Global Strategy Report, 19/2022
Resumen: El sistema de Antiacceso/ denegación de área, más conocido por sus siglas A2/AD puede identificarse como una conceptualización militar norteamericana de cómo China u otras naciones adversarias de EE. UU. en caso de conflicto, intentarían evitar la aproximación de fuerzas expedicionarias a su territorio y una vez dentro limitarían su libertad de acción. Sin embargo, tal concepto no es tan novedoso: Fernando de Aragón y su nieto el rey Carlos I lo aplicaron en el siglo XVI, en el Mediterráneo occidental contra la pujante expansión turca y las incursiones berberiscas sobre las costas españolas.
Para citar como referencia: Castellanos, Juan José (2022), «¿Un sistema antiacceso/denegación de área (A2/AD) español en el siglo XVI?», Global Strategy Report, No 19/2022.
Introducción
Este trabajo pretende determinar tras la definición del concepto A2/AD, tan habitual en la comunidad estratégica occidental, que su implementación practica no es tan novedosa como podría suponerse y que ya tras la derrota del reino musulmán de Granada en 1492, Fernando, rey de Aragón y regente de Castilla tras la muerte de la reina Isabel, diseñaría un sistema de defensa en profundidad de las costas españolas desde Cataluña hasta el estrecho para evitar la aproximación y acceso de las flotas piratas berberiscas y turcas desde el norte de África y que sería ampliado posteriormente por su nieto Carlos I. Este sistema, basado en los presidios fortificados en la costa africana, la flota de galeras y la línea de torres de vigilancia y retenes armados en la costa hispana puede ser identificado como un incipiente sistema A2/AD desarrollado en los dominios físicos de actuación de la época y de acuerdo con las capacidades tecnológicas de la misma.
Antiacceso y denegación de área
El concepto A2/AD se podría definir como una conceptualización de origen norteamericano de como China planearía y ejecutaría acciones militares para evitar la aproximación de fuerzas aeronavales norteamericanas desde sus bases en el Indo-Pacifico hasta el Mar de la China y el territorio continental a causa de un conflicto entre las dos potencias. Por ello el A2/AD se relaciona principalmente con el conflictivo escenario de Taiwán, critico por EE. UU. en su creciente antagonismo geopolítico con China.
El concepto es igualmente aplicado a Rusia, aunque tal vez la experiencia reciente de la actual guerra de invasión de Ucrania demuestre sus debilidades, especialmente tras el hundimiento del crucero lanzamisiles Moskhva en el Mar Negro por misiles ucranianos.
Es por tanto un concepto de naturaleza militar y operacional aunque siempre ha estado sujeto a controversia (Simon, 2017) dentro de la propia y muy activa comunidad militar y académica estadounidense[1] y que integra dos conceptos: el antiacceso (AA) se refiere a acciones en profundidad que podrían impedir la movilidad de fuerzas adversarias hacia un teatro de operaciones y la denegación de área (AD) se orienta a medidas para limitar la libertad de acción de fuerzas desplegadas en un teatro bajo el control de quien lo aplica (Krepinevitch, Whatss, & Work, 2003) Ambos conceptos por tanto están directamente relacionados y pueden superponerse.
De esta forma se identifica como un “sistema de sistemas” basado en la integración de éstos y no en su mera superposición[2], y que une acciones defensivas y también ofensivas que se aplican de forma gradual ante un adversario que tendría la iniciativa.
