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¿Son imprescindibles las técnicas analíticas estructuradas en los análisis de inteligencia?

Global Strategy Report 6/2020

Resumen: Las técnicas analíticas estructuradas se han convertido en una herramienta habitual en el análisis de inteligencia. Este trabajo se pregunta por su efectividad real y revisa la actitud al respecto de las agencias de inteligencia norteamericanas y europeas.

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Introducción. Técnicas de análisis, eficacia y evaluación

Antes de responder a la pregunta que da título a este artículo, sería conveniente plantear y tratar de responder una cuestión previa. ¿Cuáles son las técnicas que los analistas de inteligencia deben conocer y emplear?:

  • Una respuesta ideal y con rigor sería: aquellas que demuestren o hayan demostrado su utilidad (eficacia/acierto).

Sin embargo, en el momento que se planteó la conveniencia de empezar a usar técnicas de análisis en Inteligencia, la respuesta más realista posiblemente fuese:

  • Aquellas que ya han demostrado su utilidad en otros campos del saber

Por tanto, se han ido “importando” y adaptando al campo “Inteligencia” aquellos métodos y técnicas cualitativas (provenientes de las Ciencias Sociales) y cuantitativas (provenientes de Ciencias Experimentales, economía, etc), que ya ofrecían buenos resultados.

Tras un tiempo de aplicación de diversas técnicas, en casos excepcionales de varias  décadas (Teorema de Bayes desde 1968, Análisis de Hipótesis en Competencia

[i], desde 1999, técnica de nueva creación), en la mayoría de las técnicas desde 2009[ii],  nos deberíamos plantear la pregunta, ¿se ha comprobado la utilidad de las técnicas habitualmente utilizadas por dichos analistas de inteligencia?, después del tiempo transcurrido  y el uso más o menos frecuente de diversas técnicas analíticas, la respuesta es que NO han sido suficientemente evaluadas.

Precisamente el auge de las Técnicas Analíticas Estructuradas (TAE, en lo sucesivo y SAT, en inglés: Structured Analytic Tecniques), proviene de fallos clamorosos en el análisis de Inteligencia (ataques terroristas del 11S de 2001, y posesión de ADM por Irak en 2002), por lo que, en 2004, la Ley IRTPA impulsaba que “elementos de la Comunidad de Inteligencia efectúen análisis alternativos (comúnmente conocidos como “análisis de equipo rojo”) sobre la información y conclusiones en el análisis de inteligencia” [iii].

Estos análisis alternativos/“análisis de equipo rojo” se realizaban con una docena de técnicas, que en 2005 empiezan ya a ser conocidas como “Técnicas Analíticas Estructuradas”. En 2009, el Gobierno norteamericano y la CIA, detallaban esa docena de técnicas agrupadas en tres funciones “Diagnóstico”, “Contrarias” e “Imaginativas”. Sin embargo, su evaluación ha sido claramente escasa.

Las evaluaciones más completas sobre las TAE fueron efectuadas en 2015 por el profesor norteamericano Stephen Coulthart[iv] y en 2016 por la Corporación Rand[v], si bien este último informe se autodefine como estudio piloto, prometiendo profundizar en el futuro en otro estudio más completo, desde luego las muestras (informes) estudiadas son muy limitadas, por lo que sus conclusiones son provisionales. Sobre las conclusiones del profesor Coulthart y otras evaluaciones de algunas TAE puede consultarse el artículo abajo indicado[vi].

Aparte de un estudio sobre los inconvenientes de las TAE[vii] y otros centrados en los errores en el Análisis de Hipótesis en Competencia, que requieren un artículo aparte, poco más se ha avanzado en su evaluación desde 2016.

Las razones para esa evaluación insuficiente son diversas, estimándose en “poco” el tiempo transcurrido desde su decidido apoyo institucional desde 2009.

Heuer y Pherson afirman que la evaluación empírica, mediante experimentos, en la práctica es más difícil de lo que parece, dadas las características particulares de este tipo de análisis. Sostienen que “hay que centrarse en los múltiples beneficios derivados del uso de técnicas estructuradas en las diferentes fases de un proyecto analítico, no solo en la precisión de un informe analítico. Y la metodología para la evaluación ha de incluir observación, entrevistas y encuestas, así como experimentos”. También mencionan que los analistas, advierten que el uso de las TAE requiere de un tiempo del que no disponen dada la habitual urgencia en el plazo de entrega de los informes. Por último, señalan que la Comunidad de Inteligencia “no dispone de un programa sistemático para evaluar o verificar su eficacia”, sin embargo, “los experimentos efectuados fuera de dicha Comunidad no consiguen reproducir las condiciones esenciales que influyen en el resultado del análisis dentro de la Comunidad”[viii].

