• Buscar

La difícil formación de gobierno en Túnez: investidura de Elyès Fakhfakh, o nuevas elecciones

Global Strategy Report 9/2020

Resumen: Entre septiembre y octubre de 2019 tuvieron lugar en Túnez las últimas elecciones legislativas y presidenciales. El resultado de las primeras configuró el Parlamento más fragmentado y con mayor polarización ideológica de la historia democrática de Túnez, y en las presidenciales obtuvo la victoria Kais Saied, candidato declaradamente independiente.

El pasado 10 de enero, el Primer Ministro designado para formar gobierno, Habib Jemli, fracasó en la votación de investidura al obtener 134 votos en contra, 72 a favor y 3 abstenciones. Después de reabrir ronda de consultas, el Presidente Saied designó a Elyès Fakhfakh como el nuevo candidato para intentar formar gobierno. La Asamblea de Representantes del Pueblo (ARP) deberá decidir si otorga su confianza al nuevo ejecutivo antes del 21 de febrero. En caso contrario, probablemente Túnez quedará abocado a la celebración de nuevas elecciones.

Introducción

La democracia tunecina, la única en el mundo árabe, lleva los últimos ocho meses atravesando un periodo de grave inestabilidad política.

Las elecciones legislativas y presidenciales que tuvieron lugar entre septiembre y octubre del pasado año estuvieron directamente afectadas por varios acontecimientos de especial gravedad institucional, como el intento fallido por el Gobierno de Youssef Chahed de modificar la ley electoral a pocos meses de las elecciones, la repentina muerte del Presidente Béji Caïd Essebsi (que obligó a adelantar los comicios) así como por la prisión provisional decretada para el empresario Nabil Karoui, uno de los candidatos con más opciones de vencer en las elecciones presidenciales y que no fue liberado hasta cuatro días antes de la segunda ronda presidencial, a la cual consiguió llegar tras obtener el 15,58% de votos en la primera.

El resultado de estas elecciones reafirmó un llamamiento ya común entre la población tunecina: el rechazo a los partidos tradicionales.

A pesar de que Ennahdha volvió a ser la formación con mayor número de votos (561.132) y de diputados (52[1] de los 217 que forman la ARP), esto se debió en gran parte al demérito de sus rivales, ya que el partido islamista lleva perdidos un millón de votos desde 2011, y medio millón desde 2014. Nidaa Tounes, amplio ganador de las anteriores elecciones con 86 diputados, quedó completamente barrido en estas y solo obtuvo tres. Tahya Tounes (escisión de Nidaa Tounes fundada por el entonces Primer Ministro Youssef Chahed) que aspiraba a liderar este nuevo periodo, solo obtuvo 14 diputados.

Qalb Tounes, partido creado apenas unos meses antes de los comicios por Nabil Karoui y sin una línea política claramente definida, dio la sorpresa al obtener la segunda posición con el 14,5% de votos y 38 escaños. También obtuvieron buen resultado Attayar (tercera fuerza con 22 diputados) y Harakat Echaab (15 diputados), partidos ambos de centro-izquierda secular sin experiencia de gobierno. Los extremos ideológicos cosecharon igualmente buenos resultados. En el espectro islamista a la derecha de Ennahdha, Al-Karama, partido con menos de un año de antigüedad, obtuvo 21 diputados, con especial apoyo en las regiones rurales y aquellas desfavorecidas del centro y sur del país. El aún más radical Hibz Errahma, o Partido de la Misericordia, liderado por el polémico clérigo salafista Saïd Jaziri[2], también consiguió entrar en la ARP con cuatro diputados. En el espectro contrario, el Partido Destouriano Libre (PDL), heredero de la antigua formación del depuesto autócrata Zine el-Abidine Ben Ali, nostálgico de sus ideas e inflexiblemente antislamista, pasa de no tener ningún diputado en 2014 a convertirse en la quinta fuerza de la Cámara con 17.

El actual Parlamento es el más fragmentado de toda la historia del país, con una treintena de partidos diferentes representados en la ARP (contando a los independientes) y una profunda polarización ideológica. Por añadidura, Kais Saied, experto constitucionalista, conservador en lo social y profundamente reformista en el ámbito político-institucional, obtuvo la victoria en las presidenciales con una amplia mayoría (72,71% de los votos) convirtiéndose así en el primer Presidente de Túnez verdaderamente independiente al carecer de ningún tipo de estructura de partido ni grupo parlamentario específico que lo apoye en la Cámara.

