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La influencia creciente de China en Argentina. Una imperiosa necesidad de anticiparse estratégicamente

Global Strategy Report, 51/2020

Resumen: Motivado por una combinación de necesidades económicas crecientes y por la retracción del protagonismo de habituales socios, China ocupa espacios en Iberoamérica, con particular incidencia en la República Argentina. Dicha situación amerita una consideración precisa en cuanto a los escenarios futuros posibles atento a su significado geopolítico y al efecto que podrá conllevar en el posicionamiento regional e internacional argentino. La rapidez y solidez de la evolución de la relación en otros campos ajenos a lo económico constituye señal inequívoca del interés de China y de su decisión de fortalecer su posición regional y local.


Escenario 2025: La escalada producto de la guerra comercial entre Estados Unidos y China desemboca en conflictos que se expresan mayormente encubiertos en los dominios cibernético y espacial, incluyendo acciones destinadas a provocar daños a redes, satélites e instalaciones de apoyo, en particular fuera de los territorios de ambos países.[i]

Antecedentes y diagnóstico

Entorno internacional

El reporte anual al Congreso del Departamento de Estado de los EEUU[ii] correspondiente al corriente año resalta la declaración oficial por parte de la República Popular China del espacio como un nuevo dominio de la guerra en su Libro Blanco de Defensa de 2015, a fin de que desempeñe un papel importante en los conflictos del futuro tanto para sus actos ofensivos como para negar o neutralizar los sistemas de C4ISR[iii] de sus adversarios, imprescindibles para cualquier operación en el campo de combate moderno.  Y señala la existencia de estaciones de seguimiento, telemetría y comando en Namibia, Pakistán y Argentina.

Ya desde hace unos años la estación espacial de Bajada del Agrio, en la Provincia de Neuquén, Argentina, empezó a ser nombrada en los informes de inteligencia occidentales, incorporando así al país a un conflicto entre grandes potencias del cual emerge como tercero sin mayores posibilidades de incidencia real.

Vista de la estación espacial china en la Provincia de Neuquén, Argentina
(Foto Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación)

La situación descripta no es más que la punta del iceberg del incremento de la presencia china en la Argentina, que se viene dando con mayor o menor intensidad en forma ininterrumpida particularmente desde el comienzo del milenio.

Sin duda, uno de los desafíos más complejos en materia de relaciones internacionales radica hoy en cómo encararlas con China. Ello afecta transversalmente – y lo hará de modo creciente – a todos los ámbitos, con especial énfasis en la economía, la tecnología y la defensa. No hay manera de ser indiferente. En medio de ese juego, en particular los países en desarrollo se ven sometidos a presiones inmensas, producto de los esfuerzos que conlleva llevar adelante decisiones “soberanas”.

En ese marco, la relación de Estados Unidos con China imprime su pesada huella en el tablero internacional. Cualquiera fuere su evolución, su influencia en el modo de conducir las propias por parte del resto de los actores internacionales es innegable. Decisiones en curso o que se avecinan, como la relacionada con la tecnología del 5G, expondrán a muchos países a conflictos a modo de espejo del que sostienen Estados Unidos y China. Entrarán a jugar un rol preponderante las presiones y represalias. Un ejemplo de lo que puede esperarse se encuentra en la fuerte reacción de China a la postura de Australia, por haber solicitado en su momento una investigación internacional acerca del papel del gobierno chino en el tratamiento inicial de la epidemia del Covid-19. Prohibiciones de algunas importaciones y aumento de aranceles son sólo algunas de las medidas impuestas unilateralmente por China en su intento por “disciplinar” a Australia. Xi Jinping está decidido a transmitir una imagen de firmeza al mundo.

¿Seremos testigos de una nueva materialización de la “trampa de Tucídides” en el sentido descripto por Graham Allison[iv] ?

