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Cultura estratégica vs. cultura de defensa: por qué es importante distinguirlas

https://global-strategy.org/cultura-estrategica-vs-cultura-de-defensa-por-que-es-importante-distinguirlas/ Cultura estratégica vs. cultura de defensa: por qué es importante distinguirlas 2026-04-02 16:27:37 Javier Jordán Blog post Política de Defensa Cultura estratégica Global Strategy Policy Briefs

Global Strategy Policy Brief 2/2026

El término cultura de defensa aparece con frecuencia en el discurso político y militar español. Sin embargo, este concepto apenas tiene equivalente en la literatura internacional de estudios estratégicos, donde el término más próximo es strategic culture, pero un significado sensiblemente diferente. Comprender esta distinción no es un ejercicio meramente terminológico: tiene implicaciones directas para el diseño de políticas públicas.

¿Qué entendemos por cultura estratégica?

La cultura estratégica alude al conjunto de premisas que comparte un determinado colectivo —élites políticas, militares, mediáticas o la sociedad en su conjunto— acerca del sistema internacional y de las opciones de su país en materia de política exterior, especialmente en lo relativo al uso de la fuerza. Se trata de una dimensión más de la cultura política, y como tal, sus contenidos son cualitativos, no cuantitativos: no se tiene más o menos cultura estratégica, sino una cultura estratégico de un tipo determinado.

Esta distinción importa porque el concepto de cultura estratégica es semánticamente más amplio que el de cultura de defensa. Mientras este último tiende a circunscribirse a la percepción ciudadana las amenazas externas y de las Fuerzas Armadas, el primero integra la política exterior, la seguridad nacional y el conjunto de instrumentos del Estado, desde la contrainteligencia hasta la resiliencia energética. En un contexto de normalización de los conflictos en la zona gris —como el que afecta a la relación entre Rusia y los países europeos desde la invasión de Ucrania— esta visión holística resulta imprescindible.

El diagnóstico español

El análisis de la cultura estratégica española arroja un resultado preocupante. Recurriendo a la tipología clásica de Almond y Verba, podría describirse como predominantemente parroquial: escaso interés por lo que ocurre más allá de las fronteras, baja percepción del impacto de la realidad internacional en la vida cotidiana, y ausencia de visión sobre el papel que España podría o debería desempeñar en el mundo.

Esta orientación tiene consecuencias prácticas: la política de defensa queda relegada a una función subsidiaria, confinada a marcos multilaterales y con una fuerte resistencia al empleo directo de capacidades militares, algo que ha quedado de manifiesto en la gestión narrativa de misiones como las de Afganistán, Irak o Mali.

Consecuencias políticas

Quizá el efecto más corrosivo de la cultura estratégica predominante en España sea la marginalidad que ocupa la política exterior y de defensa en la agenda pública. Al carecer de relevancia electoral, estos asuntos quedan desplazados por cuestiones de política interna más rentables a corto plazo. El resultado es una política de defensa de marcado carácter tecnocrático, donde la influencia social se concentra en actores sectoriales —como la industria de defensa— mientras que la mayor parte de la ciudadanía se mantiene al margen.

Una propuesta de cambio

Apostar por el concepto de cultura estratégica implica un cambio de enfoque: no se trataría solo de que los ciudadanos conozcan y valoren a sus Fuerzas Armadas, sino de que comprendan qué lugar ocupa España en el mundo, qué intereses están en juego y qué herramientas —incluida la defensa— existen para protegerlos. Solo desde esa comprensión más amplia la política de defensa podrá ganar legitimidad social y convertirse en un instrumento reconocido de la acción exterior del Estado.

Estas ideas —y alguna otra— pueden encontrarse con mayor desarrollo en este artículo que acabo de publicar: Javier Jordán, “Cultura estratégica y política de Defensa”, Revista de Aeronáutica y Astronáutica, No 951 (2026), pp. 252-256.

Javier Jordán

Catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Granada y director de Global Strategy

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