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La amenaza yihadista a España en y desde el Sahel: qué nos dice la propaganda terrorista

https://global-strategy.org/amenaza-yihadista-a-espana-sahel-propaganda-terrorista/ La amenaza yihadista a España en y desde el Sahel: qué nos dice la propaganda terrorista 2020-11-25 15:22:08 Manuel R. Torres Soriano Blog post Políticas de Seguridad Sahel Terrorismo
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Uno de los indicadores más útiles a la hora de evaluar la amenaza terrorista es el análisis de la actividad propagandística de estas organizaciones. A través de su actividad comunicativa pública, estos grupos no sólo expresan sus demandas y tratan de legitimar su existencia y acciones, sino que también facilitan una gran cantidad de información sobre sus prioridades y objetivos. 

El propósito de este artículo es analizar la amenaza que representa para España la actividad de los grupos de inspiración yihadista que operan en la región del Sahel, centrando la atención de manera exclusiva en el análisis de su actividad propagandística. Este análisis permite extraer algunas claves de utilidad para calibrar la magnitud de este problema y su evolución probable.

En términos generales, el ecosistema de la propaganda saheliana podría dividirse en dos grandes esferas: la global y la local[1]. La primera incluye la propaganda destinada a la comunidad internacional, la cual consiste principalmente en comunicados que reivindican la responsabilidad de atentados, así como declaraciones de los líderes y portavoces de estos grupos. En estos mensajes se reiteran los temas clásicos de la propaganda yihadista en torno a la victimización de los musulmanes, la conspiración internacional para someter el islam y expoliar a sus gentes y la legitimidad de la violencia contra sus enemigos. Estos contenidos suelen emplear generalmente el árabe, francés e inglés para alcanzar a su audiencia objetivo. 

La esfera local abarca la propaganda para el consumo de la población que reside en los territorios donde estos grupos operan y se difunde en los idiomas y dialectos locales. Estos contenidos suelen adoptar la forma de vídeos y audios de baja calidad difundidos a través de grupos cerrados ubicados en aplicaciones de mensajería móvil como, por ejemplo, WhatsApp, pero también en forma de pasquines y folletos que se entregan físicamente a la población. Las barreras lingüísticas y la limitada accesibilidad a estos materiales suponen un punto de oscuridad en nuestro análisis sobre los efectos de esta propaganda. Esto nos lleva a una primera advertencia: nuestra comprensión sobre la amenaza que representan estos grupos, sus dinámicas internas y su agenda es incompleta, y por tanto, cabe la posibilidad de que estén pasando desapercibidas algunas claves sobre cómo se puede materializar esta amenaza en el futuro inmediato. En especial, las que tienen que ver con las luchas intestinas, las alianzas entre facciones y su implantación local.

En segundo lugar, debe tenerse presente que el ámbito comunicativo existe una gran asimetría entre los dos principales referentes del activismo yihadista en el Sahel. La constitución del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) se produjo en paralelo a la de su brazo mediático Al-Zallaqa, un ente que se encargaría de centralizar la propaganda proveniente de sus cuatro grupos constituyentes. Este aparato propagandístico lejos de partir de cero, contó con la asistencia y el respaldo logístico del brazo comunicativo de Al Qaeda en el Magreb Islámico, Al Andalus Media, el cual transfirió al yihadismo saheliano no sólo el expertise que esto grupo había acumulado a lo largo de dos décadas de actividades propagandísticas, sino también sus narrativas y enfoques sobre cómo encarar la yihad mediática.