El antiacceso se realizaría mediante acciones profundas con misiles balísticos con capacidad convencional, aviación, fuerzas navales y la denegación de área aplicaría otros como sistemas de defensa aérea terrestres y navales, minado en áreas costeras o accesos a puertos, siendo comunes las acciones en el ciberespacio, guerra electrónica, mando, control, comunicaciones e inteligencia (C4I). Para China la finalidad del sistema sería mantener alejadas a las fuerzas norteamericanas y aliadas para disponer de la libertad de acción necesaria para controlar militarmente el Mar de China hasta el estrecho de Malaca y controlar u ocupar Taiwán. De igual forma se podrían identificar A2/AD ruso continentales o iraníes sobre el estrecho de Hormuz
En la actualidad las operaciones militares se entienden en el multidominio, entendido este como la capacidad de ejercer efectos en los ámbitos terrestres, marítimos, aeroespaciales, ciberespaciales y cognitivos o informativos. Estas acciones son claves para poder superar un sistema como el descrito.
Posición estratégica hispana en el Mediterráneo occidental siglo XVI. El adversario y la definición del sistema
Sin embargo, aunque el concepto de A2/AD así enunciado sea de rabiosa modernidad, especialmente por el empleo de sistemas de armas de última generación y las fuerzas armadas occidentales incluyendo España dispongan de conceptos y documentos doctrinales sobre como confrontarlo o aplicarlo, una mirada al pasado militar de España parece señalar que el concepto no es tan nuevo y que de acuerdo con las capacidades disponibles en diferentes épocas se ha intentado aplicar con mayor o menor éxito[3]. Este sería el caso de la estrategia militar española en el siglo XVI en el Mediterráneo occidental.
Tras la conquista del último reino musulmán en la península en 1492 y mientras la Reina Isabel, más religiosa, orienta el esfuerzo estratégico castellano hacia las Indias, el práctico y renacentista Fernando de Aragón identifica la necesidad de asegurar los reinos españoles contra el creciente expansionismo turco y bereber del norte de África. Su posicionamiento es coherente con la orientación estratégica hacia el Mediterráneo de Aragón. La protección de los reinos peninsulares desde sus amplias costas será una preocupación para los siguientes monarcas y autoridades, especialmente las zonas costeras del este y las islas Baleares, sujetas a frecuentes incursiones de piratas y a posibles y más peligrosas operaciones que pretendieran reconquistar de nuevo territorios peninsulares para el islam. De esta forma, el expansionismo turco será la principal amenaza en los reinos y territorios mediterráneos del emperador Carlos durante el siglo XVI.
Para contrarrestar esta situación y para contener la amenaza turca, se planeará primero y se aplicará después un sistema defensivo avanzado que pretendería, por un lado, evitar la organización y posterior acceso a las costas españolas de flotas piratas berberiscas desde las costas norteafricanas y por otro lado un sistema costero de alerta temprana y de reacción que impidiera acciones profundas y sostenidas de éstas en territorio peninsular como se venían produciendo. Este esquema así enunciado puede ser identificado como un antiacceso /denegación de área según la definición establecida anteriormente.
Como es lógico el A2/AD de siglo XVI como sistema operacional aplicado en el teatro del Mediterráneo occidental se apoyará en de las capacidades militares de la época donde solo podrían alcanzarse efectos en ámbitos terrestre o marítimo y también del cognitivo, aunque este último aspecto requeriría un análisis especifico que supera las intenciones de este trabajo.
Las bases del sistema A2/AD de los reinos hispánicos en el siglo XVI
Tres componentes fundamentales constituirán el sistema defensivo español en el Mediterráneo (Jordán, 2020) que pueden identificarse con un sistema A2/AD:
- Los presidios españoles en el norte de África, como bases avanzadas para impedir la creación de otras bases enemigas sobre las que constituir, equipar u organizar flotas para atacar territorios en la península.
- La flota de galeras para la destrucción de aquellas fuerzas navales que intentaran acceder y para el apoyo a los presidios.
El A2/AD estará apoyado en una amplia red de inteligencia a base de informadores establecida en el norte de África.
La denegación de área se apoyaría en:
- Los torreones y puntos fuertes situados en puntos estratégicos de la costa para alertar y facilitar la llegada pronta de refuerzos en base a milicias locales tras desembarco de piratas o fuerzas invasoras. Las principales se crearán durante la última década del siglo XV (Batista González, 2007)
La flota de galeras también realizaría denegación de área actuando como una fuerza de guardacostas y atacando a fuerzas enemigas en los litorales donde estuvieran a punto de desembarcar o ya desembarcadas para evitar su repliegue y facilitar su destrucción.
