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Unas líneas sobre el futuro de la guerra naval

https://global-strategy.org/unas-lineas-sobre-el-futuro-de-la-guerra-naval/ Unas líneas sobre el futuro de la guerra naval 2024-03-15 13:45:54 Augusto Conte de los Ríos Blog post Política de Defensa Fuerzas militares

El almirante don Eliseo Álvarez-Arenas reflexionaba a principios de siglo sobre qué es el pensamiento naval. En su artículo Teoría del Pensamiento Naval del primer número de los Cuadernos de Pensamiento Naval, nos hablaba de su importancia, definido este pensamiento como el resultado de aplicar el acto inteligente a la contemplación del mar y la guerra. Destacaba que éste es influido por aspectos tecnológicos y emerge como cimientos para nuestra Armada (Álvarez-Arenas, 2001).

La Doctrina Naval establece reglas obligatorias para los miembros de la Armada, mientras que el Pensamiento Naval es independiente y necesita de una mayor creatividad para adaptarse rápido al entorno. El Pensamiento Naval recoge ideas relacionadas con las operaciones de la Armada y del entorno, y puede influir en la evolución de la Doctrina, aunque siempre debe basarse en ella para alcanzar conclusiones adecuadas y prácticas.

En 2018, el almirante Pérez Ramirez en uno de los Foros de Pensamiento Naval recogió esta idea que hago mía. El Proceso de Pensamiento Naval requiere una revisión constante de los temarios y programas de los cursos de formación. Esto implica una estrecha coordinación entre el Centro de Pensamiento Naval, la Escuela de Guerra Naval y la Dirección de Enseñanza. Además, el Centro debe participar regularmente en eventos y organizar actividades más frecuentemente (Pérez Ramirez, 2018).

Se necesita aumentar la producción de libros y artículos, así como mantener una página web dedicada al pensamiento estratégico naval. Todo esto requiere contar con suficiente personal y presupuesto. El Pensamiento Naval debe surgir de las necesidades de la Armada pero fluir de manera natural, contando con expertos dentro y fuera de la orgánica. No es lo que piensa la Armada pero sí le puede servir y verse entonces transformarse en Doctrina.

Los conflictos bélicos han sido siempre objeto de estudio por numerosos pensadores a lo largo de la historia, sin embargo, la complejidad de la guerra actual impide encontrar soluciones definitivas. Cada conflicto es único y presenta desafíos nuevos, lo que genera incertidumbre en cuanto a cómo se desarrollarán futuras guerras. Esta incertidumbre se ve acentuada por las nuevas amenazas claramente definidas, como en la Guerra Fría, y la posibilidad de enfrentarse a enemigos que operan desde la zona gris (Fernández Pos, 2002).

Decía Fernández Diz en 2003 que la rapidez de los cambios en la política internacional refleja una aceleración en la historia (Fernández Diz, 2006). Han pasado dos décadas y ya no es rapidez sino inmediatez. Conceptos y verdades que antes se consideraban estables ahora son cuestionados con frecuencia. El Sur Global lucha incansablemente por el cambio y la adaptación a los nuevos tiempos, aunque sus aspiraciones no siempre encuentran los resultados deseados. A menudo, este proceso de cambio afecta los fundamentos mismos de lo que se intenta renovar terminando en una revolución o conflicto general.

Aunque las reglas internacionales persisten, algunos países adoptan tácticas más salvajes dentro de la zona gris, y no solo hablamos de Rusia. La incertidumbre estratégica es una característica destacada en el escenario actual, lo que plantea desafíos para la evaluación de las capacidades militares y la toma de decisiones. A pesar de la incertidumbre, Estados Unidos, nuestro principal aliado, continúa siendo una fuerza dominante en los conflictos futuros debido a sus intereses económicos y su influencia global.

La guerra en Ucrania está ofreciendo valiosas lecciones que deben ser tenidas en cuenta. Destaca la importancia de la integración en operaciones conjuntas y multidominio, así como el control del litoral y del mar en las estrategias navales de ambos contendientes. La guerra de minas, el uso de munición inteligente, la proyección del poder del mar sobre tierra y el papel crucial de la inteligencia, junto con el empleo de los sistemas marítimos no tripulados están resultando claves  (García Sánchez, 2023).

