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¿Es eficaz cortar la cabeza de la serpiente?

En la lucha contra el terrorismo la estrategia de «Cortar la cabeza de la serpiente» (Cutting off the head of the snake) ha sido desarrollada a lo largo del tiempo con el objetivo primordial de eliminar al líder del grupo, en el convencimiento de que esto debilita progresivamente al enemigo hasta su irrelevancia, al ser privado del elemento que constituye su principal empuje y fuerza inspiradora y motivacional.

Aunque coherente con las teorías de liderazgo militar que asignan el papel primordial al jefe capaz de conseguir la victoria por sus sobresalientes cualidades, surgen dudas sobre su efectividad real cuando se analizan episodios que muestran un incremento significativo de ataques de represalia del grupo al que se ha privado físicamente de su líder en las semanas y meses siguientes a esa perdida.

Analizaremos la aplicación de esta estrategia al todavía reciente episodio de la eliminación del General Qassem Soleimani el pasado 3 de enero. Ese día, dos misiles Hellfire, lanzados desde un dron Reaper de los Estados Unidos, acabaron con la vida del jefe de la Fuerza Quds de Irán mientras viajaba en un vehículo que acababa de abandonar el aeropuerto de Bagdad.

Soleimani, un comandante que ya había adquirido un gran prestigio en la guerra Irán-Irak, era una figura esencial del actual régimen iraní, con influencia directa sobre el líder supremo Ali Jamenei y actuaba de hecho como un ministro de Exteriores para asuntos estratégicos de los países de la región.

Algunos han definido su eliminación como asesinato, termino rechazado por el Departamento de Defensa USA con el argumento de que Soleimani estaba preparando ataques letales inminentes contra personal militar y diplomático norteamericano en Irak y otros países de la región, por lo que la acción ha sido una respuesta de legítima defensa.

Entre las sospechas que llevaron a tal decisión se ha apuntado el viaje que Soleimani estaba llevando a cabo por Siria, Líbano e Irak, en preparación de ataques de gran envergadura contra personal americano, y para los que habría solicitado la oportuna aprobación.[1]

En esta línea de defensa del ataque como legítima defensa se manifestaron el presidente Trump, el Secretario de Estado y el Asesor de Seguridad Nacional de los Estados Unidos. Para otros autores hay serias dudas sobre la legalidad del ataque en cuanto a su necesidad y proporcionalidad, aun cuando se interprete la posibilidad de uso de la fuerza en legítima defensa contra un ataque armado inminente.[2]

Lo que aun plantea más incertidumbre es si la muerte de Soleimani tendrá el efecto estratégico deseado de reducir las aparentes ansias iraníes de expansión de su influencia en la región, incluyendo su clara ambición de lograr armamento nuclear, o si, por el contrario, contribuirá soliviantar al pueblo iraní, así como a los grupos bajo su evidente influencia en Irak, Líbano, Israel o Yemen.

De hecho, el ayatolá Ali Jamenei expresó rápida y contundentemente que su país se reservaba el derecho a responder en la forma y momento más adecuado.

La muerte del jefe de la Fuerza Quds sin duda es un golpe a la capacidad operacional de Irán, pero no está claro que vaya a interrumpir o disuadir de ataques futuros (o de los previamente planeados), pues la cabeza de la serpiente regenerará en algún otro líder antes o después. De hecho, la Fuerza Quds ya tiene un nuevo líder en el brigadier general Esmail Ghaani.

Con el ataque mortal parece claro que se ha impulsado la animosidad de Irán e Irak contra los americanos, lo que no augura precisamente beneficios estratégicos para los EE. UU.

Para confirmar estos presagios negativos, el 8 de enero Irán lanzó misiles balísticos contra dos bases militares en Irak donde se encontraba desplegado personal norteamericano. Ataque que pudiera interpretarse como simbólico y utilizado sobre todo como propaganda, pero que según el propio Departamento de Defensa estadounidense produjo lesiones cerebrales a treinta y cuatro soldados americanos, aunque no se ha indicado la gravedad de las lesiones.[3]

No se descartan, sin embargo, otros ataques incluso sobre algún senior líder militar o diplomático americano. Algunas fuentes apuntan como escenarios posibles de tal respuesta a Turquía, Azerbaiyán o Europa del Este.[4]

Adicionalmente, el Parlamento iraquí ha aprobado la salida de las tropas USA de este país, decisión apoyada con grandes manifestaciones populares en la calle. De consumarse la salida de las tropas USA de este país, muy mal gestionada por Estados Unidos con manifestaciones del jefe de las tropas sobre el terreno anunciando la retirada y mensajes del Pentágono en sentido contrario, «la eliminación de Soleimani pasaría de ser una victoria táctica a convertirse en una clara derrota estratégica».[5]

Para confirmar más la imprecisa postura política y estratégica americana, el presidente Trump amenazó con destruir lugares muy valiosos de la cultura iraní, algo que supondría una clara violación del Derecho Internacional Humanitario y por lo que tuvo que desdecirse a continuación.