La pandemia del Covid 19 ha sido una circunstancia vastamente aprovechada por el gobierno chino para incrementar su presencia fuera de sus fronteras, incluso a través de la denominada guerra de desinformación. Su accionar induce a pensar que China ha dejado de ser un actor regional en sus áreas de interés en Hong Kong, Taiwan y Tibet, por dar algunos ejemplos, para transformarse en un actor global, emulando la iniciativa rusa, pero con una inmensa potencialidad desde el punto de vista tecnológico.

La firmeza del Presidente Donald Trump frente a lo que él bautizó como “el virus chino” no modificó la habitual cesión de espacios por parte de EEUU a China en Iberoamérica y particularmente en la Argentina. Europa tampoco es ajena a esa trama.

Dos enfoques diferentes, nos conducen a la misma conclusión. El especialista en Relaciones Internacionales y Defensa argentino Fabián Calle advierte que Estados Unidos está ante “… la necesidad de una gran estrategia que combine de manera armónica sus diversas agencias federales, así como el rol y articulación con las empresas de origen americano que operan en la región. Pese a que la política estadounidense y en especial el sector del partido Demócrata han invertido y siguen invirtiendo enorme tiempo y esfuerzo en focalizar las críticas y alertas en Rusia y en Putin, pocas dudas caben de que el verdadero desafío estratégico es China. Los gobernantes de nuestra región deberán redoblar su inteligencia, prudencia y articulación de espacios de coordinación regional y subregional para saber moverse y salir lo mejor posicionados posible de esta puja entre titanes. Como dice un viejo proverbio africano, cuando dos elefantes se pelean quien más sufre es la hierba que pisan” [v].

Por su parte, la ex Subsecretaria para Asuntos Hemisféricos del Pentágono, Rebecca Bill Chávez y el especialista del Council of Foreign Relations Paul Angelo afirman que El giro del país (refiriéndose a China) hacia la diplomacia médica en medio de la pandemia de Covid-19 es una consecuencia natural de esta relación en ciernes y una victoria para una región que durante demasiado tiempo ha invertido muy poco en su infraestructura de salud. Mientras los países de este hemisferio se enfrentan a la creciente crisis de salud pública, el silencio relativo de Estados Unidos es ensordecedor[vi].

El resultado de las elecciones de los Estados Unidos del próximo mes de noviembre debería producir algún cambio en ese sentido, cualquiera fuere el vencedor. Es conocida la postura de la actual administración, aunque no se debería descartar su revisión. En cuanto a su contendiente, algunas señales al respecto: “… ¿habría intentado una administración de Biden prohibir aplicaciones inmensamente populares vinculadas a China como TikTok? Quizás, pero en 2019, Biden indicó en la campaña electoral que su visión del comercio con China no se ha ajustado, descartando la amenaza económica de China con el comentario: “¿China se va a comer nuestro almuerzo? Vamos, hombre … No son malas personas … no son competencia para nosotros ” [vii]. “Las tensiones de seguridad con China se mantendrán y se considera que Biden permitirá que Langley y el Pentágono sean los cerebros de la política exterior de China. Sin embargo, abordar cuestiones como los derechos humanos y el Mar de China Meridional no sería inicialmente una prioridad para una administración de Biden, ya que se enfocará hacia adentro de inmediato, dando a China una victoria en la guerra comercial a corto plazo” [viii].

Todavía no se puede evaluar con precisión cómo quedará China frente al resto del mundo una vez que éste pueda distraerse de la atención a la pandemia. ¿Habrá más reclamos sobre su comportamiento al tomar conocimiento de lo que era al principio una epidemia localizada? ¿Prosperarán los intentos por responsabilizar a China de crímenes contra la humanidad, como impulsan campañas en Europa y Estados Unidos? Difícil de definir hoy, pero hay una línea directa entre dicho comportamiento y las características de un régimen cuya columna vertebral sigue siendo el partido comunista, con todo lo que ello implica para delinear su personalidad.