Este ejemplo, parcial e inconcluso, sugiere una evolución hacia unidades móviles, un aumento de capacidades de defensa de punto, de guerra naval especial y de misiles de ataque a tierra, así como una mejor integración de nuestras unidades en las operaciones del multidominio con una renacida guerra electrónica y el empleo masivo de drones (Chulilla Cano, Román García, y Villanueva López, 2024).

A pesar del relativo éxito de los ucranianos en su vertiente naval, se ha evidenciado falta de músculo en ciertos aspectos; la guerra solo con drones es la guerra del pobre o del “jenecolista”[1]. La desintegración de la arquitectura de seguridad y la pérdida de la capacidad de disuasión previa nos ha llevado a un rearme a gran escala en la región, lo que subraya la importancia de mantener nuestras capacidades militares actualizadas y en forma (Conte de los Ríos, 2024).

El componente geográfico es crucial al considerar la condición marítima de España. La península ibérica cuenta con 3.200 kilómetros de costa, y este número se eleva a 7.900 kilómetros si incluimos las islas Canarias, Baleares, Alborán, Chafarinas, Peñones y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Estas ubicaciones son estratégicas en las comunicaciones marítimas mundiales, facilitando el flujo de tráfico atlántico y vinculando el comercio entre América, África y Europa. En consecuencia, España puede considerarse una península unida al continente por una estrecha frontera, pero que depende en gran medida de las comunicaciones marítimas.

En este contexto presentado, pensar se convierte en una obligación para el profesional, que implica aplicar la razón investigativa a un tema específico, como lo naval. Estamos viviendo un cambio rápido en nuestras vidas, la tecnología y la Inteligencia Artificial (IA) han acelerado en los últimos años; algo que tendrá un enorme peso en el futuro de la guerra naval.

Integrar drones en la Armada pensando que va a reducir el número de barcos es una decisión estratégica errónea que requiere consideraciones importantes. La experiencia de la Marina de Estados Unidos (US Navy) en este campo y el reciente artículo de Tangredi para el Proceedings del USNI ofrecen perspectivas valiosas al respecto (Tangredi, 2024).

La US Navy ha estado avanzando en la integración de sistemas autónomos, incluidos drones submarinos, en sus operaciones marítimas. Esto ha demostrado ser beneficioso para mejorar su eficiencia, reducir costos y aumentar la capacidad de respuesta. Al considerar la introducción de drones, la Armada debería analizar cómo estos sistemas pueden complementar las capacidades existentes de sus barcos, permitiendo una mayor flexibilidad operativa y una vigilancia más efectiva de áreas extensas. En su artículo de Tangredi destaca la importancia de la interoperabilidad entre los drones y las plataformas navales tripuladas.

Es fundamental que los drones puedan integrarse de manera efectiva en las operaciones conjuntas con otros activos de la Armada, garantizando una comunicación fluida y una coordinación adecuada. Asimismo, se debe considerar la capacitación del personal para operar y mantener estos sistemas de forma segura y eficiente. Además, la ciberseguridad y la guerra electrónica emergen como un aspecto crítico a tener en cuenta al incorporar drones en la Armada. Es necesario implementar medidas sólidas para proteger los sistemas autónomos de posibles ciberataques que podrían comprometer la seguridad de las operaciones.

Las áreas de la IA que están evolucionando actualmente abarcan desde el reconocimiento de patrones y el aprendizaje automático hasta la toma de decisiones autónomas. Estos avances están transformando el panorama del campo de batalla al permitir una mayor automatización de tareas, una toma de decisiones más rápida y precisa, y una mayor eficiencia operativa.

En el contexto de la guerra naval, la IA tendrá implicaciones significativas. La capacidad de los sistemas autónomos para realizar misiones de vigilancia, reconocimiento y ataque de manera eficiente y coordinada puede cambiar la forma en que se llevan a cabo las operaciones navales. En la guerra antisubmarina, por ejemplo, la IA puede mejorar la detección y seguimiento de submarinos enemigos, aumentando la capacidad de defensa de las flotas.

En cuanto a los portaaviones y las grandes unidades, la aparición de drones baratos y pequeños plantea desafíos importantes, lo hemos visto en la guerra de Ucrania con los carros de combate. Estos drones pueden ser utilizados para realizar ataques asimétricos contra objetivos de alto valor, como portaaviones, poniendo a prueba la capacidad de defensa de las flotas tradicionales. La capacidad de los drones para operar de forma autónoma y en enjambres también plantea desafíos adicionales en términos de detección y neutralización.