Por el contrario, Estado Islámico en el Gran Sahara (ISGS) empezó su andadura en 2015 en una situación de completa precariedad y sin apoyo de ningún otro ente.  Estado Islámico emplearía casi un año y medio en oficializar su adhesión al grupo, y ni siquiera en ese momento la facción saheliana puedo contar el con el apoyo del potente brazo propagandístico de su organización nodriza. Por el contrario, ISGS siguió dependiendo de sus propios medios para publicitar sus actividades, los cuales eran rudimentarios y estaban escasamente conectados con la infraestructura yihadista que operaba en Internet. Esto le llevó a confiar principalmente a algunos portales webs de noticias de Mauritania la publicación de sus mensajes. El ISGS tuvo muchos problemas para que su propaganda transcendiese del ámbito local, hasta que finalmente reconectase en 2019 con el entramado organizativo de Estado Islámico, esta vez bajo la marca de Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP). Aunque este nuevo comienzo potenció el perfil público del grupo, no pudo disfrutar del periodo de esplendor del aparato propagandístico de Estado Islámico, el cual se encontraba profundamente degradado tras el desplome de su proyecto califal en Siria e Irak. Sin embargo, este incipiente músculo propagandístico tuvo su reflejo en una mayor agresividad a la hora de reclamar su espacio en el ecosistema yihadista del Sahel frente a la hegemonía que hasta el momento había disfrutado el JNIM. En poco tiempo, las relaciones cooperativas de ambos grupos se transformarían en una guerra abierta, que tendría su reflejo más visible en los ataques que ambos se dedicaban a través de sus órganos propagandísticos.

Es importante tener presente el contraste de capacidades propagandísticas entre ambas organizaciones para no llegar a conclusiones precipitadas. A diferencia del binomio AQIM/JNIM no hay constancia de que filial saheliana de Estado Islámico haya planteado una mención expresa a España en su acción propagandística. ¿Significa eso que esta organización representa una amenaza menos contundente que la de su competidor? La respuesta es, sin duda: no. Estado Islámico en la Provincia de África Occidental comparte la misma cosmovisión que JNIM en cuanto a cuáles son sus enemigos y la forma de confrontarlos. Si hasta ahora no lo ha manifestado ha sido precisamente por sus pobres capacidades comunicativas, que le han llevado a comunicarse poco y mal. La prueba de que esto podría cambiar rápidamente si su acción propagandística se viese potenciada, la tenemos en su organización matriz. En sus años de esplendor propagandístico, Estado Islámico se convirtió en el actor yihadista que más veces ha hecho mención a España en sus comunicados[2]. Sin embargo, la razón no es  tanto que este país desempeñase un mayor protagonismo en su ranking de enemigos, sino la hiperactividad comunicativa de este grupo, la cual, ante decenas de productos difundidos semanalmente, multiplicó exponencialmente las probabilidades de que España fuese objeto de atención, al igual que lo fueron otros países, que tenían un perfil mucho más modesto en la etapa en la que Al Qaeda cuasi monopolizaba la propaganda de contenido yihadista. En este sentido, no debería sorprender que ese aparente desinterés de la facción de Estado Islámico se vea rápidamente transformado. Esto es algo que puede producirse de manera repentina, sobre todo si se tiene  en cuanta el peso que ejerce el factor individual en la acción propagandística de los grupos terroristas[3]. En este sentido, cada militante que se incorpora a las tareas propagandísticas trae consigo no sólo sus habilidades comunicativas e instrumentales, sino también sus sesgos y obsesiones particulares que terminan permeando el discurso de la organización. Pensemos, por ejemplo, que la primera vez que Al Qaeda en el Magreb Islámico utilizó el español en uno de sus vídeos propagandísticos se produjo en septiembre de 2015. Esta fecha, lejos de suponer el punto de inicio de un renovado interés del grupo por alcanzar a una audiencia hispanohablante, se explica de manera más sencilla por la disponibilidad en ese preciso momento de un militante que dominaba el idioma y podía lanzar una arenga en este idioma. En este caso concreto, el orador era un desertor de ejército español llamado Zakaria Said Mohamed, que empleó su tiempo en cámara, no sólo para incitar a sus “hermanos” a que acudiesen a cualquier lugar donde pueda combatirse la yihad, sino que dirigió específicamente su mensaje a los musulmanes de Melilla, por la simple razón de que esta era una ciudad que conocía sobradamente, por ser el lugar donde había residido la mayor parte de su vida.

