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La nueva Estrategia de Defensa Nacional de Rumanía: un fuerte aliado en el Este

El 30 de junio de 2020, el parlamento rumano aprobó la nueva Estrategia de Defensa Nacional para el periodo 2020-2024 de Rumanía (de 311 votos, hubo 38 abstenciones y cuatro en contra). De acuerdo con la Constitución rumana, el presidente del país debe presentar tanto la Estrategia de Seguridad Nacional como la Estrategia de Defensa Nacional durante los primeros seis meses de su mandato. El actual presidente, Klaus Iohannis, fue reelegido en noviembre de 2019, tras haber estado desde noviembre de 2014 en el poder. No obstante, Rumanía solo ha presentado su Estrategia de Defensa Nacional este año.

El hecho de presentar únicamente una de las dos Estrategias no se trata de ningún error. Desde 2015, Rumanía solo presenta la Estrategia de Defensa Nacional, en la que se incluye, además de los asuntos militares y estratégicos del país, un concepto de seguridad más amplio. De esta forma, la Estrategia de Defensa Nacional incluye aspectos relacionados con la prosperidad económica, la democracia y la identidad nacional, entre otros. El motivo de unir ambas Estrategias en una sola responde al interés de simplificar el proceso de formulación de políticas públicas. The Jamestown Foundation subraya que esta simplificación tuvo lugar en 2015 debido al conflicto bélico en Ucrania, país con el que Rumanía comparte frontera terrestre y marítima.

En comparación con la Estrategia anterior, que cubría el periodo 2015-2020, el nuevo documento pone un mayor énfasis en la potencial amenaza que supone Rusia para la región del Mar Negro. A principios de junio de 2020, días antes de que se aprobara el documento, Rusia tuvo acceso al mismo y manifestó su desagrado con la postura rumana. El 19 de junio, el ministro rumano de asuntos exteriores, Bogdan Aurescu, aclaró que Rumanía no consideraba a Rusia un Estado hostil, aunque, como se especifica en la Estrategia, lo califican de “agresivo” al haber incurrido en violaciones del derecho internacional en las últimas décadas.

De acuerdo con la nueva Estrategia de Defensa Nacional, Rusia está promoviendo la militarización de la región del Mar Negro. Desde el punto de vista rumano, Moscú está contribuyendo al deterioro de la estabilidad regional no solo en Ucrania y Georgia (que han sufrido acciones militares por parte de Rusia), sino, también, en Moldavia. El documento explica que las acciones híbridas que lleva a cabo Rusia pretenden mantener un clima tenso y de inseguridad en la región, por lo que Rumanía está decidida a continuar desarrollando las capacidades de disuasión y defensa que llevan en marcha desde 2015. La nueva Estrategia pone de relieve la necesidad de la población rumana de permanecer alerta ante acciones de desinformación (que tienen “el objetivo de cambiar las percepciones e influir en el comportamiento de la sociedad civil”) y afirma que, debido a las alianzas políticas y militares establecidas con Occidente, Rumanía se encuentra “en el centro de atención del espionaje extranjero”. No obstante, en este punto, el documento evita señalar como culpable a un país en concreto. Ahora bien, aunque la amenaza rusa es importante para Bucarest, la Estrategia de Defensa Nacional sostiene que el mayor desafío que ha afrontado Rumanía desde 1989 es la pandemia de la COVID-19 (tanto por su impacto sanitario como económico y social).

Ante los riesgos y amenazas (incluida la rusa) a los que se enfrenta, Rumanía apuesta por el aumento de la interoperabilidad de sus fuerzas armadas con los aliados. Como miembro de la OTAN desde 2004 y de la Unión Europea desde 2007, Rumanía representa un papel crucial en la seguridad y estabilidad de la frontera este de Europa y del Mar Negro. Para los occidentales, Bucarest supone el acceso a una región que conecta Eurasia con el Mar Mediterráneo y Oriente Medio. Además, el Mar Negro –calificado como un área de máximo interés estratégico en la Estrategia de Defensa Nacional rumana– supone una potencial fuente de energía, así como una importante vía de transporte.

Durante el primer semestre de 2019, Rumanía presidió, por primera vez, el Consejo de la Unión Europea, lo que, según la Estrategia de Defensa Nacional, ha otorgado al país una mayor visibilidad y prestigio. Aparte de las buenas relaciones que el país mantiene con sus socios europeos, cabe destacar la fuerte alianza con Estados Unidos, con quien afirma compartir la percepción de amenazas en el área de la frontera oriental de la OTAN. De hecho, Rumanía, que cuenta con varias bases militares estadounidenses en su territorio, prevé fortalecer la cooperación militar con el país americano. Para ello, ha expresado su deseo de que las tropas estadounidenses estén estacionadas de forma permanente (y no de manera rotatoria) en suelo rumano y su intención de acometer una mayor inversión (de miles de millones de euros) en las bases militares que utiliza el ejército americano. Desde 2016, Estados Unidos ha desplegado parte del escudo antimisiles en la base aérea rumana de Deveselu, muy cerca de la frontera con Bulgaria. La embajada estadounidense en Rumanía explica que la decisión de desplegar este tipo de defensa en Deveselu se tomó en 2011 con el objetivo de garantizar una respuesta a una posible amenaza con misiles balísticos proveniente de fuera del área Euro-Atlántica. En caso de ser atacados, los SM-3 interceptarían los misiles enemigos, chocando con ellos y destruyéndolos. Por tanto, se trata de un sistema meramente defensivo, sin capacidad de acometer una ofensiva.

La guerra ruso-georgiana, la ocupación de Crimea (que ha permitido a Rusia tener más poder en el Mar Negro) y el conflicto en el este de Ucrania, sumado a la influencia rusa en países como Bielorrusia o Moldavia y a la tensa relación entre rumanos y rusos, que responde a agravios del pasado (principalmente, a las dos Guerras Mundiales y la imposición del régimen comunista), motivan la percepción de inseguridad de Rumanía. A pesar de tener una renta per cápita de 12.000 euros, Bucarest destina, desde 2017, un mínimo de un 2% del PIB anual al presupuesto de defensa. El 33% de dicho presupuesto se dedica a la adquisición de material de defensa (sobre todo, estadounidense, alemán e israelí). Sin embargo, Rumanía aún carece de unas fuerzas armadas potentes y del suficiente respaldo de los aliados occidentales (quienes, en los últimos años, han focalizado más su atención en los países exsoviéticos del norte que en los del sur), por lo que continuará siendo un flanco vulnerable.

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Clara Chirino

Investigadora en el sector privado. Es Graduada en Relaciones Internacionales y Traducción e Interpretación. Máster en Gestión de la Información y MBA.

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