiales del siglo XX, del mismo modo que estas tuvieron poco en común con las campañas del siglo XVIII. En nuestros días, la guerra informativa es el componente principal de cualquier conflicto. Y en la guerra informativa cada una de las partes intenta imponer su propio relato o, al menos, evitar que el adversario imponga el suyo.

Por no llegar a comprender plenamente el valor de la guerra informativa, el Inspector de la Marina de Guerra alemana, Vicealmirante Schönbach, tuvo que dimitir el pasado sábado 22 de enero. En otras circunstancias, sus comentarios hechos durante una visita a un centro académico de Nueva Delhi habrían constituido una interesante contribución a la comprensión de Rusia y de su política exterior[11]. En el contexto de la guerra informativa que Occidente libra con Rusia, el Vicealmirante cometió (quizá, de manera inconsciente) un acto de deslealtad, al dañar una de las armas (argumentales) de las que disponen los suyos.


[1]     Es un ejercicio que los anglosajones llaman “key assumptions check” y que constituye una fase fundamental en todo proceso analítico. Ver, por ejemplo, HEUER, R.J. (1999). Psychology of Intelligence Analysis. Center for the Study of Intelligence (Central Intelligence Agency). P. 106.

[2]     Por ejemplo, JENKINS, S. (2022, 20 enero). Britain should stay well out of Russia’s border dispute with Ukraine. The Guardian. https://www.theguardian.com/commentisfree/2022/jan/20/britain-russia-ukraine-border-dispute (acceso: 23.01.2022).

[3]     En Misterioso asesinato en Manhattan (1993).

[4]     En 2018, dijo que sus compositores favoritos eran Chaikovski, Mozart, Liszt, Chopin, Brahms, Schubert, Beethoven y Bach. Ver https://ria.ru/20181220/1548352693.html (acceso: 23.01.2022).

[5]     En Google pueden encontrarse (23.01.2022) 604 páginas con la frase “dictador ruso Stalin”, es decir, que identifican erróneamente su nacionalidad.

[6]     PUTIN, V. (2020, 18 junio). The Real Lessons of the 75th Anniversary of World War II. The National Interest. https://nationalinterest.org/print/feature/vladimir-putin-real-lessons-75th-anniversary-world-war-ii-162982 (acceso: 23.01.2022).

[7]     THE ASSOCIATED PRESS (2022, 22 enero). Britain says Russia is planning to install a pro-Moscow leader in Ukraine. NPR. https://www.npr.org/2022/01/22/1075121304/britain-russia-replace-ukraine-government?t=1642931693459 (acceso: 23.01.2022).

[8]     HARRIS, S. y P. SONNE (2021, 3 diciembre). Russia planning massive military offensive against Ukraine involving 175,000 troops, U.S. intelligence warns. The Washington Post. Russia planning massive military offensive against Ukraine involving 175,000 troops, U.S. intelligence warns – The Washington Post  (acceso: 23.01.2022).

[9]     CALVO ALBERO, J.L. (2022, 20 enero). Rusia en Ucrania. El despertar de la fuerza. Global Strategy, estudios globales. https://global-strategy.org/rusia-en-ucrania-el-despertar-de-la-fuerza/ (acceso: 23.01.2022).

[10]   Puede encontrarse en Wikipedia una breve explicación de lo que eran las “medidas activas”: https://es.wikipedia.org/wiki/Medidas_activas (acceso: 23.01.2022).

[11]   Ver https://indianexpress.com/article/explained/explained-comments-india-led-to-removal-of-germany-navy-chief-7738195/ (acceso: 24.01.2022).

José-Miguel Palacios

José Miguel Palacios es Coronel de Infantería y Doctor en Ciencias Políticas, España

Ver todos los artículos
José-Miguel Palacios