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Karaganov y Kortunov: neorrealismo y neoliberalismo en el pensamiento ruso actual

En un reciente artículo Enrique Fojón nos hablaba del declive del orden internacional liberal y de su transformación en un nuevo orden multipolar, caracterizado por la competición global entre las grandes potencias[1]. Y citaba un reciente trabajo del conocido internacionalista ruso Sergei Karaganov[2] en el que este intentaba justificar el “colapso” del orden liberal con el argumento de la profunda crisis en que ha caído Occidente. En las páginas que siguen intentaremos profundizar en las ideas de Karaganov y las confrontaremos con las de Andrei Kortunov, otro prestigioso internacionalista ruso. El neorrealismo de Karaganov frente al neoliberalismo de Kortunov. En ambos casos, con una perspectiva moscovita.

Karaganov

Sergei Karaganov[3], nacido en Moscú en 1952, fue en sus años jóvenes, durante la perestroika, uno de los expertos civiles en asuntos estratégicos que rompieron el cuasi-monopolio que en esta materia ejercían hasta entonces los militares. Uno de sus artículos, “Sobre la suficiencia razonable” (1987), escrito en colaboración con Vitali Zhurkin, director entonces del Instituto de Europa de la Academia de Ciencias, y con Andrei Kortunov, otro joven institutchik, inspiró (o, quizá mejor, justificó racionalmente) algunos aspectos fundamentales de la política exterior y de seguridad soviética durante la fase final del mandato de Gorbachev. A este artículo siguieron varios más en una línea parecida, por lo que durante varios años la firma “Zhurkin, Karaganov y Kortunov” fue sinónimo de enfoque abierto, razonable y occidentalista de los problemas de seguridad y defensa de la URSS (y, posteriormente, de Rusia)[4].

Desde esta posición inicial abiertamente occidentalista y favorecedora de la integración de Rusia en el orden occidental, la posición de Karaganov ha ido evolucionando con el paso de los años. Como reconoce en su artículo, aunque “inicialmente, había animado a Rusia a ingresar en la OTAN y, más tarde, a establecer una Alianza de Europa con la UE, la falta de lógica de Occidente al rechazar la oferta rusa le sorprendió tanto que comenzó a dudar en la racionalidad occidental” (Karaganov y Suslov, 66). En estos momentos, apoya claramente las líneas generales de la política exterior del Presidente Putin, así como la mayor parte de sus decisiones concretas (Crimea, Siria, etc.). Desde 2006 es el decano de la Facultad de Economía Mundial en la Universidad Estatal-Escuela Superior de Economía de Moscú[5].

La idea central del artículo de Karaganov es la del fracaso del orden unipolar y el evidente declive de las principales potencias occidentales. En particular, observa que “si hace quince años se creía que la finalidad del sistema internacional era gestionar la emergencia de las nuevas potencias, [ahora] sería más apropiado decir que es gestionar el declive de las viejas” (Karaganov y Suslov, 70). En su opinión, estamos avanzando hacia un mundo multipolar en el que el relato hegemónico occidental tendrá que coexistir con varios relatos alternativos: “los nietos de la actual generación vivirán en un mundo con diferentes relatos históricos” (Karaganov y Suslov, 62).

Y la gran pregunta es qué vendrá a sustituir al fracasado orden unipolar. Occidente está intentando reconducir la situación hacia un nuevo bipolarismo y aplicar de nuevo, esta vez contra Rusia y China, las recetas que en su momento tuvieron éxito contra la Unión Soviética. Por su parte, “Rusia, China, India y las otras nuevas potencias (…) están en general satisfechas de la dirección en que el sistema internacional evoluciona” (Karaganov y Suslov, 70), aunque, según Karaganov, no deben olvidar que “frente a lo que normalmente se cree, a lo largo de la historia la multipolaridad no ha sido un estado armonioso, sino caótico, caracterizado por conflictos casi sin fin y guerras entre las grandes potencias, como las dos guerras mundiales del siglo XX” (Karaganov y Suslov, 75).

Kortunov

Andrei Kortunov[6], nacido en Moscú en 1957, es otro de los jóvenes y brillantes institutchki que saltaron a la fama durante la perestroika. Mientras que, con el paso de los años, Karaganov evolucionaba hacia posiciones neorrealistas, Kortunov ha seguido fiel al enfoque neoliberal del comienzo de su carrera. Y, al igual que Karaganov, continúa siendo uno de los analistas más prestigiosos de Rusia, quizá una de las referencias principales dentro del sector occidentalista, en estos momentos minoritario en círculos académicos rusos. Desde 2011 es Director General del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, uno de los principales think tanks del país[7].