De esta forma el A2/ AD se constituirá como un sistema de sistemas en profundidad que cuenta con las ventajas del desarrollo tecnológico de la época; la moderna fortificación abaluartada con artillería, galera y su amplia familia de navíos similares también artillada como plataforma de combate. El A2/AD requiere integración según las capacidades de Mando y Control de la época, muy reducidas y basadas con frecuencia en amplias directivas y cartas reales, la amplia iniciativa de los jefes militares y enlaces rudimentarios mediante correos y señales entre torres de vigilancia como se había hecho desde la antigüedad.
Los Presidios del Norte de África
Los presidios entendidos como posiciones fortificadas y guarnecidas por fuerzas pagadas por el rey tendrían tres cometidos principales; el dominio del entorno, la neutralización de la amenaza en su zona marítima y su actuación como bases de apoyo. Por ello se puede inferir que ante todo se pretendía impedir la generación o reconstitución de fuerzas navales para atacar territorios españoles o italianos, en “un continuo proceso de identificación de abrigos naturales que deberían ser negados al enemigo” (Sanchez-Gijón, 2001). Es decir, la ocupación de posiciones clave en la costa africana y desde ellas el control sobre otras.
Sin embargo, puede argumentarse que los Reyes Católicos contemplaron otras misiones más ambiciosas. Con el fin de la presencia musulmana en España se crea una mística de cruzada y especialmente Isabel de Castilla contempla una posible conquista de África.
El principal valedor de este posicionamiento será el Cardenal Cisneros. Sin embargo, nunca se materializó, probablemente porque España se orientó de forma decidida hacia América hasta la perdida de las últimas posesiones en 1898. Antonio Domínguez Ortiz recoge que durante el imperio de Carlos I eran “continuas las quejas y las demandas que se ocuparan las bases de partida de los piratas. Nadie pensaba en la conquista de todo el Norte de África” (Domínguez Ortiz, 1974: 254). Esto podría señalar que los reinos hispanos diseñarían una estrategia de contención en el Mediterráneo occidental que desde el punto de vista operacional tomaba la forma de un incipiente A2/AD cuyo sistema se esboza en este trabajo[4].
La ocupación militar y la posterior dotación de guarniciones permanentes supondrá un proceso expansivo hispano en el Norte de África, relacionado con la protección avanzada de los territorios peninsulares. Las operaciones principales se realizarán durante la regencia de Fernando en Castilla tras la muerte de la reina Isabel en 1506.
Como se ha señalado, el impulsor y artífice de esta política africana será el cardenal Cisneros, que dirigirá una campaña de ocupación de puntos clave en la costa norteafricana en ocasiones fulgurante; en 1497 se toma Melilla por Pedro de Estopiñán. En 1508 Fernando de Aragón financiará la operación de toma del Peñón de Vélez de Gomera y entre 1509 y 1510 Pedro Navarro realizará una operación que ocupará Mazalquivir (Mers El Kebir) el Peñón de Argel, Bugía, (importante puerto pirata) Oran y Trípoli. Navarro, considerado por el general Alonso Baquer el precursor de los ingenieros militares y personaje controvertido por su cambio de lealtades, destacará como inventor de la mina de pólvora y por la conquista de posiciones mediante la combinación de ataques terrestres tras un desembarco y el apoyo artillero desde las galeras (Alonso Baquer, 2000: 330).
En los años que sucederán a la muerte de Fernando, el rey Carlos I continuará con el desarrollo del sistema por el Mediterráneo que irá expandiéndose para negar las costas de sus reinos al progresivo avance turco. Estas actuaciones según Antonio Domínguez Ortiz (1973: 238) impedirán que “el Mediterráneo se convirtiera en un lago mahometano”.
