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Ataques iraníes en Iraq entre 2020 y 2021: haciendo halva con uvas ácidas

https://global-strategy.org/ataques-iranies-en-iraq-entre-2020-y-2021-haciendo-halva-con-uvas-acidas/ Ataques iraníes en Iraq entre 2020 y 2021: haciendo halva con uvas ácidas 2021-02-18 11:34:01 Andrés De Castro Blog post Estudios Globales Oriente Medio
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El Irán de nuestros días es el resultado de miles de años de evolución histórica, cultural y de dominación regional de territorios que hacen frontera con árabes, turcos y otros. El pueblo persa cuenta con una cultura muy rica en la que destacan sus parábolas y proverbios. Uno de los más explicativos sobre la complejidad de su pensamiento -y de su acción geopolítica- es aquel que dice “si eres paciente, te cocinaré halva[1] con uvas ácidas”. Esa capacidad de manipular la situación y de hacer de su debilidad fortaleza está presente en su historia y su presente.

Desde que el presidente Trump decidiera acabar con la vida del general Soleimani el 3 de enero de 2020, han sucedido una serie de acontecimientos en Iraq que tienen una gran importancia geopolítica. La decisión de llevar a cabo la acción militar supuso una reacción frente al dominio iraní de suelo iraquí -Soleimani muere en Bagdad- y trataba de mandar un mensaje frente a la presencia de tropas regulares iraníes Pasdaran y milicias iraquíes dirigidas por Teherán Al-Hashd Al-Sha’abi que amenazan no solamente la seguridad de Occidente sino también del propio Iraq y de sus habitantes.

Un día más tarde, el 4 de enero de 2020, se produjeron ataques con morteros y cohetes en varias zonas de Bagdad. La Coalición no respondió. El 8 de enero se lleva a cabo la operación “Martir Suleimani” por la que se ataca una base aérea en la provincia de Al Anbar y la base aérea de Erbil en la provincia del mismo nombre. Esta última con mucho valor geoestratégico al concentrarse allí la mayor parte de personal de ONG extranjeras y una gran parte de los diplomáticos que viven en la zona norte del país. La Coalición no respondió.

Ese mismo día, Ali Jamenei líder supremo de Irán dio un discurso en el que dijo que la presencia corrupta de Estados Unidos en Oriente Medio tenía que acabar y que los ataques eran una bofetada en la cara de Estados Unidos.

Durante los siguientes meses del año se produjeron ataques contra bases de la Coalición tanto con morteros como con cohetes dirigidos a mandar un mensaje de fortaleza a la audiencia doméstica iraní a la ya cuasi-doméstica iraquí y a Occidente. El presidente Trump llegó a amenazar con abandonar el país tanto a nivel militar y diplomático dejándoles así a su suerte en la lucha contra DAESH. Horas después de ese mensaje se produjeron más ataques. La Coalición no respondió.

El triunfo del presidente Biden fue seguido con detalle en Oriente Medio ya que había muchas reconfiguraciones de poder que podían darse y, en ese contexto de hacer halva con uvas ácidas, los iraníes tenían que asegurarse de maximizar sus intereses independientemente de las circunstancias. Hacer de su debilidad fortaleza. La presencia militar de la Coalición en Iraq está en uno de sus momentos más bajos, con 2,500 tropas estadounidenses frente a las 171,000 de octubre de 2007[2] en un momento en el que se debate si Estados Unidos debe mantener negociaciones con Irán sobre la reedición del acuerdo nuclear.

Frente a pensar que mantener una presencia en Iraq -aunque sea de pocos miles de efectivos- puede asegurar  un pied-à-terre que le pueda permitir a Occidente incrementar su presencia en un momento dado, la principal vulnerabilidad consiste en tener una estructura lo suficientemente grande como para ser atacable y no lo suficientemente importante como para ser defendible.

El día 15 de febrero de 2021 se produjo un ataque con decena y media de cohetes tanto contra el aeropuerto y la base militar de Erbil como contra la ciudad, también en Naz City, donde residen expatriados y altos cargos de la Administración Regional. Es un jaque tan potente que el propio portavoz del Ministerio de Exteriores iraní ha negado la implicación de Irán en los ataques[3] que la propia milicia pro-iraní ha reconocido[4]. A la vez, el KDP kurdo ha declarado que se trata de una evidencia del conflicto entre EEUU e Irán y que se trata de un mensaje que EEUU entiende bien[5]. Hasta los amigos de occidente andan ya preparando el cambio de bancada.

El día 16 de febrero, la secretaria de prensa de la Administración Biden Jen Psaki declaraba que el primer ministro Netanyahu será el primero en la región en recibir una llamada del presidente Biden. El Secretario de Estado Antony Blinken se ha mostrado “indignado” por el ataque.  La conclusión general es que Irán cuenta con todos los medios para enmarañar la discusión, nadar y esconder la ropa y controla muchas de las cuerdas necesarias para poner en jaque continuamente a Estados Unidos y a Occidente.

Ocurre, también, en un momento en el que el Papa Francisco tiene una visita programada a Iraq entre el 5 y el 8 de marzo y que muy probablemente será cancelada. En esta economía de medios que caracteriza a Irán -con más medios que economía- puede conseguir evitar la llegada de Francisco y con ello bloquear la discusión sobre la historia y la importancia del cristianismo en Oriente Medio.  También ha puesto un órdago encima de la mesa de una administración, la de Biden, que ha ganado las elecciones prometiendo que iba a hacer casi todo lo opuesto a Trump.

La manera en la que conteste a este jaque va a determinar los cuatro años de presencia occidental en la región. Si no responde militarmente sino que acelera los planes de vuelta al pacto nuclear habrá ganado Irán. Si trata de buscar medios diplomáticos y económicos para tomar represalias por el ataque, no solamente no los va a encontrar sino que Irán utilizará su astucia para darle la vuelta a la tortilla. Si en la conversación con Netanyahu este consigue convencer a Biden sobre la necesidad de dar un giro copernicano y pasar del discurso florido a la amenaza real del uso de la fuerza, quizás se esté a tiempo de salvar la situación.  Rusia y China no lo pondrán fácil y exigirán algo a cambio de permitir ejercer esa presión. Al fin y al cabo Irán es un Estado problemático para todos pero mientras Occidente siga queriendo mantener ciertas dosis de liderazgo, los contrapesos podrán pedir contraprestaciones. Haberles permitido llegar hasta ahí a través de la ignorancia y los errores tiene también un precio que es, por cierto, ascendente.

La probabilística nos indica que existe una gran posibilidad de que, pase lo que pase, Irán consiga hacer su mejor halva con nuestras uvas más acidas. 


[1] un dulce hecho con sésamo molido y azúcar o miel

[2] https://www.brookings.edu/wp-content/uploads/2016/07/index20120131.pdf

[3] https://www.rudaw.net/english/middleeast/iran/16022021

[4] https://www.theguardian.com/world/2021/feb/16/middle-east-biden-resumption-traditional-diplomacy-analysis

[5] https://www.rudaw.net/english/kurdistan/160220212

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Andrés De Castro

Profesor de Relaciones Internacionales de la UNED. Doctor en Seguridad Internacional (IUGM-UNED)

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