En un artículo publicado a principios de 2019[8], Kortunov presenta una visión alternativa a la que ofrecía Karaganov en el suyo. Una visión alternativa que, en cualquier caso, parte de una base factual y unas constataciones muy similares a las que Karaganov había utilizado. Así, para Kortunov, la evolución del sistema internacional hacia un modelo multipolar se ve en Rusia como un hecho evidente. Políticos e intelectuales consideran que se trata de una evolución inevitable y deseable, por lo que no nos debe extrañar que desde comienzos de los años noventa la fe en el final del orden unipolar haya formado parte del discurso ruso en política exterior. Quizá, como agudamente comenta Kortunov, porque servía para presentar el evidente declive de Moscú como una manifestación más de una nueva tendencia global.

En efecto, el discurso político predominante en Rusia desde el final de la URSS insiste en la necesidad de que el sistema internacional pase a ser multipolar, aunque quizá esta transformación no se produzca de inmediato. Como recuerda Kortunov, “la transición desde la bipolaridad al policentrismo pasando por la unipolaridad es un largo proceso, más que un hecho consumado, según se ha repetido en numerosos documentos oficiales rusos sobre política exterior y seguridad nacional” (Kortunov, 2019a, 16). En este sentido, “la multipolaridad (…) no es más que una imagen del deseado orden mundial, dibujada con finas líneas de trazos” (Kortunov, 2019a, 20).

Esta multipolaridad, tan popular en Rusia, no le parece a Kortunov fácil de establecer ni deseable. No es fácil de establecer porque “el sistema internacional moderno no reconoce, al menos oficialmente, las ‘zonas naturales de influencia’ o las ‘zonas de especial responsabilidad’ de las grandes potencias, lo que hace que la consolidación de los ‘polos’ resulte extremadamente difícil” (Kortunov, 2019a, 27). Tampoco es deseable, porque “los actuales líderes de las grandes potencias carecen de la necesaria flexibilidad para mantener un orden multipolar estable” (Kortunov, 2019a, 23).

En cualquier caso, Kortunov está de acuerdo con Karaganov en que “el concepto de mundo unipolar se está acercando a su inminente declive” (Kortunov, 2019a, 46), si bien no cree que la multipolaridad vaya a sustituirlo: “el concepto de multipolaridad debería quedar en la historia como una inteligente respuesta intelectual y política a las infladas ambiciones, a la arrogancia y a diferentes excesos de los sucesivos arquitectos del mundo unipolar” (Kortunov, 2019a, 45-46). Para Kortunov, la solución hay que buscarla en la “multilateralidad”.

La multipolaridad enfatiza la posición privilegiada de las grandes potencias e invita a los demás países a ingresar en agrupaciones de diverso tipo lideradas por ellas. La multilateralidad, en cambio, prescinde, en la medida de lo posible, de esta jerarquización del orden internacional: “mientras que la multipolaridad absolutiza la ‘soberanía’ de los diferentes centros de poder, la multilateralidad prevé la restricción mutua de los derechos soberanos de los estados a fin de preservar la estabilidad del sistema en su conjunto” (Kortunov, 2019a, 43). Y también, “mientras que un mundo multipolar está construido con bloques que se equilibran entre sí, un mundo multilateral lo está sobre la base de regímenes internacionales que se complementan. Mientras que la multipolaridad busca maneras de afirmar los privilegios sistémicos de los países más destacados, la multilateralidad está enfocada a crear oportunidades para los que van rezagados” (Kortunov, 2019a, 43).

Para Kortunov, la Unión Europea es un ejemplo perfecto de que el enfoque multilateral puede funcionar, aunque él mismo acepta que la idea europea parece haber entrado en crisis. El problema con la propuesta de Kortunov es que no resulta ni mucho menos evidente que un enfoque que parece ser eficaz para una parte del sistema internacional pueda extenderse a su totalidad.  

Andrei Kortunov cerraba el año 2019 con un interesante artículo[9] en el que, una vez más, intentaba contribuir a la construcción de un modelo de multilateralidad adaptado a las necesidades del siglo XXI. Publicado únicamente en ruso, el artículo discutía las principales características de la Liga Hanseática y sugería que puede servirnos como un buen modelo de futuro orden internacional: “hay muchas razones para hablar de un peculiar ‘modelo hanseático’ de relaciones internacionales, único no solo en la historia de la Europa medieval, sino también en la historia mundial en su conjunto. Es posible que, en determinadas circunstancias, ciertos principios y elementos del ‘modelo hanseático’ puedan usarse en la construcción de un nuevo orden mundial del siglo XXI”.

Varias son las características de la Liga Hanseática que explican su gran y prolongado éxito. Kortunov destaca entre ellas (y, dada la intención de su artículo, sugiere que deberían estar en la base del futuro orden internacional):

  • Estructura matricial, en lugar de jerárquica
  • Voluntariedad en lugar de imposición por la fuerza
  • Control de las comunicaciones en lugar de control de territorios
  • Prioridad de los intereses privados sobre los del soberano
  • Cultura urbana, frente a cultura estatal.