El peñón de Vélez de Gomera, posición que aún continúa guarnecida por una Sección de los Regimientos de la Comandancia General de Melilla[5], es un claro ejemplo de la actuación hispana en el siglo XVI en el Mediterráneo. Bastión de flotas piratas berberiscas que atacaban las costas españolas, el rey católico decide destruirlas en sus bases y evitar su reconstitución mediante el establecimiento de una presencia militar permanente que impidiera la generación de otras fuerzas hostiles y su proyección hacia territorio hispano. Como será frecuente en los presidios norteafricanos, caerá en manos berberiscas y se recuperará en varias ocasiones. De esta forma se establece este sistema de antiacceso y que como se señala, se irá implementando de forma progresiva de acuerdo con los recursos económicos siempre escasos y que irán disminuyendo conforme los teatros europeos vayan adquiriendo prioridad en la estrategia imperial y necesitando mayor financiación.
El refuerzo y ampliación del A2/AD en el Mediterráneo occidental por Carlos I y la amenaza turca
Se ha señalado que el incremento de la presión turca en todo el Mediterráneo obligará a Carlos I a reforzar el sistema diseñado por su abuelo Fernando. Realizara nuevas y más ambiciosas operaciones en la costa africana contra las bases turcas y bereberes. De nuevo se identifica aquí un posicionamiento defensivo en el teatro del Mediterráneo occidental que se apoyara operacionalmente en un A2/AD en profundidad teniendo en cuenta que la iniciativa estaba en el lado turco por su potencia naval que suponía una amenaza permanente para las posesiones dinásticas o los aliados del emperador.
La línea de plazas fortificadas debía permitir el apoyo mutuo y se relacionaban con zonas de seguridad en la península, de forma que el Peñón de Vélez y Melilla establecerían una zona para Andalucía, las plazas de Argel hacia el oeste para Valencia, Murcia, Mallorca y Cataluña y las plazas hacia el oriente para Italia, Sicilia, Cerdeña y Nápoles (Sanchez-Gijón, 2001: 626). Este sistema de antiacceso se extenderá por el rey Carlos I por todo el Mediterráneo occidental.
La amenaza turca se fundamentaba en incursiones navales por todo este teatro en los meses de verano regresando a sus bases en invierno. Esto se debía fundamentalmente a la carencia de una gran base de aprovisionamiento y atarazanas en el Mediterráneo Occidental (Sanchez-Gijón, 2001). Esta importante limitación operacional turca era uno de los objetivos del sistema A2/AD de la monarquía hispana que evitaba la presencia permanente de una poderosa flota enemiga con una enorme capacidad ofensiva próxima a los territorios españoles e italianos.
Argel fue una posición pivotal en el enfrentamiento hispano-turco en el siglo XVI por su proximidad a las costas españolas. Aunque la ciudad nunca se ocupó y diversos intentos en 1525 y 1534 fracasaron rotundamente, si lo fue el punto estratégico del Peñón de Argel ocupado de 1510 a 1529. Ello permitió la neutralización efectiva de la acción turca sobre las costas italianas y españolas.
Sin embargo, la enorme dificultad de mantener estas posiciones avanzadas en territorios hostiles hizo que el mantenimiento del A2AD en el teatro mediterráneo fuera enormemente costoso. El famoso corsario y hábil navegante turco Barbarroja tomará Argel tras la pérdida del peñón y establecerá una alianza con el sultán turco que amenazará Italia y España. Esta amenaza obligara al emperador Carlos a reaccionar para mantener la integridad de su sistema, aunque el objetivo elegido finalmente fuera objeto de controversia en la época.