Habida cuenta de este complicado escenario político, era previsible que la formación de Gobierno no fuera nada fácil.

Primer intento de formación de Gobierno: Habib Jemli

Según el artículo 89 de la Constitución tunecina vigente desde 2014, el Presidente Kais Saied debía encomendar al partido más votado, Ennahdha, la elección de un Primer Ministro con el objetivo de formar gobierno en un plazo máximo de dos meses con el apoyo de al menos 109 diputados de los 217 que forman la ARP.

La persona seleccionada por el Consejo de la Choura (máximo órgano ejecutivo de Ennahdha) fue Habib Jemli, funcionario de 60 años, antiguo Secretario de Estado de Agricultura (2011-2014) y figura próxima al partido islamista, aunque reivindicador de su papel independiente.

El 10 de enero Jemli presentó su propuesta de gobierno bajo grandes críticas que devinieron mal augurio. Aparte de varios retrasos y comunicados contradictorios, importantes promesas de Jemli fueron incumplidas, como su intención de formar un Ejecutivo independiente que no estuviera dominado por las diferentes tendencias partidistas (sin embargo Ennahdha controlaría los Ministerios de Justicia e Interior y otras áreas de relevancia) o una representación femenina del 40% (finalmente solo fue del 14% en Ministerios y del 42% en Secretarías de Estado). Dada la complicada aritmética parlamentaria, cualquier pequeña desavenencia resultaría fatal, como así ocurrió. La propuesta de gobierno no consiguió la confianza de la ARP por 134 votos en contra, 72 a favor y 3 abstenciones.

La postura de Qalb Tounes, como la propia ideología del partido, no estuvo nunca del todo definida, aunque finalmente el partido de Karoui optó por no apoyar al nuevo gobierno. La negativa de Qalb Tounes y sus 38 diputados simbolizó el preludio del fracaso, ya que la alianza entre este partido y Ennahdha, sumando entre ambos 90 diputados, era la base sobre la que se esperaba levantar la mayoría parlamentaria necesaria de 109 escaños. De esta manera, el partido de Ghannouchi intentaba emular su estrategia del consenso desarrollada en años pretéritos a través de la alianza entre Ennahdha y Nidaa Tounes en un primer momento, y posteriormente con Tahya Tounes.

La decisión de Qalb Tounes de no otorgar su confianza al nuevo Gobierno provocó un efecto cascada que llevo al resto de la ARP a votar en contra, habida cuenta de que si el partido de Karoui se oponía, la investidura tal y como estaba planteada carecía ya de sentido. El único partido que acabó votando a favor, aparte de Ennahdha, fue el también islamista Al-Karama.

Las principales críticas proferidas hicieron referencia a la falta de independencia y pluralidad del Ejecutivo, debido al férreo control político que Ennahdha ejercería sobre él. El partido islamista también fue muy criticado por su rígida postura en el desarrollo de las negociaciones.

La imagen de Rashid Ghannouchi, líder histórico de Ennahdha y actual Presidente de la ARP, se ha visto muy afectada por estos sucesos y muchos le acusan de ser el principal culpable del fracaso de la investidura. Además de esto, su reciente y poco transparente visita a Turquía para entrevistarse con el Presidente Tayyip Erdogan en Turquía[3] le ha valido una petición de retirada de confianza por parte del PDL[4], por entender este partido que Ghannouchi estaba tomando decisiones en materia de política exterior que se encuentran al margen de sus competencias como Presidente de la ARP. Una encuesta de Emrhod Consulting de finales de 2019 señalaba que un 69% de los entrevistados se declaraba insatisfecho con la labor del Presidente de la Cámara[5].

Segundo intento de formación de Gobierno: Elyès Fakhfakh

Siguiendo de nuevo el artículo 89 de la Constitución, el Presidente Saied debía reabrir el periodo de consultas de cara a elegir a un nuevo candidato para formar gobierno en un plazo no superior a un mes tras su designación.

