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Cómo interpretar la campaña de sabotajes rusos en Europa

https://global-strategy.org/sabotajes-rusos-europa/ Cómo interpretar la campaña de sabotajes rusos en Europa 2024-10-16 12:33:31 Javier Jordán Blog post Estudios Globales Global Strategy Reports Guerra Rusia - Ucrania Rusia Zona gris y estrategias híbridas

Global Strategy Report, 15/2024

Resumen: Este informe examina la presunta campaña de sabotajes rusos en Europa, centrándose en incidentes ocurridos en 2024 donde existen sospechas fundadas de la participación de los servicios de inteligencia rusos. Se analizan las motivaciones detrás de esta escalada del conflicto en la zona gris, incluyendo la intención de Rusia de debilitar el apoyo europeo a Ucrania y la capacidad reconstituida de sus redes de inteligencia en Europa. Se argumenta que estas acciones de sabotaje son sinérgicas con otras estrategias híbridas empleadas por Rusia, como los ciberataques y la desinformación. El informe también aborda las dificultades de disuasión y respuesta, enfatizando la importancia de la acción policial y de contrainteligencia, así como la necesidad de una comunicación estratégica efectiva para concienciar a las sociedades europeas sobre la amenaza y transmitir un mensaje de fortaleza.

Para citar como referencia: Jordán, Javier (2024), «Cómo interpretar la campaña de sabotajes rusos en Europa», Global Strategy Report, 15/2024.


En los últimos meses se han concatenado distintos incidentes que se corresponden con un patrón propio de las estrategias híbridas. Me refiero a la presunta campaña de sabotajes rusos en territorio europeo. Presunta porque hasta el momento no se han dictado condenas judiciales donde haya quedado demostrada la vinculación de esos actos delictivos con los servicios de inteligencia rusos.

Hay dos motivos que hacen difícil determinar jurídicamente la responsabilidad última del Kremlin. Primero, porque cabe esperar que la inteligencia rusa (tanto el SVR como el GRU) estarán tomando medidas que garanticen la negación plausible; y, segundo, porque es previsible que los servicios de inteligencia europeos no judicialicen pruebas que pongan en peligro sus fuentes o la cooperación con otros servicios. Como consecuencia, actos violentos -que una organización terrorista al uso habría reivindicado para multiplicar el impacto de la comunicación política- quedan en este caso envueltas en la ambigüedad propia de las acciones híbridas en el marco de un conflicto en la zona gris.

A continuación, se enumeran los principales sucesos donde existen sospechas fundadas de la implicación de los servicios de inteligencia rusos.

  • En marzo de 2024 fueron incendiadas dos instalaciones de un empresario ucraniano en Leyton y en el este de Londres. La policía detuvo a cinco personas y ha acusado a dos de ellos, ciudadanos británicos, de colaborar con los servicios de inteligencia rusos.
  • El 30 de marzo de 2024, pocos días después de los incendios en Reino Unido, se produjo otro incendio provocado en una nave industrial la empresa Meest en Fuenlabrada (Madrid), una compañía ucraniana dedicada a la logística de reparto de paquetería y alimentación. Al tratarse de la misma empresa que sufrió el incendio en Leyton, la policía española sospecha que ambas acciones están vinculadas.
  • En abril de 2024 las autoridades alemanas detuvieron a dos individuos con doble ciudadanía alemana-rusa acusándolos de preparar una ataque con una base militar en Bavaria y de estar en contacto con la inteligencia militar rusa (GRU). La ministra de Interior alemana, Nancy Faeser, acusó al régimen de Putin de tratar de debilitar el apoyo alemán a Ucrania. Declaraciones que la Embajada rusa en Berlín calificó de burda provocación.
  • En mayo de 2024 los servicios de seguridad polacos detuvieron a nueve individuos de nacionalidad bielorrusa, ucraniana y polaca, acusándolos de provocar incendios y sabotajes en el país. Uno de esos incendios destruyó el principal centro comercial de Varsovia, que albergaba más de un millar de pequeños comercios. El primer ministro polaco, Donald Tusk, acusó a Rusia de estar detrás de los sucesos. Ese mismo mes Polonia anunció que iba a restringir los movimientos del personal diplomático ruso en el país como consecuencia de las acciones híbridas ejecutadas por Moscú.
  • En junio de 2024 los servicios de seguridad checos detuvieron a un individuo procedente de Sudamérica que pretendía incendiar un parque de autobuses en Praga. El primer ministro, Petr Fiala, acusó a Rusia de estar detrás del complot y lo vinculó con la campaña híbrida rusa en Europa.
  • En julio de 2024 los servicios de seguridad alemanes, alertados por la inteligencia norteamericana, desbarataron un complot ruso para asesinar a Armin Papperger, CEO de la compañía de defensa Rheinmetall, que desempeña un papel relevante en el suministro militar a Ucrania.