La operación más ambiciosa y extensa fue la conquista de Túnez en julio de 1535 con la expulsión de Barbarroja de la ciudad y la conquista de Bona. Esta amplia operación multinacional y orientada fundamentalmente a la protección de las costas italianas, se desarrollará en contra de la opinión de los principales asesores españoles del emperador Carlos I que con una visión hispana preferían como objetivo Argel, principal amenaza contra las costas españolas (Kamen, 2002). La operación de nuevo puede categorizarse en el concepto de antiacceso en los términos definidos con anterioridad, al no ser una expedición de expansión territorial o de conquista propiamente sino ser una fase ofensiva para reconstituir el sistema defensivo A2/AD amenazado en el referido teatro del Mediterráneo occidental, en este caso en beneficio de las costas del sur de Italia, consecuente con el espíritu imperial de Carlos I.
El rey realizará una última operación en 1541 sobre Argel, en este caso, atendiendo a los intereses españoles, pero sería como las anteriores de 1516 y 1518 un fracaso. Sin embargo, el sucesor del rey Carlos I, Felipe II, gran conocedor del teatro mediterráneo como lugarteniente de su padre hasta su abdicación, planteara en el futuro próximo otra opción claramente ofensiva como resultado de la caída de Chipre en manos turcas y que buscaría una batalla decisiva que culminara en Lepanto en1571.
La flota de galeras
Los Reyes Católicos establecerán la primera escuadra de galeras en 1493, con cuatro en la zona del estrecho, En el siglo XVI las galeras se organizarán por escuadras: las de España, Sicilia, Nápoles y Cerdeña. Sus misiones eran la defensa de costas de los territorios en los que actúan, el transporte de tropas y altos dignatarios y el abastecimiento a las zonas asignadas (De Bunes Ibarra, 2018). De esta forma las flotas tenían cometidos flexibles incluyendo el que modernamente se identifica como una incipiente fuerza de guardacostas.
Las escuadras de galeras serán empleadas como escuadras de ataque en contadas ocasiones y su número variaría entre las 8 y 40 a mediados del siglo XVI. Sus puertos de amarre eran Cartagena, Puerto de Santa María, Barcelona y Málaga ya que disponían de atarazanas para su reparación, aprovisionamiento e invernada en los periodos correspondientes (Marchena Giménez, 2018).
El empleo conjunto de la incipiente capacidad de fuego de las galeras, su facilidad para la navegación en aguas costeras por su bajo calado y su capacidad de transporte de fuerzas las hizo ideales para operaciones anfibias de desembarco de unidades que progresaban hacia sus objetivos bajo el apoyo de éstas. Mediante estas operaciones anfibias, los jefes militares del rey de España consiguieron ocupar y reocupar numerosas posiciones en el norte de África en este siglo.
Las galeras fueron ante todo navíos de combate y como tales atacaban frontalmente al enemigo usando su potencia de fuego basada en cañones (de 3 a 5 en el siglo XVI) esmeriles, falconetes y arcabuces. Posteriormente se abordaban las galeras enemigas en las que actuaban la fuerza de infantería embarcada cuyos números variaban según el tipo de nave y la misión encomendada. Personal de infantería de los Tercios eran asignados a las galeras y podían llevar desde unas decenas de soldados a una compañía; sin embargo, todos ellos debían servir como arcabuceros, es decir aportando capacidad de fuego a la nave, aunque en tierra fueran piqueros. (Albi de la Cuesta, 2012).
La especialización de Compañías del Tercio de Nápoles asignadas permanentemente a la flota de galeras en 1537 por el emperador Carlos I, supone la fecha de creación del Cuerpo de Infantería de Marina español, reconocido oficialmente como el más antiguo del mundo.
Las escuadras de galeras, con sus altibajos, actuarán con frecuencia combinadas con otros navíos y serán sustituidas progresivamente por barcos de vela de mayor calado, más capacidad artillera y más marineros en los mares abiertos, como carabelas y galeones. Sobrevivió en el Mediterráneo hasta su disolución por Fernando VI en 1748. Su gran longevidad como fuerza naval ratifica su utilidad militar para los reyes de España.
