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Taiwán.. otra vez

https://global-strategy.org/taiwan-otra-vez/ Taiwán.. otra vez 2022-10-27 10:53:00 Josep Baqués Blog post Estudios Globales Asia Pacífico China

Periódicamente, China arrecia en su presión sobre Taiwán, mientras no descarta el empleo de la fuerza para reintegrarlo a su soberanía a todos los efectos. Pero, como suele suceder en estos casos, detrás de un conflicto puntual, suele hallarse algún dilema geopolítico de mayor enjundia. En este caso, lógicamente, la pugna por la hegemonía, primero regional y, llegado el momento, mundial. Los EE. UU. se juegan mucho más que mantener como aliado a ese OPNI (Objeto Político No Identificado) llamado Taiwán. Porque, si dejara de apostar por apoyar a ese aliado… sus otros aliados en la región del Indo-Pacífico podrían desconfiar de las garantías dadas por Washington, con el riesgo de que optaran por dejar de formar parte de un equilibrio de amenazas para balancear a China, para optar por un bandwagoning pro-chino, comenzando por Filipinas. Mal asunto para Washington, máxime con la que está cayendo en la guerra de Ucrania que, entre otras cosas, ha servido para revitalizar la sociedad antioccidental, liderada de consuno por Moscú y Pekín.

Por lo demás, son varios los autores, de diversas escuelas y mentalidades, que vienen advirtiendo de que los EE. UU, están entrando en rumbo de colisión con China (v. gr. John Mearsheimer) o que los cambios de hegemón mundial, sean cuales sean sus protagonistas, han venido precedidos por una gran guerra (v. gr. Immanuel Wallerstein), por no hablar de la trampa de Tucídides que es, a mi entender, el nexo que une los planteamientos de Mearsheimer y de Wallerstein.

En todo caso, las teorías de las relaciones internacionales y de la geopolítica ofrecen unas explicaciones indispensables para comprender estas dinámicas y sus derivadas, pero no son deterministas. La guerra entre los EE. UU. y China, aunque posible (y hasta probable) está lejos de ser una fatalidad. Pero evitarla no es tarea fácil, mientras que cualquier solución no pasa, claro está, por la diplomacia (o no, al menos, por ese tipo de diplomacia sin cañones que tanto agradaría a los pseudopacifistas de ayer y de hoy, y que tan huera e inútil es, a la hora de la verdad, en Ucrania, en Taiwán… o por doquier), ni pasa por la mediación de una ONU que está herida de muerte.

En el artículo que hora se cita, publicado en la Revista General de Marina, se detallan mucho más estas circunstancias, esas teorías, así como las medidas disuasorias necesarias para que, luego, la gente piensa que la diplomacia y la ONU sirven de algo… aunque algunos problemas se resuelvan a pesar de ellas o, en todo caso, prescindiendo de ellas. Sea como fuere, lo importante es hacer los deberes, sin depositar (falsas) expectativas en los lugares y las personas inadecuadas. Dicho lo cual, si alguien quiere creer que fueron la diplomacia y la ONU los que impidieron que la crisis de los misiles de Cuba de 1962 degenerara en una guerra nuclear, puede hacerlo. Yo también creo en Papá Noel… pero es porque yo soy el que, con o sin trineo, voy a por los regalos, cada vez que se acercan estas fechas. Pues eso: necesitamos más gente que tenga los pies en el suelo, que hagan su trabajo, y menos cuentos de hadas…

El artículo completo puede leerse en este enlace.

Josep Baqués

Profesor de Ciencia Política en la Universidad de Barcelona y director de la Revista de Estudios en Seguridad Internacional

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