En este sentido, nos encontramos ante una potencial revolución en los asuntos militares, donde la IA y los sistemas autónomos están cambiando la naturaleza de la guerra y desafiando los paradigmas tradicionales. La capacidad de adaptación de las fuerzas armadas para integrar y aprovechar estas tecnologías emergentes será crucial para mantener la superioridad en el campo de batalla del futuro.

En resumen, al introducir drones en la Armada, es fundamental considerar cómo estos sistemas pueden mejorar la eficiencia operativa, la interoperabilidad con las plataformas navales tripuladas, la capacitación del personal, la ciberseguridad y la guerra electrónica. Estas consideraciones, basadas en la experiencia de la US Navy y las recomendaciones de expertos como Tangredi, son esenciales para garantizar una transición exitosa hacia una fuerza naval más moderna y efectiva.

La guerra en Ucrania ha revelado debilidades en la Marina rusa, exponiendo prácticas de mando y control deficientes, unidades mal adiestradas y un desempeño en parte deficiente. También nos ha mostrado cómo el uso inteligente de drones puede proporcionar una ventaja decisiva en el campo de batalla. La abundancia de información disponible en fuentes abiertas nos permite observar los efectos de los drones y aprender de sus experiencias. La decisión está en nuestras manos: adaptarnos a esta nueva realidad o enfrentarnos a sus consecuencias.

Terminar donde empecé, el Pensamiento Naval es un proceso complejo que involucra tanto aspectos de análisis filosófico como de enfoque práctico, centrado en el ámbito marítimo y bélico. Se destaca por su capacidad para influir en la Armada, surgiendo de una reflexión profunda sobre la guerra en el mar. Aunque puede incluir aspectos estratégicos o tácticos, su esencia radica en su conexión fundamental con lo naval. Se trata de un proceso colaborativo que, una vez establecido, se convierte en el pilar de la Doctrina Naval, reflejándose en documentos oficiales y en la formación. A pesar de enfrentar posibles desafíos, su relevancia perdura, requiriendo una reflexión constante y estudio por parte de las instituciones navales para mantener su efectividad.

Referencias:

Álvarez-Arenas Pacheco, Eliseo (2001). Teoría del Pensamiento Naval. Cuadernos de Pensamiento Naval, Nº 1, pp. 1-13.

Chulilla Cano, Juan Luis, Román García, Jesús y Villanueva López, Christian D. (2024). El papel de los drones en la guerra de Ucrania en Beatriz Cózar y Christian D. Villanueva La guerra de Ucrania III. Ed. Catarata, pp. 155-176.

Conte de los Ríos, Augusto (2024). Lecciones de la guerra de Ucrania en su vertiente naval en Beatriz Cózar y Christian D. Villanueva La guerra de Ucrania III. Ed. Catarata, pp. 155-176.

Fernández Diz, Aurelio (2016). La próxima guerra. Cuadernos de Pensamiento Naval, Nº 1, pp. 34-47.

Fernández Pos, Guillermo (2022). La próxima guerra. Cuadernos de Pensamiento Naval, Nº 1, pp. 1-11.

Pérez Ramírez, Enrique (2018). Reflexiones sobre el Pensamiento Naval y la Armada. Cuadernos de Pensamiento Naval, Nº. 25, pp. 23-38.

García Sánchez, Fernando (2023). Algunas lecciones identificativas en la guerra de Ucrania. Cuadernos de Pensamiento Naval, Nº. 35, pp. 11-32.

Tangredi, Sam (2024). Replicate Ordnance, Not Cheap Drones. Proceedings. Marzo 2024, 150/3/1,453.


[1] La Jeune Ecole, que significa “Joven Escuela” en francés, fue una doctrina naval desarrollada en Francia a finales del siglo XIX que abogaba por el uso de buques pequeños y rápidos, como torpederos y destructores, en lugar de acorazados costosos y pesados.

Augusto Conte de los Ríos

Augusto Conte de los Ríos es Capitán de Fragata de la Armada española . Jefe de Estudios y Subdirector Escuela de Submarinos “Almirante García de los Reyes” en Cartagena

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