La línea de torreones y fortificaciones costeras españolas.
Si bien los torreones defensivos son milenarios en los reinos españoles y ya el reino musulmán de Granada disponía de ellos en zonas costeras, los reyes católicos y sus sucesores los Austrias, realizarán un esfuerzo de construcción de numerosas torres apoyadas por milicias armadas por toda la amplia costa mediterránea desde Cataluña hasta el estrecho, puntos claves de la costa, como las situadas en la actual provincia de Almería desde San Juan de Terreros al norte hasta Roquetas de Mar (Garcia de Cortazar, 2007:273).
El sistema se apoyaba en castillos o alcazabas desde donde estas fuerzas podrían actuar contra las incursiones una vez alertados por las torres de vigilancia cuya efectividad dependía en una alerta temprana de la aproximación a la costa de naves berberiscas.
El despliegue obligó a su vez a la piratería a adaptar sus tácticas que requerían elegir con precisión sus objetivos y los momentos adecuados para realizar las incursiones, que debían ser rápidas para replegarse con el botín capturado inmediatamente, evitando la llegada de fuerzas terrestres o marítimas con capacidad de combate superior.
¿Funcionó El A2/AD español?
A pesar de la limitaciones y enormes dificultades de carácter operacional, financiero y también táctico de mantener la línea de presidios tan alejados, se puede señalar que el sistema antiacceso funcionó durante el siglo XVI. La denegación de área tuvo mayores dificultades, sobre todo por la amplia zona de costa a proteger de las incursiones y por las deficiencias del mando y control de la época que no permitían reacciones inmediatas. Las incursiones berberiscas en general seguían un patrón similar: desembarco rápido nocturno de pequeños contingentes armados, saqueo de las inmediaciones (cuando no incursionaban al interior) y captura de todo cristiano que encontrasen para venderlo como esclavo posteriormente. La rapidez impedía en muchas ocasiones una respuesta eficaz. De esta forma no pudieron impedirse numerosas incursiones sobre las Baleares y costas españolas. Son significativos los ataques a Mahón o las costas granadinas por el turco Turgut Reis, Dragut, en 1563. Sin embargo, el sistema impediría el apoyo masivo turco a la rebelión de las Alpujarras de 1568 a 1572 porque como Diego Hurtado de Mendoza recoge en su obra sobre la Guerra de Granada; “Había que trataban de entregar el reino a los príncipes de Berbería o al Turco (…), el poder grande del Emperador y del Rey Felipe, su hijo, enfrenaba las esperanzas y imposibilitaba las resoluciones, especialmente estando en pie nuestras plazas mantenidas en la costa de África, las fuerzas del turco tan lejos, las de los corsarios de Argel más ocupadas en presas y provecho particular, que en empresas difíciles en tierra”. (Hurtado de Mendoza, 2014:25).
De igual forma, Luis de Mármol en su minucioso relato “Historia del Rebelion y Castigo de los moriscos del Reino de Granada” recoge el limitado apoyo norteafricano y turco que se proporciono a la rebelión. (Castillo Fernández, 2014). De esta forma, el rey Felipe II y sus lugartenientes dispusieron de libertad de accion suficiente para sofocar la rebelion cuyan amplitud obligo a empeñar todos los medios disponibles, incluyendo flotas de galeras de Italia y tercios de infanteria llegados de Milán.
Con ambas notables referencias, ya en el reinado de Felipe II, se puede concluir que la importante rebelión morisca no dispuso de los apoyos exteriores que podrían haberla consolidado o extendido en tiempo y territorio ya que el sistema A2/AD definido cumplió su misión en su conjunto, sufriendo altibajos, pero negando al enemigo berberisco y turco la libertad de acción suficiente para realizar operaciones de envergadura más allá de incursiones piratas localizadas hacia las costas españolas.