El propio Vaticano no escapa a la controversia por su nuevo enfoque en la relación con China. Prueba de ello, el inédito reconocimiento en 2018 de obispos nombrados oportunamente por la Asociación Patriótica Católica, conocida vulgarmente como Iglesia Católica China, nacida bajo la supervisión del estado sin el consentimiento de Roma. La misma iglesia que expresó, luego de aquel gesto del Papa Francisco que “… mantendremos la dirección de la chinoización, nos adherimos al camino de la adaptación a la sociedad socialista y bajo el liderazgo del Partido Comunista de China, trabajaremos con la gente de todas las nacionalidades en el país para dar cuenta de la grandeza de la nación china». Como contrapartida, China reconoció este año a un obispo nombrado por el Papa en 2016. El nuevo estilo de relación se consolidó con el encuentro del Secretario Vaticano para las Relaciones con los Estados, Arzobispo Paul Gallagher y su par de la República Popular, Wang Yi; convinieron en continuar el diálogo iniciado en 2018. De hecho, este año habría que renovar el acuerdo, a menos que se diera por renovado automáticamente.

Un tema no menor resulta el relacionado con los intentos de expansión en el Mar de la China Meridional, otro foco de conflicto con Estados Unidos a través de algunos de sus aliados principales. Este conflicto debe ser seguido con precaución desde la Argentina ya que gran parte de su comercio internacional navega por esas aguas.

El desarrollo que vienen adquiriendo las Fuerzas Armadas chinas, en particular evolucionando a la forma de fuerzas expedicionarias – más propias de una superpotencia global – combinada con una creciente capacidad nuclear, es señal a tener en cuenta en el futuro tablero estratégico.

La relación bilateral

El último informe del Intercambio Comercial Argentino, del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) [ix], muestra como China continúa disputando a Brasil la condición de principal socio comercial, habiéndolo superado en algunos tramos del corriente año.

A ello se suma el renovado durante el mes de agosto “swap” de monedas con China. Técnicamente, es un intercambio de fondos, que hoy asciende en total a yuanes equivalentes a aproximadamente 18.500 millones de dólares. Dado la envergadura de las reservas chinas, en la práctica funciona como un préstamo de reservas al Banco Central de la República Argentina. No se trata del único país latinoamericano en usar esta facilidad, sino que está extendida en toda la región (Chile acaba de anunciar un acuerdo para ampliar el que tiene vigente, lo cual demuestra que en estas cuestiones el componente ideológico ha sido dejado totalmente de lado). El primer “swap” tuvo lugar en 2009, y luego hubo renovaciones y ampliaciones en 2014, 2017, 2018 y 2020. Su acumulado representa más del 40% de las reservas internacionales argentinas.

Inscripción en los envíos de China a Argentina durante la pandemia
(Foto Ministerio de RREE y Culto, Argentina)

Ubicándose en 2019 entre los cinco peores países del mundo en cuanto a la recepción de inversiones extranjeras, la llegada de capitales chinos incrementa su valor relativo.

Los intereses chinos en Argentina incluyen la explotación de minas de oro, hierro, cobre y litio; parques eólicos y solares, gasoductos, líneas de alta tensión y de fibra óptica; ferrocarriles, hidrocarburos y energía nuclear. Se encuentra a punto de firmarse, un acuerdo para la instalación de granjas productoras de cerdos. En cuanto a infraestructura, Argentina fue el destino prioritario de las inversiones chinas en Sudamérica y el Caribe de los últimos quince años. Además, actualmente se está planteando la posibilidad de que empresas chinas participen del dragado de la denominada “hidrovía”, corredor natural de transporte fluvial a lo largo de los ríos Paraguay y Paraná que sirve al cono sur del continente, la que podría constituirse en su más significativa presencia en esas latitudes.

El caso argentino no es aislado, y muestra una tendencia en la región, que enfrenta el peligro de la “africanización” de su obra pública[xi], entendida por tal la preponderancia china en el acceso a los grandes contratos en ese rubro.

En relación al comercio, más de la mitad de las exportaciones argentinas corresponden a soja. En cuanto a las importaciones de China, se trata mayoritariamente de productos electrónicos, mecánicos y químicos. Obviamente Argentina representa una ínfima parte de su comercio para China.