Las razones que explican la aparición o no de menciones a un país, el idioma utilizado y el contenido sustantivo de estos mensajes obedece a factores tan imprevisibles y caprichosos como los procesos de reclutamiento y reparto de tareas dentro de una organización terrorista. Por lo tanto, se debe estar siempre expectante ante la posibilidad de que el protagonismo de España en este discurso pase de cero a cien a una velocidad pasmosa.

De hecho, desde la óptica de los grupos yihadistas que operan en el Sahel, el gran elemento diferencial de España con respecto a los otros dos países occidentales que actualmente copan sus obsesiones: Francia y Estados Unidos, es que su presencia en el imaginario de estos grupos guarda poca relación con su nivel de implicación militar o política en esta región. Los yihadistas magrebíes, pero también los sahelianos, se perciben a sí mismos como los herederos y continuadores de los conquistadores árabes que el siglo VIII  extendieron el dominio del Islam a la península ibérica[4]. Estas apelaciones históricas, lejos de ser un mero recurso retórico para inspirar kunyas, las denominaciones de sus kativas y bautizar a sus operaciones armadas, es un poderoso elemento de inspiración de hacia dónde debe ir orientada la violencia del presente. Cuando AQIM decide crear un nuevo brazo propagandístico que potencie su mensaje no duda en llamarlo Al Andalus Media con el objetivo de: “recordar a todos los musulmanes en general y a los habitantes del Magreb Islámico en particular, que su historia está estrechamente ligada a la de Al Andalus, y que su deber es llevar a cabo la yihad en el nombre de Alá hasta que la última franja de tierra islámica usurpada sea recobrada”. El yihadismo saheliano también cree que están luchando una reedición de este guerra permanente entre el Islam y sus enemigos seculares, y para que nadie olvide esa realidad, cuando JNIM creó también su propio brazo propagandístico también siguió el ejemplo magrebí y lo denominó: Al-Zallaqa Media, para aludir a la sangrienta batalla de Sagrajas, en la provincia de Badajoz, en el año 1086, donde un ejército de tropas almorávides desembarcadas desde el norte de África infringió una humillante derrota a las tropas cristinas del rey Alfonso VI.

En conclusión, cuando se analiza la actividad yihadista en el Sahel no debe caerse en el error de confundir lejanía territorial con una amenaza distante y abstracta.  En los últimos tiempos hemos tenido sobrados ejemplos del enorme peligro que supone que las redes yihadistas se asienten con impunidad en un territorio desde el cual puedan proyectar su violencia a otras partes del planeta. Desde la óptica de la seguridad en España esta hipótesis materializada en el Sahel es especialmente preocupante. La buena noticia, es que, aunque la situación en esta región se ha degradado progresivamente en los últimos años, aún no ha llegado a un punto de no retorno que impida neutralizar el intento de estos grupos de parasitar la inestabilidad política y económica de esta región. 


[1] Héni Nsaibia and Rida Lyammouri. “Digital Dunes and Shrublands: A Comparative Introduction to the Sahelian Jihadi Propaganda Ecosystem”, GNET, (27th October 2020) https://gnet-research.org/2020/10/27/digital-dunes-and-shrublands-a-comparative-introduction-to-the-sahelian-jihadi-propaganda-ecosystem/

[2] Veáse: Referencias a España en la propaganda yihadista. GESI. http://www.seguridadinternacional.es/?q=es/content/referencias-espa%C3%B1-en-la-propaganda-yihadista

[3] Manuel R. Torres (2017). “La tiranía de los pequeños números: el factor individual en la propaganda yihadista”, Revista UNISCI, nº 44 (mayo), (pp. 73-90). https://www.ucm.es/data/cont/media/www/pag-91876/UNISCIDP44-4TORRES.pdf

[4] Sergio Altuna. “Jamā’at Nuṣrat al-Islām wa-l-Muslimīn: análisis del proyecto de al-Qaeda para el Sahel a través de su propaganda”, Real Instituto Elcano, ARI 52/2019. http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/terrorismo+internacional/ari52-2018-altuna-jnim-analisis-proyecto-al-qaeda-para-sahel-propaganda

Manuel R. Torres Soriano

Catedrático de Ciencia Política en la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla

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