Lecciones identificadas sobre la experiencia hispana de un A2/AD
- Los teóricos sobre el A2/AD en occidente admiten que el concepto no es totalmente novedoso, pero suele remontarse a estudios de la Primera y Segunda Guerra Mundial (Krepinevitch, 2014). La experiencia bélica española y la reacción estratégica ante las amenazas procedentes de un enemigo con capacidad expedicionaria permiten identificar como la respuesta se adapta a las capacidades tecnológicas militares disponibles en cada momento.
- La experiencia histórica confirma que la aplicación de un A2/AD eficaz requiere la integración de acciones ofensivas y defensivas de forma que el adversario no pueda generar fuerzas fácilmente, sostenerlas y proyectarlas sobre las zonas terrestres y marítimas amenazadas.
- La historiografía actual coincide que hasta 1571, el dominio del Mediterráneo será otomano. Por ello el rey católico y Carlos I deberán establecer un posicionamiento defensivo de los reinos peninsulares e italianos. De esta forma la iniciativa estratégica es otomana en general y el A2/AD se identifica como una respuesta operacional innovadora en un teatro que no será el principal para los monarcas españoles.
- Se puede señalar que el sistema de A2/AD cumplió su misión desde su creación y durante el siglo XVI, impidiendo la libertad de acción de las flotas turcas en el Mediterráneo occidental y además impidió un refuerzo significativo a la sublevación de los moriscos de las Alpujarras, una de las finalidades por las que fue inicialmente diseñado por Fernando de Aragón. El sistema en su conjunto permitió una segurización progresiva de los territorios hispanos más expuestos a los ataques turcos manteniéndolos lo más alejados posible en los momentos de su máximo apogeo.
- El combate moderno se identifica actualmente como la capacidad de ejercer efectos en el multidominio. En el siglo XVI los dominios sobre los que causar efectos eran el terrestre, marítimo y también el cognitivo. En ellos actuarán los reyes españoles. En la actualidad el éxito del sistema chino o ruso depende de la capacidad de integrar todos sus sistemas defensivos y ofensivos actuando en todos ellos (físicos, ciberespacial, espacial y cognitivo o de información).
- La ocupación y creación de posiciones avanzadas sobre las que apoyar parte del sistema A2/AD existe en la actualidad en el Mar de China meridional. Se fundamenta en la creación de islas artificiales por las fuerzas navales chinas en el mar homónimo y su posterior dotación de pistas y puertos para su uso militar. [6]
- El componente tecnológico es esencial en el diseño de un sistema militar avanzado. En el siglo XVI la fortificación se adapta al desarrollo de la artillería cambiando las alturas del medievo a nuevas estructuras más bajas y con mayor profundidad adecuadas a su empleo y que será especialmente cuidada por el rey Carlos I.[7] De igual forma, las galeras evolucionaran a potentes plataformas armadas en un modelo de guerra que tendrá su culminación en la batalla de Lepanto.
- El A2/AD es español en su concepción, es decir es un sistema operacional que se aplica en la defensa de las costas españolas desde Cataluña hasta el estrecho de Gibraltar. Fernando de Aragón no establecerá sistemas independientes por reinos, configurándose, así como una herramienta militar unificadora y de modernidad para la España que surge tras la toma de Granada.
Bibliografía
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Alonso Baquer, M. (2000). Pedro Navarro, precursor de ingenieros militares. En C. Hernando Sanchez, Las fortificaciones de Carlos V (págs. 321-339). Madrid: Ediciones del Umbral.
Batista González, J. (2007). España Estratégica, Guerra y Diplomacia en la historia de España. Madrid: Silex.
Castillo Fernández, J. (2014). La historiografia española en el siglo XVI. Luis de Marmol Carvajal y su historia del rebelion y castigo de los moriscos del reino de Granada. Analisis histórico y estudio crítico. Granada: Universidad de Granada.
De Bunes Ibarra, M. (2018). La estrategia militar de los Austrias. Desperta Ferro. Numero especial XIV, 12-19.