La corporación Rand subraya que en muchos informes no se menciona expresamente que se haya empleado una TAE. También coincidía en la presión del factor tiempo y la necesidad de realizar la evaluación en experimentos controlados en condiciones similares a las que prevalecen en la Comunidad de inteligencia. Así mismo, señala que las revisiones serían más cualitativas que cuantitativas, entre otras cosas porque “examinarían no solo la precisión de los juicios clave sino también la contribución de las TAE para llegar a las conclusiones. Dichos estudios podrían investigar hasta qué punto las TAE ayudaron a los analistas a identificar la respuesta correcta cuando se oponía a la sabiduría convencional” [ix].

El psicólogo norteamericano Philip Tetlock destaca que “muy pocas veces se verifica la exactitud de lo predicho después de lo acontecido y casi nunca se hace sistemática y rigurosamente de modo que sea posible sacar conclusiones. ¿Por qué? Mayormente se trata de un problema de demanda. Los consumidores de pronósticos -gobiernos, empresas y público en general- no exigen verificaciones. Por lo tanto, no hay mediciones. Y no hay correcciones. Y sin correcciones no hay perfeccionamiento”[x].

En 2013, Bill Gates se sorprendía como la medición de los resultados y la consiguiente retroalimentación, lograba un progreso increíble en mejorar la condición humana, desde el perfeccionamiento de la máquina de vapor, la lucha contra las enfermedades endémicas o la mejora de la educación. Así describía el proceso: “establecer objetivos claros, elegir un enfoque, medir resultados y luego usar esas mediciones para refinar continuamente nuestro enfoque”[xi]

Abundaba en esa opinión Philip Tetlock afirmando “cuando los médicos admitieron por fin que su experiencia y sus percepciones no constituían medios fiables para determinar si un tratamiento era eficaz, aceptaron los test científicos, y la medicina comenzó a avanzar rápidamente” [xii].

Para Gates y Tetlock, la evaluación, entendida como una comprobación cuantitativa del acierto conseguido, es el primer paso para un progreso considerable. 

En todo lo anterior, se desprende la relación inseparable entre conocimiento/uso y evaluación, aunque esta última sea exigua por el momento y genere discrepancias en la forma de llevarla a cabo: centrada en el acierto cuantitativo en el resultado o que abarque un proceso más amplio del proceso de análisis, valorando también aspectos cualitativos (parece que la preferida por la Comunidad de Inteligencia norteamericana).

Una vez contestadas estas preguntas previas, se repasarán algunos aspectos relevantes para responder a la pregunta del titulo 

La ‘comunidad’ de inteligencia europea acepta los estándares analíticos de Estados Unidos.

Según el coronel Palacios[xiii]En ausencia de una doctrina europea de inteligencia aceptada por la comunidad en su conjunto, los estándares analíticos de Estados Unidos han sido informalmente aceptados, siempre que es posible, para fines de entrenamiento. La ICD 203 refleja bastante bien el espíritu de ese programa de capacitación”. Esta Directiva ICD 203[xiv] representa en sus breves 6 páginas la doctrina estadounidense para el análisis de inteligencia.

Esto se ha concretado en el Centro de análisis de inteligencia de la UE (EU INTCEN, del que el coronel Palacios fue Jefe de su División de análisis de 2011 a 2015), en un programa de capacitación para ese Centro de dos cursos de entrenamiento analítico: uno básico y de carácter más bien teórico (metodología en Ciencias Sociales, Epistemología, evolución de las estimaciones de inteligencia) y otro avanzado, más práctico, enfocado a las TAE.

Las TAE, más allá de su uso o conocimiento, constituyen un pilar de la cultura de Inteligencia.

La Comunidad de Inteligencia europea acepta estas TAE, “más como una cuestión de cultura de inteligencia que como herramientas prácticas para ser utilizadas en el trabajo diario”[xv]. Así mismo, en el INTCEN antes citado, se conoce que “las TAE son poco utilizadas en la práctica a pesar de que la mayoría de los analistas de INTCEN de la UE ha recibido alguna capacitación sobre TAE”[xvi]. Ya se han mencionado los informes de 2015 y 2016 sobre las limitaciones en su evaluación.

En cualquier caso, estas TAE plasman procedimientos y técnicas de análisis, y más allá de su uso mayoritario o minoritario (incluso de su conocimiento), constituyen un pilar educativo para facilitar una comunidad de inteligencia máxime cuando inevitablemente concierne a múltiples servicios y países.

El conocimiento de las TAE es imprescindible, pero no suficiente, ¿qué técnicas faltarían?