El listado no es exhaustivo porque resulta difícil delimitar el contorno exacto de lo que con bastante probabilidad es una campaña orquestada por los servicios de inteligencia rusos. A la vez, el listado sólo incluye acciones que entrañaban daños físicos. No son objeto de este informe las numerosas detenciones vinculadas al espionaje ruso en Europa. Tampoco se incluyen los ciberataques contra infraestructuras críticas que requerirían un estudio aparte. Por ejemplo, en abril de 2024 el ministro de Transportes de la República Checa acusó a Rusia en una entrevista concedida a Financial Times de haber realizado “miles de ciberataques” para interferir el sistema ferroviario en Europa. También es coherente con el patrón de sabotajes físicos la interferencia rusa de la señal de GPS en el mar Báltico y en Estonia. Una acción de autoría clara, aunque con intencionalidad ambigua (Moscú puede argüir que tiene una finalidad defensiva), y que en abril de 2024 motivó que la compañía finlandesa Finnair cancelara sus vuelos al aeropuerto de Tartu. La interferencia rusa de la señal GPS ya había planteado problemas similares a la aviación comercial noruega y finlandesa en 2022.

A esos incidentes se suman otros donde hasta el momento no existe rastro alguno que apunte a Rusia, aunque a primera vista respondan a un patrón similar, y a pesar de que son mencionados (sin fundamento sólido) en algunos análisis como ejemplos de la campaña rusa. Mientras no se demuestre lo contrario, serían falsos positivos en el patrón híbrido. Por citar algunos de ellos:

  • En octubre de 2022 se sabotearon varias líneas de fibra óptica terrestre en las afueras de Marsella, un incidente paralelo a acciones previas en otros lugares de Francia. En julio de 2024 se reportaron nuevos sabotajes de redes de fibra óptica en seis departamentos territoriales franceses.
  • A principios de octubre de 2023 se produjo la ruptura de dos cables submarinos de telecomunicaciones y de un gasoducto en el mar Báltico, afectando a Estonia, Finlandia y Suecia. La primera ministra estonia, Kaja Kallas, afirmó que se trataba de un incidente conectado. En agosto de 2024, el gobierno chino reconoció que había sido un accidente provocado por el buque mercante Newnew Polar Bear con bandera de Hong-Kong y operado por China. Aun así, las autoridades estonias no admitieron la validez de este informe como prueba de su propia investigación criminal. 
  • El 17 de marzo de 2024 se produjo una explosión y posterior incendio en una planta de fabricación de municiones de 155mm de BAE Systems en Monmouthshire (Gales del Sur, Reino Unido). El incidente no produjo daños catastróficos en la instalación y hasta el momento no se demostrado que fuera un sabotaje. El incidente llamó la atención porque tuvo lugar dos días después de que se produjera un incendio en una planta que también suministra munición de artillería a Ucrania en Scranton (Pennsylvania, Estados Unidos). Ambos episodios se ajustan al patrón pero es perfectamente plausible que fueran simples accidentes. En julio de 2024 se produjo también una explosión en una planta de fabricación de municiones de General Dynamics en Arkansas que causó un muerto y en la que tampoco se ha establecido una conexión probada con la inteligencia rusa.
  • En abril de 2024 se produjo el corte deliberado de un cable de comunicaciones que es parte de la infraestructura crítica de la base aérea de Evenes en Noruega, donde se encuentran estacionados los aviones F-35 de su fuerza aérea. Aunque se trata de una base aérea fundamental para la defensa aérea del país, no se ha podido determinar la autoría del sabotaje.
  • A principios de mayo de 2024 se produjo un incendio en un IKEA en Vilnius (Lituania) que fue rápidamente extinguido. Aunque se ha relacionado con los incendios de Polonia ese mismo mes -algo que dio a entender el primer ministro polaco, Donald Tusk, las autoridades lituanas se han mostrado considerablemente más cautas a la hora de señalar directamente a Rusia.
  • En julio de 2024 una serie de ‘actividades maliciosas’ (incluyendo incendios) contra varias de las principales líneas de alta velocidad que conectan Paris afectaron a decenas de miles de pasajeros al inicio de los Juegos Olímpicos. Aunque las autoridades francesas sospechan que los autores estaban vinculados a grupos de extrema izquierda nacionales no descartaron por completo la participación de una potencia extranjera.