También puede considerarse como nefasta consecuencia estratégica si se produce una cadena de represalias y contra represalias que podrían subir el precio del crudo y de paso influir negativamente en la economía mundial, dada la inseguridad que estas tensiones han producido en el Estrecho de Ormuz. Inestabilidad manifestada en el notable incremento del «número de incidentes marítimos y no marítimos» que se han producido en el Golfo y denunciados por el ministro de Asuntos Exteriores francés.[6] Esta incertidumbre ha llevado a plantear la necesidad de una misión europea de vigilancia marítima y de seguridad (rechazada por Irán), que podría liderar Francia, en el Estrecho de Ormuz. Misión que estaría al margen de la iniciativa USA en el mencionado estrecho y que incluso podría recibir el apoyo del Reino Unido.

Finalmente, con el ataque a Soleimani se hace casi definitiva la eliminación de cualquier esperanza de mantener el acuerdo nuclear de 2015 para evitar la nuclearización armamentística de Irán, otra consecuencia estratégica negativa adicional.

En conclusión, y a la vista de los resultados, la estrategia llevada a cabo puede tener más costes que beneficios y entre ellos no puede dejar de mencionarse la muerte de 176 pasajeros que iban a bordo del avión civil ucraniano destruido por error por los militares iraníes al poco de despegar el aeropuerto de Teherán.

Viene a la memoria la muerte el 7 de junio de 2006 de Abu Musad al-Zarqawi, el intratable líder de Al-Qaeda en Irak. El resultado estratégico de su muerte fue una escalada de terror en Irak, como si el cortar una cabeza de serpiente sirviera para generar más serpientes y aun más peligrosas. Así sucedió con Zarqawi, que fue inmediatamente reemplazado por Abu Ayub al-Masri continuando el reinado del terror en Irak. Si para el general McChrystal la «muerte de Zarqawi tuvo lugar demasiado tarde», para otros quizá fue demasiado pronto.[7]

Lo cierto es que tal estrategia fue no solo inefectiva sino contraproducente, como se vislumbra puede ser el caso con la desaparición de Soleimani. Quizá la falte a esta estrategia de «cortar la cabeza de la serpiente» la sabiduría que preconizaba Sun Tzu en su arte de la guerra, y que junto al coraje y la benevolencia son las virtudes que deben adornar al Comandante en Jefe.


[1] Castro Torres, J.I. (2020). Qassem Soleimani: una muerte que abre la caja de Pandora. Documento informativo 01/2020, Madrid: IEEE, pp. 1-11.

[2] O´Connell, M.E. (2020, 6 January). The Killing of Soleimani and International Law. https://www.ejiltalk.org/the-killing-of-soleimani-and-international-law . También Milanovic, M. (2020, 7 January). The Soleimani strike and Self-Defense against an Inminent Armed Attack. https://www.ejiltalk.org/the-soleimani-strike-and-self-defense-against-an-inminent-armed-attack

[3] El Pais (2020, 25 de enero)). Washington admite que el ataque de Irán a dos bases causó lesiones cerebrales a 34 soldados, p. 4.

[4] Abel, J. (2020, 10 January). Retaliate in mind: Iran`s motivation for responding proportionality to Qassem Soleimani`s dead. Jane`s Intelligence Weekly, https://janes.ihs.com/Janes/Display/FG-2645460-JIWK pp.1-2.

[5] Informe Semanal de Política Exterior (2020, 13 de enero). Irak, entre dos fuegos, nº 1162, p.3.

[6] Garcia Gomez, J. (2020, 8 de enero). Ocho países europeos respaldan la misión naval liderada por Francia en el Estrecho de Ormuz, Boletín Atalayar. https://www.atalayar.com/context/ocho-pa%C3%ADses-europeos-respaldan-la-misi%

[7] Kleinman, S. (2019). Wisdom, en Sherker, M., Whetham, D. y Cornick, D. (eds.). Military Virtues, Hampshire: Howgate, p. 145.

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Juan Antonio Moliner

General de División (R) del Ejercito del Aire y Subdirector del Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado, España

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