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El concepto operativo integrado británico y la guerra política

https://global-strategy.org/el-concepto-operativo-integrado-britanico-y-la-guerra-politica/ El concepto operativo integrado británico y la guerra política 2021-04-10 15:10:47 Guillem Colom Blog post Política de Defensa Zona gris y estrategias híbridas
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Hace unos días, Enrique Fojón publicaba en Global Strategy un exhaustivo análisis sobre la Revisión Integrada de la Política de Seguridad, Defensa, Desarrollo y Acción Exterior del Reino Unido. Este documento, publicado el pasado 16 de marzo, pretende establecer las líneas maestras de la acción exterior británica en la era post-Brexit y en un entorno estratégico marcado por la erosión del orden internacional liberal y la creciente competitividad entre potencias. Además, atendiendo al título y contenido del documento, pretende hacerlo adoptando un enfoque realmente integral, armonizando todos los instrumentos y herramientas del estado y la sociedad británicos. En consecuencia, no es extraño que el documento preconice que la seguridad nacional y la acción exterior del país deben bascular sobre la protección y promoción de los intereses y valores británicos.

Aunque la revisión propone importantes –y muy controvertidos– cambios en la estructura de fuerzas y catálogo de capacidades de las fuerzas armadas británicas, la contribución doctrinal de las fuerzas armadas a este documento es el Concepto Operativo Integrado y fue publicado varios meses antes. Entre las novedades que contiene este documento, que “…representa el cambio más significativo en el pensamiento militar del Reino Unido en varias generaciones”, se halla la priorización de las operaciones en la zona gris. En otras palabras, se plantea que las fuerzas armadas británicas operen en este amplio espectro que separa la paz de la guerra. Es decir, que apoyen – junto con el resto de los instrumentos y herramientas al servicio del Estado – las labores de guerra política.

Mucho se podría debatir sobre el concepto de guerra política, empezando por el hecho que todas las guerras son políticas por definición y que una guerra sin violencia física no puede, strictu sensu, calificarse como tal. También, sobre la conveniencia de volver a emplear esta idea tan ampliamente utilizada durante la Guerra Fría (¿qué eran las medidas activas soviéticas, sino un ejemplo práctico de guerra política?) o sus semejanzas con las estrategias multidimensionales que muchos actores realizan en zonas grises o las “cosas híbridas”. En cualquier caso, la guerra política se caracteriza por el empleo concertado de todos los instrumentos del poder nacional – diplomático, político, informativo, psicológico, cibernético, militar, operaciones de inteligencia o económico – de manera más o menos encubierta con el objetivo de influir sobre otro actor. En teoría, el principal objetivo es el adversario, pero estas actividades también pueden utilizarse contra aliados o neutrales para influir en sus percepciones y ganar sus corazones y mentes. Además, estas actividades tienden a realizarse sin cruzar el umbral del conflicto, aunque tras observar el antes, durante y después de la invasión rusa del este de Ucrania, este rasgo merece ser puesto en cuarentena. En cualquier caso, la coerción ejercida y las herramientas empleadas por países como Rusia o China en su zona de influencia directa parece adecuarse al concepto de guerra política.

Que Reino Unido plantee la posibilidad de actuar en esta amplia zona gris participando en actividades de guerra política es motivo de satisfacción, pero también de preocupación. De satisfacción, porque es necesario hallar – al igual que Estados Unidos degradó la zona gris iraní y recuperó el control de la escalada tras la eliminación de Qasem Suleimani – formas para recuperar el dominio de la escalada, mejorar el ejercicio y comunicación de la disuasión y proteger nuestros centros de gravedad (nuestras sociedades). Pero también de preocupación, puesto que este tipo de actividades pueden tener efectos escalatorios de consecuencias imprevisibles…algo que también explota a su favor Rusia o China. Es por ello necesario buscar fórmulas – quizás demostraciones de fuerza como señalización (signalling) a sus provocaciones – que puedan limitar la escalada o garantizar su control. Otra preocupación viene de la misma historia de la guerra política británica. No me refiero al Political Warfare Executive empleado para distribuir propaganda blanca, gris y negra contra el eje durante la Segunda Guerra Mundial. Me refiero al controvertido Information Research Department que, operativo durante la Guerra Fría, jugó un papel central en la organización, planeamiento y coordinación de la propaganda británica. Creado en 1948 para publicar propaganda anticomunista y proporcionar apoyo e información a políticos, académicos y escritores anticomunistas para que libraran la guerra cultural contra Moscú, acabó “militarizando” la información para realizar operaciones encubiertas y campañas de desinformación contra cualquier objetivo considerado anti-británico, proyectar los intereses de Londres en los cinco continentes e, incluso, intervenir en la vida política interna de Reino Unido.

La exposición digital de las sociedades actuales ha abierto infinitas posibilidades a las labores de influencia online, realizadas en muchos casos en coordinación con una amplia gama de actividades físicas. Algunas de ellas son blancas (algo legítimo) y otras grises o negras. Se tiende que las dos últimas no sean fácilmente atribuibles para, así, facilitar su negación plausible. Las actividades más o menos oportunistas de países como Rusia o China pueden ser un ejemplo y pueden enmarcarse dentro de su revisionismo del orden internacional liberal. El problema puede surgir cuando países democráticos utilizan estas mismas tácticas no sólo contra adversarios definidos, sino también contra aliados y neutrales para proyectar sus propios intereses e intentar influir en las decisiones políticas de terceros para que éstos apoyen el interés nacional británico.

En otras palabras, el Concepto Operativo Integrado británico representa un cambio muy importante en la forma de concebir la guerra al ampliar la participación natural de las fuerzas armadas de una nación occidental a la zona gris. Todo ello apoyará a que el Reino Unido pueda utilizar todos los instrumentos del poder nacional para realizar – tal y como se ha hecho tantas veces a lo largo de la historia – labores de guerra política en el mundo físico, lógico y psicológico. Asumiendo, como hacen el Concepto Operativo y la Revisión Integrada, que el mundo está inmerso en una competición persistente que obliga a tomar posiciones contra las potencias que pretenden acabar con el orden internacional liberal, y que la protección y promoción de los intereses y valores británicos en este orden en construcción es el principal objetivo del país, es probable que observemos un creciente interés por modelar las opiniones y acciones de neutrales y aliados. El futuro dirá cómo se va consolidando la guerra política británica y su utilidad para dificultar las maniobras adversarias en la zona gris.

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Guillem Colom

Profesor de Ciencia Política en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y co-director de Thiber - The Cybersecurity Think-Tank

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