El 20 de enero se anunció que la persona propuesta para formar gobierno sería Elyès Fakhfakh, ingeniero de formación de 48 años con experiencia tanto profesional como política. Estuvo a cargo del Ministerio de Turismo durante algo más de un año (entre 2011-2013) y del Ministro de Finanzas durante casi dos (entre 2012-2014). Importante miembro del partido progresista y socialdemócrata Ettakatol[6] (que formó parte de la conocida Troika que, junto a CPR y Ennahdha, lideró el país durante el periodo inmediatamente posrevolucionario entre finales de 2011 y principios de 2014), su candidatura como posible Primer Ministro fue apoyado desde el inicio por Tahya Tounes.

Sin embargo su elección no ha estado exenta de crítica, en concreto por su falta de legitimidad democrática. Fakhfakh fue candidato a las elecciones presidenciales de 2019 en las que no obtuvo más del 0,34% de votos. Asimismo, el partido al que pertenecía, Ettakatol, perdió todos sus diputados en las legislativas de 2014 y desde entonces lleva prácticamente desaparecido de la vida política tunecina.

El pasado 29 de enero, Fakhfakh publicó a través de Facebook[7] un documento en el que explicaba las principales líneas programáticas que él y su equipo aspiran desarrollar, entre las que destacan hacer adelgazar el volumen del Ejecutivo, eliminando todas las Secretarías de Estado excepto la de Asuntos Exteriores, (a diferencia de la propuesta de Habib Jemli que incluía 14[8]), intensificar las medidas contra la pobreza y el desempleo, reforzar la lucha antiterrorista, terminar por constituir la Corte Constitucional (que lleva desde 2014 a la espera de conformar sus miembros) y desarrollar un “Plan de inversiones estratégicas para el futuro[9] que englobaría reformas holísticas en todo tipo de ámbitos como el educativo, el sanitario, el agrícola o el energético. A grandes rasgos, las propuestas de Fakhfakh difieren poco de las habituales proferidas por anteriores residentes en Dar El Bey[10]. Los grandes problemas que afronta Túnez, como la desaceleración económica, el alto nivel de desempleo, las profundas desigualdades regionales o ciertas ineficiencias institucionales, están lejos de ser problemas coyunturales. Al contrario, estos aspectos forman parte de deficiencias estructurales que se remontan, en algunos casos, a tiempos pretéritos a la caída de Ben Alí, motivo por el no son capaces de solventarse del todo, a pesar del gran número de Primeros Ministros que han pasado por el Ejecutivo los últimos años[11].

Con respecto al carácter independiente de su gobierno, motivo por el que fracasó el propuesto por Jemli, fuentes cercanas a Fakhfakh[12] aseguran que ese es uno de sus principales objetivos. En ese sentido se ha adelantado que de los 28 ministerios propuestos, no más de 14 estarán ocupados por miembros de los diferentes partidos que se sumen a la coalición gubernamental, dejando la mitad restante como posibles figuras independientes o de carácter tecnócrata. Entre los nombres que han trascendido[13] y que aspiran a formar parte del equipo ministerial se encuentran Selim Azzabi (ex-director del gabinete del ex-Presidente Béji Caïd Essebsi y secretario general de Tahya Tounes), Ghazi Chaouachi (perteneciente al partido Attayar) o Imed Khemiri (de Ennahdha). A lo largo de estos días, y como máximo el 20 de febrero, fecha límite para llevar a cabo la votación de confianza, Fakhfakh anunciará la composición completa de su equipo. En torno a los Ministerios “de poder”, como el de Interior y especialmente el de Justicia[14] (dado la gran cantidad de procesos judiciales abiertos con importante calado político, como el referido al “aparato secreto” de Ennahdha o a las denuncias de fraude fiscal y blanqueo de capitales que pesan sobre Nabil Karoui) es donde se están produciendo las negociaciones más enconadas.