Existen sin embargo algunos focos habituales de litigio. El principal, el correspondiente a la actividad de los pesqueros chinos en la Zona Económica Exclusiva argentina (ZEE).

Un asunto no menor es el permanente apoyo de China a los reclamos argentinos por soberanía en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. No siempre fue así, ya que luego del desembarco argentino, y en ocasión de tratarse en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la Resolución 502 propuesta por Londres exigiendo el retiro de las tropas argentinas, China no la vetó, sino que se abstuvo. Su motivación quedó inmediatamente expuesta al comunicar al Reino Unido su intención de recuperar definitivamente Hong Kong. Pero desde entonces ha venido respaldando los esfuerzos argentinos por discutir la soberanía sobre las islas.

Blindados chinos donados a Argentina. (Foto Infobae)

Las coincidencias se pusieron de manifiesto en ocasión de la reunión del G-20 en la Ciudad de Buenos Aires en diciembre de 2018, en donde los presidentes de ambos países “… ratificaron su respaldo mutuo en los temas prioritarios que hacen a los intereses fundamentales de cada Parte. De este modo, la Parte argentina reafirmó el invariable apego de nuestro país a la política de una sola China, y la Parte china reiteró el firme apoyo de su país a los derechos de soberanía de la Argentina en la Cuestión de las Islas Malvinas, así como a la reanudación de las negociaciones bilaterales encaminadas a la solución pacífica a la disputa, de conformidad con las resoluciones pertinentes de la Organización de las Naciones Unidas[xii]. Claramente Argentina no puede prescindir de ese apoyo.

Coincidente con ese evento, China donó a Argentina 4 blindados 4×4 CSK162, junto a varias decenas de motocicletas, que pasaron a ser de dotación de la Policía Federal. En esa oportunidad hubo otras donaciones de materiales para las Fuerzas Armadas y de Seguridad.

En cuanto a los lazos entre Argentina y China en aspectos de Defensa, ellos son aún poco importantes. A la fecha lo más significativo son unos pocos blindados 6×6 incorporados con vistas a su despliegue en una Organización Militar de Paz hace varios años y la actual posibilidad de adquirir un número variable de vehículos blindados 8×8, modelo que compite con otros similares de origen occidental. Además, ha habido donaciones de material sanitario para el Ejército.

Más recientemente, la Universidad de la Defensa Nacional presentó en conjunto con el Ministerio de Defensa el Programa Estratégico Sino – Argentino (PESA), que tiene por finalidad el armado de la carrera de grado de Estudios Estratégicos Chinos.

Riesgos

El impacto de la tecnología

El desarrollo tecnológico chino ha alcanzado niveles que exceptúan de abordar la temática, pero la actual “guerra comercial” con Estados Unidos pone de manifiesto la delicada decisión que deberán adoptar los países en relación con la irrupción del 5G. En ese sentido, el Presidente Trump ha sido más que gráfico al exteriorizar los intereses en juego y el papel que esas negociaciones y consecuente decisión tienen para Estados Unidos y sus aliados. Las presiones de una y otra parte se hacen sentir cada vez más y marcarán un antes y un después en el tablero estratégico internacional. El veto de Boris Johnson a Huawei constituye un espaldarazo a aquellos objetivos. Unos días antes de esa decisión, un ex jefe de Inteligencia británico había expresado que Huawei  no es una “compañía internacional de telecomunicaciones ordinaria” sino “una parte íntima del estado chino, del Ejército chino[xiii].

Nunca antes la tecnología y la política habían conformado un entramado tan complejo.

