Portugal, a pesar de ser un país con unas fuerzas armadas modestas, está demostrando un liderazgo considerable en el desarrollo y empleo de sistemas marítimos no tripulados (MUS por sus siglas en inglés). La Marina Portuguesa ha establecido una sólida estrategia para integrar estas capacidades emergentes en sus operaciones, convirtiéndose en un actor relevante dentro de la OTAN en este ámbito.
Una de las iniciativas clave es el ejercicio anual REPMUS (del inglés Robotic Experimentation and Prototyping Augmented by Maritime Unmanned Systems), que desde 2010 reúne a múltiples naciones para experimentar con vehículos no tripulados aéreos, de superficie y submarinos en el entorno controlado del Centro de Experimentação Operacional da Marinha (CEOM) en Tróia[1]. Este centro se ha consolidado como un banco de pruebas fundamental para el desarrollo de conceptos, tácticas y procedimientos en el empleo de MUS por parte de la OTAN[2].
La otra es la Unidad X31, creada por Orden del Almirante Jefe de la Marina número 22/23 el 27 de marzo, con el objetivo de ser la primera unidad de la Marina Portuguesa dedicada exclusivamente a operar sistemas no tripulados (UAS por sus siglas en inglés) en múltiples entornos: aire, superficie, submarino y terrestre. Situada en el CEOM en Troia, el X31 funciona como un escuadrón y está directamente subordinado al Director del CEOM para asuntos administrativos y al Comandante Naval (equivalente al ALFLOT) para asuntos operativos[3].
Su misión principal es administrar y gestionar los sistemas no tripulados asignados, garantizar la preparación de los equipos encargados de operar estos sistemas, y también coordinar el desarrollo de la doctrina, así como las normas de preparación y entrenamiento de los sistemas no tripulados de la Armada para su despliegue operativo. El X31 se dedica a probar prototipos, desarrollar tácticas y generar conceptos operacionales con los MUS, mientras que el CEOM se encarga de diseñar y construir las plataformas para las pruebas.
Esta apuesta por los MUS responde a la visión del Jefe de la Armada portuguesa, el Almirante Enrique Melo, quien considera que estas capacidades actuarán como un multiplicador de fuerza para compensar los limitados recursos de su país. El objetivo es construir una “Marinha útil”, ágil y tecnológicamente avanzada, capaz de generar un impacto asimétrico en operaciones[4].
Portugal, dada la extensión de su Zona Económica Exclusiva y los recursos disponibles, está apostando por la robotización y los sistemas no tripulados como una estrategia inteligente y eficaz para la vigilancia marítima, y con un coste asumible. Si bien la robotización no reemplazará por completo a las plataformas tripuladas como buques y aeronaves, puede mejorar significativamente su eficacia.
En el ámbito marítimo, especialmente en el triángulo estratégico portugués, los vehículos no tripulados podrían desempeñar un papel crucial en diversas áreas, como la guerra antisubmarina, la vigilancia de superficie, el reconocimiento y la recopilación de información. Esta capacidad también abre la puerta a técnicas de saturación y respuesta, lo que, combinado con las armas hipersónicas, representa el próximo gran desafío militar[5].

Otro factor clave es la estrecha colaboración entre la Marina, la industria y el ámbito académico para retener la propiedad intelectual y fomentar el desarrollo nacional de estas tecnologías. Portugal busca posicionarse como un referente en MUS, aprovechando su ubicación geoestratégica en el Atlántico.
El almirante Melo aboga en su Marina mínimamente significativa, por una firme apuesta de Portugal en el desarrollo de sistemas no tripulados o robotizados, debido a su utilidad, eficacia y costos razonables para las capacidades que la Armada portuguesa necesita en sus territorios marítimos[6].

No obstante, esta ambiciosa estrategia no está exenta de retos. La integración efectiva de sistemas tripulados y no tripulados requiere cambios profundos en mentalidades, doctrina y estructuras operativas. Además, el sostenimiento de estas capacidades a largo plazo implicará importantes inversiones en un contexto de limitaciones presupuestarias.
En resumen, vemos como Portugal está demostrando un liderazgo visionario al apostar decididamente por los sistemas no tripulados como elemento clave de su capacidad naval futura. Esta apuesta estratégica podría convertir a la Marina Portuguesa en un socio muy valioso para sus aliados de la OTAN en el desarrollo de esta tecnología disruptiva, especialmente a España a la que le une numerosas colaboraciones y debería copiarle el modelo[7].
[1]European Defence Agency. (15-3-2024). EDA joins the Portuguese Navy Exercise REPMUS as co-organiser. Disponible en: https://eda.europa.eu/news-and-events/news/2024/03/15/eda-joins-the-portuguese-navy-exercise-repmus-as-co-organiser (Consulta 6-4-24).
[2]Jornal de Notícias. (s.f.). Marinha portuguesa organiza maior exercício de drones marítimos do mundo. Disponible en: https://www.jn.pt/3114357719/marinha-portuguesa-organiza-maior-exercicio-de-drones-maritimos-do-mundo/ (Consulta 6-4-24).
[3] Revista da Armada (2024). Unidade de Sistemas não tripulados da Marinha (X31). Revista da Armada, (594), 30. Disponible en: https://www.marinha.pt/conteudos_externos/Revista_Armada/PDF/2024/RA_594.pdf (Consulta 6-4-24).
[4] Gouveia e Melo, H. (2019). Uma Marinha útil e minimamente significativa. Cadernos Navais, (53), Centro de Estudos Estratégicos da Marinha. Disponible en: https://www.marinha.pt/pt/a-marinha/estudos-e-reflexoes/cadernos-navais/Documents/cadernos%20navais_53_af.pdf (Consulta 6-4-24).
[5] Ibid.
[6] Ibid.
[7] Arteaga, F. (2017). España y Portugal: oportunidades para la cooperación. Real Instituto Elcano. Disponible en: https://media.realinstitutoelcano.org/wp-content/uploads/2017/11/ari91-2017-arteaga-espana-portugal-oportunidades-cooperacion-web.pdf (Consulta 6-4-24).