Otra de las grandes críticas que ha recibido el proyecto de Fakhfakh reside en su controvertida decisión de contar únicamente con representantes de fuerzas políticas que él considerada como “revolucionarias”, y apartar a las que no lo son. En ese sentido, ha decidido excluir de la participación gubernamental a Qalb Tounes y al PDL. Esta decisión ha generado dos consecuencias. Por un lado, importantes sectores de la sociedad consideran que, desde un punto de vista democrático, el partido de Nabil Karoui merece estar representado en el nuevo gobierno al ser la segunda fuerza política con mayor número de votos. Por otro lado, el rechazo a Qalb Tounes ha sido muy mal recibido en el seno de Ennahdha[15], debido al interés de este partido y de su líder Rashid Ghannouchi de sacar adelante un gobierno de unidad nacional lo más estable posible que, según la actual estrategia del partido islamista, tiene necesariamente que incluir a Qalb Tounes. En ese sentido, el pasado 6 de febrero tuvo lugar una reunión a tres entre Fakhfakh, Karoui y Ghannouchi[16], en el domicilio personal de este último, a todas luces con el objetivo de convencer al candidato a Primer Ministro de que cambiara de postura con respecto a Qalb Tounes. En palabras de Ghannouchi, dicha reunión ha servido para “romper el hielo” entre Karoui y Fakhfakh y para eliminar ciertos obstáculos que se habían interpuesto entre ellos, y continúa afirmando que “nuestra misión es facilitar la conciliación y no hay lugar para la exclusión[17]. Por su parte, Zouhair Maghzaoui, secretario general de HarakatEchaab (cuarta fuerza en la ARP con 21 escaños), afirmó: “Frente a la difícil coyuntura que atraviesa el país, este tipo de reuniones son necesarias para resolver la crisis[18].

Si finalmente el nuevo ejecutivo no contara con la presencia del partido de Karoui y sus 38 diputados, esto obligaría a Elyès Fakhfakh a intentar formar un gobierno particularmente amplio, en el que él pretende reunir a nada menos que diez partidos diferentes[19], englobando tendencias tan ideológicamente heterogéneas entre sí como los islamistas de Ennahda y Al-Karama, la izquierda progresista de Attayar y Harakat Echaab, las fuerzas liberal-seculares de Nidaa Tounes y Tahya Tounes así como el populismo poco definido políticamente de UPR y algunos diputados independientes. Un ejercicio de puro malabarismo político de difícil realización.

En ausencia de ese gran y complejo pacto a diez, Fakhfakh podría obtener la confianza de la Cámara únicamente con los apoyos de Ennahdha, Al-Karama, Attayar y Tahya Tounes, llegando a obtener así los 109 diputados. El apoyo de Harakat Echaab facilitaría la investidura sin necesidad de contar con el apoyo de diputados independientes aumentado hipotéticamente el número de votos favorables a 124, una cifra algo más holgada. En cualquier caso, ese pacto a cinco proyecta muy poca estabilidad a medio y largo plazo dada las profundas diferencias ideológicas así como la falta de experiencia previa entre los distintos partidos incluidos a la hora de trabajar conjuntamente, cuando no una enconada rivalidad que en ocasiones roza la enemistad personal[20].

Elecciones anticipadas ¿La mejor solución?

En caso de que el nuevo gobierno de Fakhfakh no obtuviera la confianza por la mayoría de la ARP, tal y como le ocurrió a Habib Jemli el pasado 10 de enero, la Constitución tunecina (art. 89) abre la puerta a que el Presidente Kais Saied disuelva el Parlamento y convoque nuevas elecciones anticipadas.

Esta decisión a priori no solucionaría el problema de inestabilidad política que lleva dominando Túnez los últimos meses. En primer lugar, porque durante el desarrollo preelectoral de las pasadas elecciones tuvieron lugar algunos acontecimientos que llevaron al país a una situación institucional muy delicada. En segundo lugar, porque es muy posible que las fuerzas políticas consideradas anti-sistema y radicales (como Al-Karama, Errahma o el PDL) obtuvieran aún mejores resultados que en las últimas elecciones, lo que acrecentaría la situación de bloqueo y polarización que actualmente vive la ARP.

La Constitución no obliga necesariamente a convocar nuevas elecciones si el intento de gobierno de Fakhfakh fracasara, sin embargo el prestigio tanto del Presidente de la República como de Ennahdha y su líder, está quedando seriamente afectado tras los sucesivos fracasos, por lo que es probable que rechazaran presentar a un tercer candidato.