El incremento del nivel de relación

El pasado 28 de septiembre los presidentes de Argentina y China sostuvieron una charla telefónica que podría ser preparatoria de una probable inminente visita del primero a su par durante el corriente año, sujeto a los vaivenes de la pandemia. En esa oportunidad el presidente argentino expresó que “Argentina es un país con muchísimas oportunidades donde China puede ser un actor central“, y habría transmitido su intención de adherir a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (en inglés: “Belt and Road Initiative”, BRI), también conocida como la “Nueva Ruta de la Seda” (en inglés “One Belt, One Road”, OBOR), la principal estrategia económica y de cooperación internacional del presidente Xi Jinping [xiv]. Panamá fue el primer país latinoamericano en incorporarse, sumándose luego Uruguay, Ecuador, Venezuela, Chile, Bolivia, Costa Rica, Cuba y Perú. La variedad de regímenes políticos involucrados – podrían considerarse también varios países europeos – y su postura internacional demuestra que es posible un equilibrio, priorizando los intereses nacionales.

Una de las negociaciones a la que se presta especial atención es al renovado interés de Argentina por la construcción de una cuarta central nuclear en su territorio, esta vez con tecnología china. Expertos en la materia critican la decisión, argumentando justamente que conlleva la dependencia del gigante asiático. Ello significaría, siguiendo ese argumento, un retroceso en el plan nuclear argentino y paradójicamente podría terminar siendo del agrado de Estados Unidos, habitualmente empeñado en mantener bajo control el desarrollo nuclear argentino, que a través de décadas y diferentes gobiernos se mantuvo como una política de estado virtuosa, no exenta de circunstanciales cesiones a las presiones internacionales en particular en las áreas más sensibles.

Es en el campo económico – financiero en donde se vislumbra un incremento del papel de China en Argentina. A lo ya expresado respecto de los swaps chinos se une ahora la posibilidad de utilizar los yuanes para el pago de importaciones de ese país. En principio se vislumbra en el cortísimo y corto plazo un escenario de dependencia creciente de China para la economía argentina.

Una base china en Argentina

En rigor se trata de la “Estación CLTC-CONAE-NEUQUÉN”. Sin duda uno de los puntos focales de la relación bilateral. Se basa en el “Acuerdo de Cooperación entre el Gobierno de la República Argentina y el gobierno de la República Popular China sobre la construcción, el establecimiento y la operación de una estación de espacio lejano de china en la Provincia del Neuquén, Argentina, en el marco del programa chino de exploración de la Luna[xv], suscripto en abril de 2014 en Buenos Aires, con una validez de cincuenta (50) años. A su vez este acuerdo condensa el “Acuerdo de cooperación en el marco del programa chino de exploración de la luna entre el China Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC) y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de la República Argentina para establecer instalaciones de seguimiento terrestre, comando y adquisición de datos, incluida una antena para investigación del espacio lejano, en la Provincia de Neuquén, Argentina” [xvi], firmado en Beijing en julio de 2012 y otro de similares características suscripto oportunamente con la Provincia de Neuquén.

¿De dónde se desprende que se trata en realidad de una base militar? Se pueden dar dos explicaciones: la primera formal, ya que integra la orgánica del China Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC), que a su vez depende del Departamento de Armamento General del Ejército Popular de Liberación. La segunda, tiene que ver con lo ya expresado acerca del carácter propio de la Defensa Nacional China del dominio espacial.

La inclusión de una adenda en 2016 que establece el uso civil de las instalaciones no despeja las dudas existentes sobre su empleo y finalidad.

Se trata sin duda de una manifestación elocuente de la necesidad de un enfoque estratégico holístico, evitando la tendencia a focalizar en supuestas (no comprobadas) ventajas de índole científico de compleja instrumentación práctica conforme los acuerdos vigentes.

¿Cuáles son sus implicancias más gravitantes? Un detalle puede encontrarse en un trabajo de reciente publicación y que puede servir como base del análisis estratégico[xvii].  Se destaca:

  • “La instalación china en Neuquén integra la orgánica del Ejército Popular. Es por lo tanto una instalación militar cuyo cometido, en el mejor de los casos, es dual, militar y civil. Fue generada por acuerdos durante el gobierno de Cristina Kirchner y refrendada su existencia por los sucesivos de Mauricio Macri y Alberto Fernández.
  • El predio de 200 hectáreas goza de absoluta autonomía, puede considerarse casi a todo efecto territorio chino enclavado en la Argentina por 50 años.
  • Habida cuenta de las fricciones crecientes entre China y Estados Unidos, la Argentina se encuentra involucrada en un conflicto entre superpotencias (cuya evolución futura no manejamos) pudiendo quedar el país relegado a la figura de tercero con escasa o nula capacidad para influir en el mismo.