Por paradójico que a primera vista parezca, cuánto más entra Kortunov en los detalles de una organización medieval, más nos sentimos transportados a algunas realidades de nuestro mundo actual. Por ejemplo, cuando discute el uso preferente por parte de la Hansa de instrumentos económicos, en lugar de militares: “Los principales instrumentos de la política de Hansa fueron económicos: las preferencias comerciales y las sanciones comerciales, las concesiones para ciertos tipos de actividades (por ejemplo, la pesca), las reducciones arancelarias mutuas, las garantías recíprocas sobre los valores materiales y la seguridad de los representantes comerciales, etc. (…) Puede decirse que la Hansa fue la primera unión económica y comercial europea y se mostró siempre muy reacia a recurrir al uso de la fuerza militar”. Parece que Kortunov estuviera hablando de la Unión Europea de nuestros días. Y quizá lo esté haciendo.

Una organización tan perfecta acabó, sin embargo, entrando en crisis y, finalmente, desapareciendo. Y aquí la exposición de Kortunov tiene un interés especial, por cuanto nos está alertando sobre los peligros que pueden hacer fracasar el (desde su punto de vista) deseable proyecto de un orden internacional multilateral. Distingue Kortunov entre motivos económicos y políticos, y estos últimos parecen especialmente actuales:

  • El éxito de la Hansa solo benefició a parte de la población, lo que enlaza con el debate actual sobre los ganadores y los perdedores de la globalización: “a medida que pasaban los años, en las ciudades hanseáticas se acumulaban las contradicciones entre la élite comercial transnacional y el resto de la población urbana, que solo en una pequeña medida se benefició de los ingresos del comercio marítimo”.
  • La Hansa (como la Unión Europea en la actualidad) era un proyecto regional de integración. El éxito de la Hansa supuso un incremento del diferencial de bienestar entre las ciudades hanseáticas y las zonas vecinas, lo que a largo plazo resultó afectar negativamente a la estabilidad: “un abismo aún más profundo se extendía entre los habitantes de las ciudades hanseáticas y la población rural circundante. El mero hecho de vivir en una ciudad hanseática se convirtió en un privilegio, objeto de envidia para los compatriotas menos afortunados. Se llegó al punto de que las ciudades comenzaran a construir murallas para protegerse no tanto de los invasores extranjeros como de la llegada de los vecinos rurales”.

Dos perspectivas rusas de una misma realidad

Karaganov y Kortunov representan dos corrientes de pensamiento distintas. El primero es neorrealista, mientras que el segundo es neoliberal. Pero ambos ven el mundo desde Moscú y su perspectiva es, indudablemente, rusa. No coinciden en el tratamiento (algo que en gran medida depende de las preferencias de las escuelas de pensamiento a las que pertenecen), pero sí lo hacen en el diagnóstico. Leyendo las obras recientes de uno y de otro tenemos la clara sensación de que están describiendo la misma realidad. Algunos elementos:

  • El orden unipolar de las últimas décadas está en grave crisis.
  • La crisis se debe, en gran parte, a los graves errores cometidos por los que desde el final de la Guerra Fría han sido los gestores principales del mundo unipolar. Estados Unidos, en primer lugar. En cierta medida, también la Unión Europea (así como otros grandes actores occidentales).
  • El orden internacional emergente es inestable y peligroso.

La multipolaridad de Karaganov y la multilateralidad de Kortunov no son, en el fondo, tan distintas como a primera vista parece. Los “polos” de Karaganov no serían necesariamente cabezas de “zonas de influencia”: por el momento, la mayor parte de lo que podríamos llamar “polos emergentes” parecen más interesados en mantener su independencia de decisión (respecto a Occidente) que en crear un “orden internacional limitado” encabezado por ellos, algo que solo parece más probable en el caso de China. Por otra parte, Kortunov admite implícitamente que no todos los nodos de su matriz tendrían el mismo peso, la misma importancia (no fue lo mismo Lübeck que Tartu).

El atractivo “sueño multilateralista” de Kortunov, inspirado en la vieja Liga Hanseática, tiene su materialización en la actual Unión Europea y, en cierta medida, en lo que Robert Cooper llamaba “mundo postmoderno” en su obra The post-modern state and the world (p. 25 y ss)[10]. La cuestión que se plantea es si esa multilateralidad postmoderna puede un día llegar a abarcar todo el mundo, o si nunca rebasará los límites de un “orden internacional limitado”. La primera idea, la de la expansión, está basada en la jerarquización de los diferentes “mundos” de Cooper, con uno de ellos (el postmoderno) situado en un estadio más avanzado y perfecto de civilización. El objetivo implícito es el de ir poco a poco ampliando los límites del mundo postmoderno para incluir en él países más atrasados (modernos o premodernos). Se trata, pues, de una idea proselitista, alimentada por el relato occidental y que, como apunta Karaganov, puede muy bien estar produciendo una fuerte reacción en su contra con la aparición y consolidación de relatos alternativos, bastante exitosos en algunas partes del mundo.