Esta situación de interinidad está afectando a los intereses de Túnez. A nivel económico, algunas cifras apuntan a cierta mejoría, como las relativas al aumento progresivo de turistas, una relativa disminución de la inflación así como la existencia de sectores productivos en auge como el del aceite de oliva. Sin embargo, y como comentamos anteriormente, problemas estructurales como el desempleo (especialmente entre las mujeres y aquellos con formación académica), la alta masa salarial del funcionariado en proporción al PIB nacional o la desigualdad entre las distintas regiones del país están muy lejos de solucionarse, y menos aún en ausencia de gobiernos estables. En un informe del Banco Mundial con cifras de 2015, se señalaba que un 15,2% de la población tunecina vive por debajo del umbral de la pobreza[21], una cifra casi simétrica al porcentaje de desempleo, que, a fecha actual y según el Instituto Nacional de Estadística (INS), es del 15,3%[22]. Es preciso tener en cuenta que debido al alto porcentaje de economía sumergida o informal que existe en el país, es muy difícil tener datos exactos sobre esta materia[23].

Desde un punto de vista internacional, la situación tampoco es buena. El conflicto en Libia, país con el que Túnez comparte más de 400 kilómetros de frontera, no solo está muy lejos de solucionarse, sino que está atrayendo la atención de cada vez más potencias extranjeras, especialmente notorio el caso de Turquía, que están convirtiendo el suelo libio en un particular tablero de ajedrez geopolítico, con los riesgos que ello puede comportar para Túnez.

Kais Saied, que como Presidente de Túnez ostenta la competencia en Asuntos Exteriores, recientemente declinó la invitación para asistir a la Conferencia de Berlín que tuvo lugar el pasado 19 de enero en la que importantes potencias como Rusia, Turquía, Estados Unidos, Alemania, Italia, Francia o Egipto, entre otras, discutieron acerca de la situación en Libia. Su negativa fue una manera de protestar por no haber sido invitado inicialmente, sino a posteriori tras haber formulado una queja. Tampoco asistió a la reciente cumbre de la Unión Africana por motivos de salud.

Por otro lado, el encuentro entre Rashid Ghannouchi y Tayyip Erdogan (a los que les une una concepción similar del islamismo político y de la geopolítica internacional) más que favorecer al país, está generando una especie de duplicidad competencial en política exterior que dificulta el desarrollo de una acción diplomática estable y coherente, algo especialmente lesivo dado que, desde 1 de enero de 2020, el país magrebí ocupará durante dos años el puesto de miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Prueba de esta desorganización interna es la reciente destitución de Moncef Baâti, veterano diplomático y embajador de Túnez ante la ONU, por, en declaraciones procedentes de Presidencia, haber tomado una determinada posición ante el plan de paz entre Israel y Palestina propuesto por Donald Trump sin haber realizado consultas previas con el Presidente de la República ni con el Ministerio de Asuntos Exteriores[24].

Conclusiones

El Norte de África está viviendo un periodo de fuerte inestabilidad política. Todos los países de esa franja meridional del Mediterráneo, desde Marruecos hasta Egipto, están atravesando escenarios de alta volatilidad, ya sea en materia política, migratoria, social, económica o de seguridad. Túnez queda afectado por estas dinámicas de inestabilidad en su vecindad, así como por las suyas propias. Dada la actual ausencia de gobierno y el bloqueo parlamentario existente, el país queda obligado a trabajar con una mano atada a la espalda, restándole eficacia en la defensa de sus intereses, tanto a nivel interno como internacional.

Por otro lado, la desafección de la población con respecto a sus representantes es cada vez mayor, así como hacia los partidos políticos, a los que se les achaca mirar únicamente por sus propios intereses dejando de lado los verdaderos problemas del país. Ese sentimiento fue una de las principales razones por las que el independiente Kais Saied venció de forma tan amplia en las presidenciales y por la cual partidos calificados como anti-sistema obtuvieron también buenos resultados en las legislativas. Es el conocido efecto dégage[25], tan popular en Túnez.

Una encuesta elaborada por el Forum Tunisien pour les Droits Economiques et Sociaux (FTDES) revelaba que el 76% de los encuestados habían perdido la confianza en sus representantes[26] y un 81% en los partidos políticos[27]. Según Pew Research, el porcentaje de ciudadanos insatisfechos por cómo está funcionando la democracia ha pasado del 61% en 2017[28] al 70% en 2018[29] .