No resulta menor una consideración respecto de la ubicación geográfica de la estación china. La distancia de Bajada del Agrio a la zona del yacimiento de Vaca Muerta es en línea recta de aproximadamente 110 km, que crecen a 265 por carretera. Vaca Muerta es definido en la web del Ministerio de Desarrollo Productivo como el segundo yacimiento a nivel mundial de gas no convencional y el cuarto de petróleo no convencional. Aunque de momento la actividad en Vaca Muerta se encuentra seriamente afectada, habrá que observar los pasos de la estatal china SINOPEC. El panorama se completa con los reclamos que en toda la región realizan grupos mapuches, que han mostrado un activismo importante en la zona de Vaca Muerta y que a menudo bloquean ingresos a campos y rutas”.

Este último aspectocobra especial relevancia debido al incremento de tomas de tierras y acciones violentas contra las personas y la propiedad por parte de esos grupos.alentados desde el exterior y sin sustento real histórico.

Previsiones a adoptar

Anticipación estratégica

Por anticipación se entiende “… la habilidad para detectar lo que podrá ocurrir a futuro, antes que esto ocurra. En otras palabras, adelantarnos a los acontecimientos.  El uso del término “estratégica” que adjetiva a la anticipación, intenta focalizar estos esfuerzos por adelantarnos a lo que aún no ocurre, en aquellas cosas que pueden afectar sensiblemente nuestros intereses, planes y metas.” [xviii]

El proceso no acaba con el diseño de escenarios, sino que a partir de ellos es que comienza su real utilidad, al emplearlos tanto en la adopción de previsiones para gestionar riesgos, aprovechar oportunidades y mejorar dentro de lo posible el balance estratégico, como para orientar el planeamiento estratégico. Permite arribar a la elaboración de mapas de riesgos y oportunidades, imprescindibles para la gestión de los riesgos y el desarrollo de sistemas de alerta temprana [xix].

Tomando como fundamento científico de la anticipación a la prospectiva, resulta necesario explorar prospectivamente los escenarios futuros y procurar crear alertas que permitan reaccionar a tiempo a fin de evitar caer en un grado irreversible de dependencia que comprometa regional e internacionalmente a la Argentina y afecte sus relaciones con sus tradicionales naciones amigas y con ello su inserción en el mundo occidental. Por supuesto, dependerá de la política oficial argentina si ese escenario es considerado como crítico o si se evoluciona hacia el mismo como el elegido para orientar los planes de desarrollo del país. A la luz de las declaraciones y conductas asumidas por el gobierno argentino no pareciera que éste vislumbre de momento algún problema en el incremento de la relación con China, muy por el contrario.

El alcanzar una relación equilibrada con China es tal vez el mayor desafío para la política exterior argentina de las próximas décadas, sabiendo que las necesita por razones económicas y el ya expresado respaldo en las negociaciones por las Islas Malvinas.

Adoptando previsiones para gestionar el riesgo y proporcionar alertas

Independientemente de la actitud que asuman sus autoridades, todas las decisiones que se adopten en el marco de la relación bilateral y aquellas que comprometan posturas regionales y en general multilaterales deberían ser evaluadas a la luz de su efecto futuro, a fin de que se generen mecanismos que minimicen el eventual daño que pudiera derivarse de un alineamiento exagerado de la Argentina con China.

Dichos mecanismos deberán comprometer a todas las áreas afectadas, a los partidos políticos, la prensa, las universidades, las cámaras empresarias, centros de estudios y think tanks, de modo tal de dar las alertas oportunas y/o preparar los caminos que permitan encauzar una relación equilibrada y respetuosa de los intereses de las partes.