Dominguez Ortiz, A. (1973). El Antiguo Regimen. los Reyes Católicos y los Austrias. Madrid: Alfaguara.
Garcia de Cortazar, F. (2007). Atlas de Historia de España. Madrid: Circulo de Lectores.
Herrero, F.-Q. D. (2000). Cañones y castillos. La artilleria y la renovacion de la arquitectura militar. En C. Hernando Sánchez, Las fortificaciones de Carlos V (págs. 171-195). Madrid: Ediciones del Umbral.
Hurtado de Mendoza, D. (2014). Guerra de Granada. Piemonte: CreateSpace Independent Publishing Platform.
Jordán , J. (12 de diciembre de 2020). Insurgencia y contrainsurgencia en las Alpujarras (1568-1571). Lecciones para el presente. Obtenido de https://global-strategy.org/insurgencia-y-contrainsurgencia-en-las-alpujarras-1568-1571-lecciones-para-el-presente/#_ftn1
Kamen , H. (2002). Spain¨s Road to Empire. the making of a world power 1492-1763. London: Penguin Books.
Krepinevitch, A. (2014). Maritime Competition in a mature precision strike regime. Obtenido de Center for Strategic and Budgetary Assessments (CSBA): https://csbaonline.org/research/publications/maritime-competition-in-a-mature-precision-strike-regime
Krepinevitch, A., Whatss, B., & Work, R. (2003). Meeting the Anti-Access and Area denial challenge. Obtenido de Center for Strategic and Budgetary Assessments: https://csbaonline.org/uploads/documents/2003.05.20-Anti-Access-Area-Denial-A2-AD.pdf
Marchena Giménez, J. (2018). La logistica de las flotas. Desperta Ferro. Especial XIV, 36-40.
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Simon, L. (4 de Enero de 2017). Demstifying the A2/AD buzz. Obtenido de War on the rocks: https://warontherocks.com/2017/01/demystifying-the-a2ad-buzz/
[1] Citado por Luis Simon, el Almirante norteamericano John Richardson critica el concepto indicando que su uso genérico puede dar lugar a confusión y que no es nada nuevo, como pretende demostrar este análisis.
[2] Es habitual identificar el A2/AD como una superposición de “burbujas” de acuerdo con los alcances de los sistemas de armas. La robustez del mismo se basa en una integración eficaz.
[3]. Evan Braden Montgomery en su documento “Contested Primacy in the Western Pacific” (Belfer Center) definiendo el A2/AD ya admite que en el pasado numerosas naciones intentaron evitar que otras accedieran a su periferia. Pero los antecedentes históricos analizados suelen ser del siglo XX.
[4] La moderna distinción entre los niveles estratégico, operacional y táctico no es aplicable al siglo XVI, aunque en el planeamiento y ejecución de las operaciones militares puedan identificarse.
[5] Las fuerzas militares españolas hoy ya no realizan cometidos como aquellos por los que se tomó la actual península, sin embargo, su presencia permanente impide el uso del pequeño grupo de islas por narcotraficantes o por mafias de inmigración irregular en su intento de trasladarse a España.
[6] Las islas artificiales en el Mar de China no son exclusivamente parte del A2/AD. En el caso chino forman también parte del esfuerzo para reforzar su soberanía marítima en el muy contestado mar homónimo frente a otras naciones ribereñas de acuerdo con las regulaciones de la convención del Mar de la ONU (UNCLOS). En ambos periodos históricos, islas y presidios comparten la dificultad de mantenerlas y apoyarlas en caso de conflicto.
[7] Carlos I se rodeará de tratadistas expertos en artillería como Xandoval de Espinosa y Hernando del Castillo además creará centros de formación como la Academia de Artillería de Burgos en 1542 (Herrero, 2000)
Editado por: Global Strategy. Lugar de edición: Granada (España). ISSN 2695-8937