El posible fracaso de investidura de Elyès Fakhfakh no haría sino aumentar dicha desafección ciudadana, lo cual se traduciría tanto en un mayor aumento de la abstención como en un incremento de la representación de fuerzas políticas radicales en el caso de que se celebraran elecciones anticipadas. Ninguna de estas dos consecuencias aportará mayor estabilidad al actual escenario político tunecino.

El 20 de febrero es la fecha límite para que la ARP se pronuncie sobre la toma de posesión del nuevo gobierno. Ese día se sabrá si Elyès Fakhfakh se convierte en el octavo Primer Ministro desde el inicio de la democracia en 2011 o si, por el contrario, el país se encamina a unas nuevas elecciones cuyo resultado será difícil de predecir.


[1] Posteriormente dos diputados independientes se adscribieron al grupo parlamentario de Ennahdha, sumando 54.

[2] La Presse, “Expulsé du Canada, l’imam Saïd Jaziri est arrêté en Californie”, 26/01/2011. https://www.lapresse.ca/international/etats-unis/201101/26/01-4364057-expulse-du-canada-limam-said-jaziri-est-arrete-en-californie.php

[3] La Presse, “Rached Ghannouchi s’entretient à Istanbul avec Recep Tayyip Erdogan”, 11/01/2020 https://lapresse.tn/43878/rached-ghannouchi-sentretient-a-istanbul-avec-recep-tayyip-erdogan/

[4] Kapitalis, “Le PDL lance une pétition pour retirer la confiance à Rached Ghannouchi”, 11/01/2020 http://kapitalis.com/tunisie/2020/01/11/le-pdl-lance-une-petition-pour-retirer-la-confiance-a-rached-ghannouchi/

[5] Kapitalis, “Sondage d’opinion: 56% des Tunisiens sont satisfaits de Saied ey 69% insatisfaits de Ghannouchi”. 31/12/2019 http://kapitalis.com/tunisie/2019/12/31/sondage-dopinion-56-des-tunisiens-sont-satisfaits-de-saied-et-69-insatisfaits-de-ghannouchi/

[6] El pasado 22 de enero renunció a sus responsabilidades en el seno de Ettakatol para evitar un conflicto de intereses.

[7]Documento disponible en: https://m.facebook.com/photo.php?fbid=2642106919238726&id=242740595842049&set=pcb.2642111695904915&source=49

[8] Il Boursa, “Gouvernement Habib Jemli : Liste des 28 Ministres et 14 Secrétaires d’Etat”, 02/01/2020 https://www.ilboursa.com/marches/gouvernement-habib-jemli-liste-des-28-ministres-et-14-secretaires-d-etat_20230

[9]Jeune Afrique, “Tunisie : Elyes Fakhfakh dévoile les premières lignes de son programme”, 29/01/2020 https://www.jeuneafrique.com/888594/politique/tunisie-elyes-fakhfakh-devoile-les-premieres-lignes-de-son-programme/

[10] Nombre oficial de la residencia del Primer Ministro, situado en la Plaza de la Kasbah

[11] Entre 2011 y 2016 siete personas diferentes han ocupado el cargo de Primer Ministro de Túnez.

[12] Mosaique FM, “La formation du gouvernement achevée dans les prochaines 48H”, 10/02/2020 https://www.mosaiquefm.net/fr/actualite-national-tunisie/685302/la-formation-du-gouvernement-achevee-dans-les-prochaines-48h

[13] Jeune Afrique, “Tunisie : la formation du gouvernement se précise en coulisses”, 10/02/2020 https://www.jeuneafrique.com/mag/894463/politique/tunisie-la-formation-du-gouvernement-se-precise-en-coulisses/

[14] Kapitalis, “Selon Zied Ghanney, le cauchemar d’Ennahdha c’est de voir Attayar à la tête du ministère de la Justice”, 10/02/2020 http://kapitalis.com/tunisie/2020/02/10/zied-ghanney-ennahdha-essaye-de-barrer-la-route-a-attayar/