En ese sentido, será fundamental la determinación de indicios de pre-configuración, que son indicadores que deben ser analizados de manera continua para establecer si se producen señales que permitan deducir una mayor o menor probabilidad de ocurrencia de un riesgo como el mencionado precedentemente.

¿Cuáles podrían ser esos indicios?

  • Nivel y frecuencia de visitas de estado.
  • Incremento de inversiones.
  • Peso relativo del comercio bilateral.
  • Adjudicación de obra pública importante en niveles crecientes.
  • Posturas en organismos internacionales.
  • Aislamiento regional e internacional en determinadas áreas, que puedan justificar el acercamiento a China o resultar consecuencia del mismo.
  • Fricciones con Estados Unidos y la Unión Europea.
  • Dependencia tecnológica, con o sin transferencia (atención especial al 5G).
  • Presiones y sanciones.
  • Acercamiento de partidos políticos y organizaciones al Partido Comunista Chino.
  • Evolución del plan espacial chino y rol de la instalación en Neuquén, incluyendo la operación remota de la misma.

Conclusiones

La República Argentina se encuentra frente a un desafío que excede el campo de las relaciones internacionales, para transformarse en una auténtica apuesta geopolítica, a partir del encumbramiento de China como su principal socio económico.

De mantenerse esa tendencia y derramar con el mismo énfasis hacia otros campos, como el político, el científico tecnológico y el de la defensa, por citar algunos, podrá alterar el tablero estratégico regional y exponer a la Argentina a un reposicionamiento en sus relaciones internacionales inédito en su historia.

Los mecanismos pertinentes del estado, tanto ejecutivos como parlamentarios, deberían abocarse a esta problemática dentro de los alcances propios de la anticipación estratégica.

En su último discurso ante las Naciones Unidas, en ocasión de la 75ta Asamblea General (virtual), Xi Jinping expresó: “No es nuestra intención pelear otra guerra fría o una guerra caliente con ningún país. Continuaremos zanjando las diferencias y resolviendo las disputas mediante el diálogo y la negociación. (…) No buscaremos el desarrollo a puerta cerrada, apuntó y añadió que, por el contrario, con el tiempo China quiere impulsar un nuevo modelo de desarrollo basado en la cooperación[xx].

Los futuros a explorar deben incluir la probabilidad de la ocurrencia de escenarios contrarios a esa aseveración.


[i]  Desarrollo hipotético del autor.

[ii] 2020 OFFICE OF THE SECRETARY OF DEFENSE, Annual Report to Congress: Military and Security Developments Involving the People’s Republic of China, pag 63.

https://media.defense.gov/2020/Sep/01/2002488689/-1/-1/1/2020-DOD-CHINA-MILITARY-POWER-REPORT-FINAL.PDF

[iii] Refiere a las iniciales en inglés de Command, Control, Communications, Computers, Intelligence, Surveillance and Reconnaissance (Comando, Control, Comunicaciones, Computadoras, Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento)

[iv] Allison, Graham: “Destined for war. Can America and China escape Thucydides’s trap?”, Houghton Mifflin Harcourt, Boston – New York, 2017.

[v] Calle, Fabián: “América Latina, Estados Unidos, China y la advertencia africana”, INFOBAE, Buenos Aires, 23 de julio de 2020.

https://www.infobae.com/america/opinion/2020/07/23/america-latina-estados-unidos-china-y-la-advertencia-africana/

[vi]  Bill Chavez, Rebecca y Angelo, Paul: “Gracias China”, New York Times, 21 de abril de 2020 (traducción del autor).

[vii] Jackson, Van: “Biden’s China Policy Can’t Help but Be Incoherent”. Foreign Policy, 13 de Agosto de 2020 (traducción del autor).