El problema de los falsos positivos es que amplifican el impacto de los sabotajes con una conexión cierta con los servicios rusos, generando la impresión de una campaña híbrida más amplia y persistente de lo que en realidad es. Y para complicar aún más el panorama, hay que añadir el sabotaje de dos líneas de los gasoductos Nord Stream 1 y 2 en septiembre de 2022. Una acción que parecía corresponder al patrón de las estrategias híbridas rusas pero que las investigaciones del Wall Street Journal y de la cadena internacional germana Deutsche Welle vinculan de manera convincente con una autoría militar ucraniana…

La pregunta que surge al observar esta cadena de sucesos en 2024 es ¿por qué ahora? Si damos por válida la hipótesis de que forman parte de una estrategia híbrida rusa, las razones serían las siguientes:

  • La intención ha estado presente desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania. La guerra de Ucrania ha supuesto una intensificación del conflicto en la zona gris ya existente entre Rusia y los países miembros de OTAN/UE. La ayuda militar occidental para que Ucrania se defienda legítimamente es interpretada por Moscú como una guerra por delegación (proxy war) que persigue el desgaste militar de Rusia. Algo que en el terreno de los hechos está ocurriendo: más de cien mil soldados muertos, medio millón de heridos, más de tres mil carros de combate destruidos, etc. etc. Por tanto, para el Kremlin convergen dos motivaciones. Primero, una de gran estrategia: los dirigentes rusos contemplan la guerra de Ucrania como parte de una confrontación mayor y existencial donde Moscú pretende redefinir el sistema internacional de acuerdo con sus intereses frente a un Estados Unidos y Europa que, según su visión, le niegan esa posibilidad por motivos tanto geopolíticos como de ‘choque de civilizaciones’. La segunda motivación es de carácter pragmático, tratando de debilitar el apoyo económico y militar europeo a Ucrania, que es un requerimiento crítico esencial del esfuerzo de guerra de Kiev. Sin la ayuda externa, el panorama en el campo de batalla sería considerablemente más sombrío para Ucrania de lo que ya es en la actualidad, con avances rusos costosos pero progresivos en el Donbás que el éxito de la ofensiva ucraniana de este verano en Kursk no ha logrado frenar.
  • La capacidad es lo que probablemente ha variado a favor de Rusia. A partir de acciones similares (por ejemplo, en Bulgaria en 2011 con el sabotaje de un depósito de munición destinada a Georgia, y en la República Checa en dos ocasiones distintas en 2014 con empresas que suministraban material militar a Ucrania) sabemos que las acciones rusas van precedidas y acompañadas de inteligencia y apoyo logístico facilitados por operativos rusos presentes en el país. En el caso del ataque a las compañías de defensa checas las autoridades de dicho país han incriminado al matrimonio Nikolay y Elena Šapošnikov, subrayando su papel tanto en términos de HUMINT como de respaldo logístico a los operativos del GRU vinculados a la acción directa. La campaña de sabotajes actual parece indicar que los servicios rusos han logrado reconstituir su red de inteligencia en Europa tras la expulsión de decenas de operativos legales (con cobertura diplomática) e ilegales al poco de iniciarse la invasión de Ucrania. Expulsiones que los gobiernos europeos habían realizado con anterioridad, por ejemplo, con motivo del intento de asesinato de Sergei y Yulia Skripal en Reino Unido en marzo de 2018. La regeneración de la infraestructura de inteligencia permite identificar y seleccionar objetivos, ejecutar directamente los sabotajes o subcontratar a grupos de crimen organizado como intermediarios para que cometan tales acciones.
  • Por último, las acciones de sabotaje -que entrañan una escalada del conflicto en la zona gris– son sinérgicas con otras estrategias híbridas empleadas por Rusia, como los ciber-ataques ejecutados por APT28, y la desinformación. A pesar de las medidas adoptadas por la Unión Europea y los diferentes gobiernos para contrarrestar la propaganda rusa, el relato promovido por el Kremlin ha calado en amplios sectores de la extrema derecha y extrema izquierda Europa. A esta dinámica se han unido de manera espontánea -y muy probablemente sin intermediación directa de los servicios de inteligencia rusos- distintas voces alternativas. Desde las que simpatizan con todo género de teorías de conspiración hasta divulgadores de contenidos políticos con audiencias entregadas. La consecuencia es que acciones abiertamente hostiles por parte de Moscú que deberían convertirse, en términos políticos y de opinión pública, en motivo adicional de respaldo militar a Ucrania chocan con el escepticismo de segmentos sociales que simpatizan con la narrativa del régimen de Putin.