[15] Jeune Afrique, “Tunisie : Ennahdha passe à l’offensive pour contrer Elyes Fakhfakh”, 04/02/2020 https://www.jeuneafrique.com/mag/891506/politique/tunisie-ennahdha-passe-a-loffensive-pour-contrer-elyes-fakhfakh/

[16] La Presse, “Réunion tripartite entre Ghannouchi, Karoui et Fakhfakh Vers le dénouement de la crise?”, 07/02/2020 https://lapresse.tn/47561/reunion-tripartite-entre-ghannouchi-karoui-et-fakhfakh-vers-le-denouement-de-la-crise/

[17] Business News, “Ghannouchi : la réunion entre Fakhfakh et Karoui a brisé la glace entre eux”, 07/02/2020 https://www.businessnews.com.tn/ghannoui–la-reunion-entre-fakhfakh-et-karoui-a-brise-la-glace-entre-eux,520,95093,3

[18] La Presse, “Réunion tripartite entre Ghannouchi, Karoui et Fakhfakh Vers le dénouement de la crise?”, 07/02/2020 https://lapresse.tn/47561/reunion-tripartite-entre-ghannouchi-karoui-et-fakhfakh-vers-le-denouement-de-la-crise/

[19] Middle East Monitor, “Fakhfakh: 10 parties to participate in Tunisia government”, 01/02/2020 https://www.middleeastmonitor.com/20200201-fakhfakh-10-parties-to-participate-in-tunisia-government/

[20]Business News, “Eventuelle exclusion d’Attayar du gouvernement suite à un veto”, 11/02/2020 https://www.businessnews.com.tn/eventuelle-exclusion-dattayar-du-gouvernement-suite-a-un-veto,520,95202,3

[21] Banco Mundial, “Poverty & Equity Brief, Tunisia”, 2015 https://databank.worldbank.org/data/download/poverty/33EF03BB-9722-4AE2-ABC7-AA2972D68AFE/Global_POVEQ_TUN.pdf

[22] Tunisie Numerique, “Le chômage en Tunisie, un problème complexe et mal quantifié”, 27/01/2020 https://www.tunisienumerique.com/le-chomage-en-tunisie-un-probleme-complexe-et-mal-quantifie/

[23] ZIGHED, Roxane, “Labor income inequalities in Tunisia: an application of Pareto interpolations to labor income in Tunisia over the period 2003-2016”, 2018, pp. 14 y 40 http://piketty.pse.ens.fr/files/Zighed2018.pdf

[24] La Presse, “Limogeage de Moncef Baâti: La présidence affirme que «la Tunisie n’a cédé ni aux marchandages ni à la pression»”, 10/02/2020 https://lapresse.tn/47972/limogeage-de-moncef-baati-la-presidence-affirme-que-la-tunisie-na-cede-ni-aux-marchandages-ni-a-la-pression/

[25] Término francés, habitualmente coreado en las manifestaciones antigubernamentales, que se puede traducir como “¡Quítate!” o “¡Lárgate!”.

[26] FTDES, “Rapport: Enquête auprès des tunisien.ne.s sur leur perception de la justice transitionnelle”. 2019, p. 13. https://ftdes.net/rapports/Rapport_%20JT_2019.pdf

[27] Ibid, p. 13.

[28] WIKE, Richard et al., “Globally, Broad Support for Representative and Direct Democracy”, Pew Research Center, 2017, p. 14. https://www.pewresearch.org/global/wp-content/uploads/sites/2/2017/10/Pew-Research-Center_Democracy-Report_2017.10.16.pdf

[29] WIKE, Richard, SILVER, Laura y CASTILLO, Alexandra, “Many across the Globe are dissatisfied with how democracy is working”, Pew Research Center, 2019, p. 15. https://www.pewresearch.org/global/wp-content/uploads/sites/2/2019/04/Pew-Research-Center_Global-Views-of-Democracy-Report_2019-04-29_Updated-2019-04-30.pdf

Avatar
Pablo Gómez Godoy

Investigador predoctoral (contrato FPI) en el ámbito de la Seguridad Internacional en el Instituto Universitario Gutiérrez Mellado de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), Madrid

Ver todos los artículos
Avatar Pablo Gómez Godoy