[viii] Rapoz, Kenneth: “Imagining U.S.-China Relations Under a Biden Presidency”, Forbes, 5 de Agosto de 2020 (traducción del autor).

https://www.forbes.com/sites/kenrapoza/2020/08/05/imagining-us-china-relations-under-a-biden-presidency/#5caae2a85753

[ix] REPÚBLICA ARGENTINA – MINISTERIO DE ECONOMÍA, Instituto Nacional de Estadística y Censos: Comercio Exterior, Vol 4, n° 16, Intercambio Comercial Argentino, Cifras estimadas de agosto de 2020, página 3/40.

https://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/ica_09_20BF7F2446C0.pdf

[x] La cita corresponde al “Martín Fierro”, de José Hernández, una obra del género gauchesco emblemática de la cultura argentina.

[xi]Hay gente de otros países que dice, con mala intención, que China está invadiendo a África. Yo soy africano, y puedo decir que lo que en realidad está haciendo China es que la está dotando de obras que necesita, que está haciendo inversiones que necesita, que la está ayudando a desarrollarse. Y esto es lo mejor que le ha podido pasar a África” Santos, César “Infraestructuras chinas, vías por las que el desarrollo llega a todo el mundo”, Xinhua en español, 21 de febrero de 2019. Véase en la misma nota las referencias a la región.

http://spanish.xinhuanet.com/2019-02/21/c_137839443.htm

[xii] REPÚBLICA ARGENTINA – MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES, COMERCIO INTERNACIONAL Y CULTO, Declaración conjunta entre la República Popular China y la República Argentina, 2 de diciembre de 2018, Información para la Prensa N°: 483/18.

https://www.cancilleria.gob.ar/es/actualidad/noticias/declaracion-conjunta-entre-la-republica-popular-china-y-la-republica-argentina

[xiii]  Infobae: “Ex jefe de inteligencia británico: “Huawei no es una compañía de telecomunicaciones ordinaria, es parte del Ejército chino””, Buenos Aires, 12 de julio de 2020.

https://www.infobae.com/america/mundo/2020/07/12/ex-jefe-de-inteligencia-britanico-huawei-no-es-una-compania-de-telecomunicaciones-ordinaria-es-parte-del-ejercito-chino/

[xiv] La Nación: “Relación bilateral: Xi Jinping invitó a Fernández a una visita de Estado a China”, Buenos Aires, 29 de septiembre de 2020.

https://www.lanacion.com.ar/politica/relacion-china-alberto-fernandez-dialoga-xi-jinping-nid2464631

[xv] REPÚBLICA ARGENTINA, Ley 27.123, Acuerdo de Cooperación.

http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/240000-244999/243830/norma.htm

[xvi] https://www.consejoargentinochino.org/acuerdos-bilaterales

[xvii] Pierri, Hugo Patricio: “De la dependencia comercial a la base espacial: las alertas en el vínculo con China”, Publicado por INFOBAE, Buenos Aires, 5 de septiembre de 2020.

https://www.infobae.com/def/internacionales/2020/09/05/de-la-dependencia-comercial-a-la-base-espacial-las-alertas-en-el-vinculo-con-china/

[xviii] Balbi, Eduardo: “Construyendo el futuro – Método MEYEP de prospectiva estratégica – Manual del Método oficial de prospectiva estratégica de la Red Escenarios y Estrategia – Primera parte”, Buenos Aires, Argentina, 2014.

[xix] Recomiendo en este punto para evitar reiteraciones acudir a un artículo precedente sobre el tema en Pierri, Hugo Patricio: “Revalorizando la anticipación estratégica”, Global Strategy, 27 de abril de 2020.

[xx] ONU: Xi Jinping, Discurso ante la 75ta Asamblea General de las Naciones Unidas, 22 de septiembre de 2020. https://news.un.org/es/story/2020/09/1480932


Editado por: Global Strategy. Lugar de edición: Granada (España). ISSN 2695-8937

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Hugo Pierri

Coronel retirado del Ejército Argentino. Licenciado en Estrategia y Organización. Consultor en organizaciones públicas y privadas

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