Tiene interés la sugerencia de Kortunov de que lo que uno de los factores que motivaron el fracaso final de la Hansa fueron las contradicciones entre los beneficiados por el sistema y los perjudicados. Entre las ciudades y el interior. El mundo perfecto de Kortunov es el de las grandes metrópolis mundiales, unidas entre sí en una red que comparte una determinada forma de entender la vida, la cultura y el desarrollo. Metrópolis como Moscú y San Petersburgo, cuyas elites (gran parte de ellas, al menos) se sienten muy próximas de las de Londres, París o Nueva York (o, para el caso, Barcelona y Madrid), y muy distantes (quizá cada vez más) del resto del país. Un “resto” que sigue confiando en personas como Putin y votando por él.


[1]     FOJÓN, E. (2020). La era de competición estratégica global. España: cuestión de identidad. Global Strategy Report 1/2020. https://global-strategy.org/la-era-de-competicion-estrategica-global-espana-cuestion-de-identidad/ (acceso: 23.01.2020).

[2]     KARAGANOV, S. y SUSLOV, D. (2018). A new world order: A view from Russia. Russia in Global Affairs, 04.10.2018. Pp. 59-82. Estos dos autores han desarrollado las implicaciones prácticas del nuevo orden mundial para la estabilidad estratégica en un trabajo más reciente. Ver KARAGANOV, S. y SUSLOV, D. (2019). The New Understanding and Ways to Strengthen Multilateral Strategic Stability. Moscú, Higher School of Economics.

[3]     Para una breve biografía de Karaganov, ver https://en.wikipedia.org/wiki/Sergey_Karaganov. A pesar de ser uno de los intelectuales rusos más destacados de los últimos años, Karaganov solo ha sido citado una vez en publicaciones de seguridadinternacional.es (MORALES MORALES, S. (2015). Herramientas de modificación y ampliación del área de influencia estratégica de Rusia. http://www.seguridadinternacional.es/revista/?q=content/herramientas-de-modificaci%C3%B3n-y-ampliaci%C3%B3n-del-%C3%A1rea-de-influencia-estrat%C3%A9gica-de-rusia), y una vez en global-strategy.org (el mencionado artículo de Enrique Fojón).

[4]     ZHURKIN, V., KARAGANOV, S., & KORTUNOV, A. (1987). О разумной достаточности (Sobre la suficiencia razonable). SShA: Ekonomika, politika, ideologia, 12 (1987), 11-21.

[5]     Puede encontrarse la presentación en inglés de la facultad en https://we.hse.ru/en/.

[6]     Para una breve biografía de Kortunov, ver https://russiancouncil.ru/en/andrey-kortunov/. No hay ninguna cita suya en seguridadinternacional.es ni en global-strategy.org. Sí, en cambio, ha aparecido con relativa frecuencia en los artículos de Pilar Bonet para El País. Ver, por ejemplo, BONET, P. (02.06.2016). Rusia y la Unión Europea exploran vías para mejorar su coexistencia. https://elpais.com/internacional/2016/06/01/actualidad/1464798916_995839.html).

[7]     Este think tank fue creado en 2010 por un decreto del entonces presidente ruso Medvedev. El Presidente del think tank es Igor Ivanov, exsecretario del Consejo de Seguridad de Rusia (2004-2007) y exministro de Asuntos Exteriores (1998-2004). El primer destino diplomático de Ivanov fue en España (1973-1983), donde más tarde fue Embajador (sucesivamente, de la URSS y de Rusia) entre 1991 y 1995.

[8]     KORTUNOV, A. (2019a). Between Polycentrism and Bipolarity. On Russia’s World Order Evolution Narratives. Russia in Global Affairs. Vol 17, N.º 1, 10-51.

[9]     KORTUNOV, A. (2019b). Ганзейский союз как прообраз грядущего миропорядка (La Liga Hanseática como modelo del orden mundial que se avecina). Rossijskij Sovet po Meždunarodnym Delam, 31.12.2019. https://russiancouncil.ru/analytics-and-comments/analytics/ganzeyskiy-soyuz-kak-proobraz-gryadushchego-miroporyadka/?sphrase_id=33795510.

[10]   COOPER, R. (2000). The post-modern state and the world order. Demos. Puede encontrarse una breve biografía de Cooper en https://en.wikipedia.org/wiki/Robert_Cooper_(strategist).

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José-Miguel Palacios

José Miguel Palacios es Coronel de Infantería y Doctor en Ciencias Políticas, España

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