A pesar de la limitada evaluación de las TAE, la Comunidad de Inteligencia norteamericana y las agencias de Inteligencia del Reino Unido[xvii], mencionan expresamente su uso, aunque pocas son las agencias, fuera del ámbito anglosajón, que detallan las técnicas de análisis que emplean.

En otro orden de cosas, los cursos de postgrado de análisis/analistas de Inteligencia de la Universidades españolas también incluyen las TAE en sus programas de formación, aunque amplían su programa con otras técnicas.

Muchas de las TAE están basadas en métodos cualitativos, pues la mayoría de los datos de los que se nutren, son de esta naturaleza. Se podría concluir que al menos una parte de la formación de los analistas de inteligencia debe contemplar estas TAE, pero también deberían conocer otras metodologías, muchas de ellas de carácter cuantitativo (Teorema de Bayes, Minería de datos, Big Data, etc), aunque su aplicación puede requerir apoyo de especialistas en matemáticas o estadística, el analista debe conocer al menos las posibilidades de estas metodologías.

Igualmente, el analista debe disponer de unos conocimientos básicos de lo que es un experimento o una encuesta (si no lo ha contemplado antes en metodología cuantitativa).

Otro tema con aplicaciones en el análisis de inteligencia, es el proceso psicológico de toma de decisiones, con apoyo de expertos en este campo y que puede incluirse en la formación de analistas, ya que la finalidad del trabajo de dicho analista es facilitar decisiones, siendo estos decisores los destinatarios de sus informes y los que en última instancia valoraran su utilidad.

El campo Ciberinteligencia y Ciberseguridad es más especializado, pero unas nociones básicas para cualquier analista serían útiles.

Por supuesto, se debería estar atento y abierto a incorporar cualquier técnica de análisis que demuestre eficacia, como la selección y formación de equipos de Superpronosticadores[xviii], probados solo en Estados Unidos.

Otros temas cruciales, relacionados con otras fases del Ciclo de Inteligencia, como fuentes y obtención de información, noticias falsas, engaño, redacción de informes, etc se entienden que forman parte de la formación del analista en otros temarios aparte del análisis.

Por otra parte, el uso de herramientas de análisis,  depende no solo de su conocimiento, o de su utilidad/eficacia (subjetiva, dadas la dificultades comentadas de su evaluación objetiva), sino también de su facilidad de uso (apoyo técnico, formación, manual de uso, compresión del resultado obtenido y en resumen percepción de dicha facilidad), convirtiéndose en un requerimiento clave, ya que si por parte del organismo de inteligencia no se han establecido unas técnicas de análisis, la recomendación entre analistas favorecerá aquellas herramientas que más “amigables” perciban, de entre las que cumplan una misma función de análisis[xix].

¿Cuántas técnicas debe dominar un analista? ¿Cuántas técnicas debe conocer?

Aunque se disponga de tiempo para una formación acorde a las necesidades concretas, se debería ser realista y no pretender abarcar un número inmanejable de ellas para conseguir aplicarlas con rigor.

A modo orientativo Heuer y Pherson cifraban ese número en 8 TAE  imprescindibles,  la CIA en 12 y el Ministerio de Defensa del Reino Unido[xx] consideraba hasta 17 técnicas. incluyendo la “Experimentación”.

Creo que no se debería sobrepasar el número de 12 técnicas. Un analista podría conocer (disponer de un conocimiento básico) de unas cuatro técnicas de entre las mencionadas en el apartado anterior (cuantitativas, experimento, ciber etc) y dominar el uso de unas ocho (muchas de ellas TAE), su concreción seria motivo de estudio, pero se deberían complementar y solapar en sus características: naturaleza de los datos, plazo de estimación, función analítica y momento del análisis[xxi].

Aparte de esas 12 técnicas, unas sesiones formativas introductorias al análisis de Inteligencia (visión general de métodos y técnicas, criterios para elegir la técnica más apropiada al problema planteado) y un glosario de términos, serían muy convenientes

Conceptos de análisis fundamentales

Independientemente de las técnicas que se estudien, un analista debería conocer y manejar en profundidad ciertos conceptos de análisis que se estimen fundamentales. Esto se podría hacer mediante su explicación teórica en un Glosario, acompañado de una aplicación práctica en las técnicas estudiadas, de forma que se enmarque en un contexto más realista. Estos conceptos podrían ser:


[i] Heuer, Richards J. Jr. (1999)., Jr “Psychology of Intelligence Analysis”.  Langley. Central Intelligence Agency. Que se fue convirtiendo en el libro predominante sobre análisis de Inteligencia. Disponible en:

https://www.cia.gov/library/center-for-the-study-of-intelligence/csi-publications/books-and-monographs/psychology-of-intelligence-analysis/PsychofIntelNew.pdf

[ii] US Government. CIA (2009). “A tradecraft primer: Structured Analytic Tecniques for improving Intelligence Analysis”.  Disponible en: https://www.cia.gov/library/center-for-the-study-of-intelligence/csi-publications/books-and-monographs/Tradecraft%20Primer-apr09.pdf

[iii] Intelligence Reform and terrorism Prevent Act of 2004. SEC. 1017 (a). Disponible en: https://www.dni.gov/files/ISE/documents/DocumentLibrary/IRTPA_amended.pdf

[iv] Coulthart, Stephen J (2015). “Improving the analysis of Foreign Affairs: Evaluating Structured Analytic Techniques”. University of Pittsburg.