Como ya vimos en un artículo previo, a la hora de contrarrestar las estrategias híbridas es necesario identificar, disuadir y responder. El Consejo de la Unión Europea ya ha identificado la campaña de sabotajes rusos y ha comenzado a responder estableciendo un nuevo marco de sanciones contra los individuos y entidades vinculados a ella.

La disuasión es, sin embargo, más compleja. La disuasión por negación pierde credibilidad al resultar impracticable la protección adecuada de todos los objetivos potenciales. Se puede disuadir el sabotaje de una determinada instalación reforzando su seguridad pero eso sólo redirigirá hacia objetivos menos endurecidos. Además, el propósito de las acciones híbridas no es tanto destructivo como disruptivo, por lo que incluso el ataque contra el perímetro de seguridad de una infraestructura crítica -debidamente publicitado- resulta suficiente para provocar impactos de segundo y tercer orden en la esfera económica, social o de información.

Por otro lado, la disuasión por represalia se enfrenta a que, tras más de dos años y medio de respaldo militar a Kiev y de numeroso paquetes de sanciones económicas, poco queda con lo que amenazar al gobierno ruso. Además de que todas esas medidas coercitivas no han condicionado los aspectos centrales de la política rusa en lo relativo a la guerra de Ucrania o al empleo de estrategias híbridas contra los países europeos, algo que evidencia la propia campaña que estamos analizando. Una alternativa sería amenazar con el levantamiento del veto a que Ucrania utilice municiones de largo alcance europeas (misiles Storm Shadow/SCALP) contra objetivos en territorio ruso si Moscú prosigue con la cadena de sabotajes. Pero una decisión de ese tipo supondría traspasar una línea roja que en esta ocasión el presidente Putin ha calificado expresamente de casus belli. Un riesgo difícil de asumir.

Por tanto, el peso de la respuesta recae fundamentalmente en la acción policial y de contrainteligencia dirigida a descubrir y neutralizar las redes del SVR y del GRU en Europa. Una acción que al mismo tiempo debería ir acompañada de comunicación estratégica para generar conciencia de la amenaza en las sociedades europeas y para transmitir un mensaje de fortaleza frente al propósito intimidatorio y socialmente divisivo que persiguen las estrategias híbridas.

Referencias complementarias:

Cózar Murillo Beatriz y Villanueva López, Christian D. (ed.), La guerra de Ucrania III: De la reconquista de Jersón al estancamiento, Madrid: Catarata/Ejércitos.

Jordán, Javier (2022), “La disuasión en la zona gris: una exploración teórica”, Revista Española de Ciencia Política, No 59, pp. 65-88.

Kubica, Lucjan (2024), Ukraine’s position in Russia’s strategic thinking: Domestic, regional and international order, Hybrid CoE Paper 20.

Richterova, Daniela (2024), “The Long Shadow of Soviet Sabotage Doctrine?”, War on the Rocks, August 19.

Soldatov, Andrei & Borogan, Irina (2024), “Putin’s New Agents of Chaos. How Russia’s Growing Squad of Saboteurs and Assassins Threatens the West”, Foreign Affairs, August 9.

Watling, Jack, Danylyuk, Oleksandr V & Reynolds, Nick (2024), The Threat from Russia’s Unconventional Warfare Beyond Ukraine, 2022–24. RUSI Special Report.


Editado por: Global Strategy. Lugar de edición: Granada (España). ISSN 2695-8937

Javier Jordán

Catedrático de Ciencia Política en la Universidad de Granada y director de Global Strategy

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