Disponible en: http://d-scholarship.pitt.edu/26055/1/CoulthartSJ_ETD2015.pdf

[v] RAND Corporation (2016). “Assessing the value of structured Analytic techniques in the US intelligence community”. Disponible en: https://www.rand.org/pubs/research_reports/RR1408.html

[vi] Toboso, Fernando (2016). “Grado de acierto de estimaciones y pronósticos. Criterios de evaluación de la metodología y de la calidad de los análisis”.  También revisa las “Normas de elaboración y evaluación de productos analíticos” contenida en la ICD 203, posteriormente mencionada. Disponible en: http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_marco/2016/DIEEEM12-2016_Metodologia_CalidadAnalisis_FernandoToboso.pdf

[vii] Chang, W, Berdini, E, Mandel, D, Teclock, P. (2017). Restructuring structured analytic techniques in Intelligence. “Intelligence and National Security Journal”. Volume 33, 2018 – Issue 3.  Disponible en: https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/02684527.2017.1400230?src=recsys&journalCode=fint20

[viii] Heuer Richards J. Jr. y Pherson Randolph H. (2015). “Técnicas analíticas estructuradas para el análisis de inteligencia”. 2015. Editorial Plaza y Valdés. Versión en español de la 1ª edición, 2010, de este libro. Capítulo 13. Reseñas disponibles en: http://www.plazayvaldes.es/libro/tecnicas-analiticas-estructuradas-para-el-analisis-de-inteligencia/1493/ .

[ix] RAND Corporation (2016). Ibid.

[x] Tetlock, Philip (2017). “Superpronosticadores. El arte y la ciencia de la predicción”. Katz editores, página 24.

[xi]  Gates, Bill (2013). “My Plan to Fix The World’s Biggest Problems. Wall Street journal. 26 enero 2013. Disponible en: https://www.wsj.com/articles/SB10001424127887323539804578261780648285770

[xii] Tetlock, Philip (2017). Ibid. Página 28

[xiii] Palacios, Jose Miguel (2016). “Intelligence Analysis training: a european perspective”. The international journal of Intelligence, security and public affairs, pag 47, Disponible en:

https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/23800992.2016.1150684?src=recsys&journalCode=usip20

[xiv] Office of the Director of National Intelligence (2015). “Analytic Standards. Intelligence Community Directive 203”.02.01.2015. Disponible en:

https://www.dni.gov/index.php/what-we-do/ic-related-menus/ic-related-links/intelligence-community-directives

[xv] Palacios, Jose Miguel (2016). Ibid, página 48

[xvi] Arcos, Rubén y Palacios, Jose Miguel (2019) EU INTCEN: a transnational European culture of intelligence analysis?, Intelligence and National Security. Disponible en:

 https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/02684527.2019.1649912 ,

[xvii] Grupo de Trabajo OTAN/STO SAS-114. (Aug 2019). «Assessment and Communication of Uncertainty in Intelligence to Support Decision-Making» Final report. Chapter 5. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/334974849_Assessment_and_Communication_of_Uncertainty_in_Intelligence_to_Support_Decision_Making_Final_Report_of_Research_Task_Group_SAS-114

[xviii] Tetlock, Philip (2017). Ibid

[xix] Dhami, M. K. (2017). “A survey of intelligence analysts’ perceptions of analytic tools”. 2017 European Intelligence and Security Informatics Conference, 131-134. DOI: 10.1109/EISIC.2017.26. Disponible en: https://ieeexplore.ieee.org/document/8240780

[xx] MOD UK. (2013). “Red Teaming Guide”. Second Edition. Disponible en: https://www.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/142533/20130301_red_teaming_ed2.pdf

[xxi] Toboso, Fernando (2016). “Técnicas de análisis, ¿cuáles se necesitan?”.  Observatorio CISDE. Disponible en: https://observatorio.cisde.es/archivo/tecnicas-de-analisis-cuales-se-necesitan/


Editado por: Global Strategy. Lugar de edición: Granada (España). ISSN 2695-8937

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Fernando Toboso Marqués

Teniente Coronel (R) del Ejército de Tierra y profesor de metodología de análisis en CISDE

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